Marguerite de la Sablière
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Reino de Francia
Reino de Francia
| Marguerite de la Sablière | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
18 de marzo de 1640 Reino de Francia | |
| Fallecimiento |
6 de enero de 1693 (52 años) Reino de Francia | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Antoine de Rambouillet de La Sablière | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Salonnière y filósofa | |
| Seudónimo | Mme de Rambouillet y Mme de la Sablière | |
Marguerite Hessein de la Sablière (París, 18 de marzo de 1640-París, 6 de enero de 1693), fue una salonnière francesa, mecenas de diversos artistas y estudiosos, moralista y filósofa.[1]
Matrimonio y vida personal
Dama distinguida por su ingenio y benevolencia, Marguerite Hessein es considerada una de las figuras más brillantes del siglo XVII francés. Nacida en el seno de una familia protestante (hugonota), recibió una educación excepcional para su época: estudió física, astronomía, matemáticas y música, y llegó a dominar varios idiomas, incluido el griego antiguo.[1][2]
En 1654, contrajo un matrimonio concertado con Antoine de Rambouillet de la Sablière, también protestante e hijo de un acaudalado financiero. Antoine, que gestionaba bienes reales y era conocido por su ingenio y sus composiciones de madrigales, resultó ser un hombre libertino que terminó arruinándose.[3]
Tras años de infidelidades y de sufrir violencia física y emocional, la situación se volvió insoportable. En 1668, Madame de la Sablière obtuvo la separación legal a través de los tribunales, aunque perdió la custodia de sus hijos.[4] No fue hasta 1677 cuando la justicia le permitió recuperar su dote, lo que le otorgó la independencia económica necesaria para vivir libremente en la rue Neuve-des-Petits-Champs. Posteriormente, mantuvo una relación sentimental con el marqués de La Fare, quien le dedicó gran parte de su obra poética, hasta su separación en 1679.[1][2]
Actividad intelectual y científica
Madame de la Sablière mantuvo una formación permanente en ciencias y filosofía durante toda su vida. Se interesó profundamente por el cálculo, la geometría, la anatomía y la astronomía. Para instruirse en las últimas novedades científicas, contó con el magisterio de destacados eruditos de la época como Roberval, Sauveur o Barthélemy d'Herbelot. Asimismo, asistió a las conferencias públicas de figuras como Joachim d'Alencé o Luís António Verney, y realizó estudios en el Observatorio de París bajo la dirección de Cassini.[1]
El salón y el mecenazgo
Su salón de la Folie-Rambouillet, ubicado en la rue Neuve-des-Petits-Champs, reunió a lo mejor de la sociedad parisina y pronto se convirtió en un centro cultural de primer orden. Entre sus asistentes habituales se encontraban figuras como Benserade, Boileau, Molière, Racine, Fontenelle, el marqués de La Fare, Madame de La Fayette, Ninon de Lenclos y Madame de Sévigné, además de científicos como Gassendi, Roberval y Cassini.[1][5][6]
Como mencionó Anatole France, la casa de Madame de la Sablière «era la casa de los estudiosos». Su legado quedó inmortalizado por la protección que brindó al viajero y filósofo Bernier, quien escribió para ella su Abrégé de la Philosophie de Gassendi. También acogió a un joven Joseph Sauveur, quien más tarde se convertiría en un eminente matemático y pionero de la acústica musical.
Tras la muerte de la duquesa de Orleans y hasta su propio fallecimiento, ofreció hospitalidad a Jean de La Fontaine, quien vivió en su hogar durante veinte años (1673-1693). El fabulista sentía una verdadera adoración por ella y le dedicó el «Discours à Madame de La Sablière» (Libro IX, fábula 20). En este texto, La Fontaine contradice la tesis de Descartes sobre los «animales-máquina», utilizando el estilo de las conversaciones del salón para refutar que los animales fueran meros autómatas.[5][7][6][8]
Retiro y vida de penitencia
Convertida al catolicismo, se retiró de la vida social para atender a los enfermos en el Hospital de los Incurables y, más tarde, en la rue Neuve-Saint-Honoré, sobre el convento de los Feuillants. Allí vivió hasta su muerte una vida dedicada a la asistencia, la contemplación y la reflexión mística y moral.[1]