Maria Vila i Panadès (Barcelona, 29 de agosto de 1897[1]- Barcelona, 18 de diciembre de 1963)[2] fue una primera actriz española.[3] En 1919 se casó con Pius Daví i Segalés, también primer actor y director. Con él creó una compañía de sólida tradición de teatro en catalán. Hizo primeros papeles de algunas obras de Josep Maria de Sagarra, y después de la Guerra Civil contribuyó al retorno de la lengua catalana a los escenarios.[3]
Maria Vila en el papel de Mireia, adaptación teatral del clásico de Frederic Mistral. Fotografía del estreno en 1917 del que la revista Feminal se hizo eco.
Nacida en el barrio de Gracia, era hija de los actores Josep Maria Vilà i Maristany y Maria Panadès Ricart, y nieta del actor Manuel Panadès. Fue inscrita con los nombres de Maria Manuela Cristina.[1]Empezó su carrera artística a la edad de nueve años en la compañía de sus padres, interpretando papeles infantiles. Continuó desarrollando sin distinción de caracteres, otros secundarios, tanto cómicos como dramáticos, de carácter joven o de edad, lo que, sin lugar a dudas, contribuyó a formar a la actriz, adquiriendo en esta variedad de interpretaciones el dominio completo que mostró en la escena.
Maria Vila junto al dramaturgo Lluís Elias en la cubierta del libreto de la obra Barris baixos, que Maria Vila estrenó con su compañía. Publicado en Barcelona en 1935 por La Escena Catalana
Muy joven todavía, en 1914, al morir su madre, se hizo cargo de la parte de primera actriz en aquella compañía, con repertorio exclusivamente en español y mereciendo ya la distinción de los públicos. En 1917 formó parte de la compañía que, en el teatro Novedades de Barcelona, dirigía el actor Enric Borràs, y logró destacarse como primera figura por su impecable labor en diversas representaciones del repertorio catalán.
Al contraer matrimonio en 1919 con Pius Daví, reingresaron ambos como primeras figuras jóvenes en la compañía de Enric Borràs, en la que, junto a prestigiosos artistas de la escena castellana, recorrieron toda España. La joven y ya reconocida actriz logró grandes éxitos en Madrid, Valencia, Sevilla, San Sebastián, Cádiz, Zaragoza, Santander y Barcelona, con obras clásicas y modernas del teatro español. Estreno con aplausos las producciones Antón Caballero, La seca, Pasa el lobo, y otras, recibiendo elogios de los primeros críticos de la capital.
Al finalizar 1920, los esposos formaron la compañía Vila-Daví, que recorrió las principales capitales de la península, con un notable conjunto de artistas de reconocido mérito. Contratada en 1924 por la Empresa de Teatro Catalán, volvió al Romea de Barcelona, y alcanzó un éxito sin precedentes al presentar la obra de Àngel GuimeràLa loca. Sus triunfos siguieron en las obras y estrenos en los que tomó parte.[4]
En 1927, y ya sin interrupción desde esa fecha, el matrimonio Vila-Daví actuó con la compañía del mismo nombre en el teatro Romea, y fue clasificada como la más completa y de mejor conjunto de la época. Asimismo, la joven Maria Vila fue reconocida por críticos y literatos como la primera actriz del teatro catalán contemporáneo. Cabe destacar sus interpretaciones en Los emigrants, La caravana, La dona verge, Els fariseus, Els fills, La mentidera, La mare de Hamlet, La dolorosa, L'hostal de la Gloria, L'alegria de Cervera, Angélica Grelot; y en las traducciones: L'home que faltava, La Quimeta maca, La novicia de Santa Clara, El carrer, Els criminals, El procés de Mary Dugan, Shanghai y otras diversas, en un repertorio muy extenso.
Al morir su marido Pius Daví, el 23 de agosto de 1956, María entró a formar parte como primera actriz de la Compañía Maragall, titular del teatro Romea, y alcanzó éxitos destacados en la interpretación de piezas como La ferida lluminosa de Josep Maria de Sagarra. En 1960 el Circulo de Bellas Artes de Madrid le concedió la medalla de plata, y pocos meses después, al mismo año, le fue otorgada la medalla al Mérito en el Trabajo.[5]