Mariana Seva y Rodríguez nació el 28 de abril de 1875, en La Habana, Cuba. Hija de Ana Tomasa Rodríguez y Sánchez y Mariano Seva y Álvarez.[2] En su juventud, contrajo matrimonio con Mario García Menocal, quien participó en la Guerra Necesaria (1895-1898) a favor de la independencia de Cuba. Al terminar la guerra, el matrimonio tuvo tres hijos: un varón en 1900, otro varón en 1901 y una niña en 1903.
Tras el fin de la guerra (1895-1898), la ocupación militar estadounidense (1898-1902) y el establecimiento de la República de Cuba en 1902, Mario García Menocal intervino en la política de la época, como caudillo político del Partido Conservador, ganando las elecciones de 1912 y convirtiéndose en presidente del país en 1913.
A partir de entonces, Mariana Seva pasó a ser la Primera dama de la República, cargo que ocuparía por ocho años consecutivos, entre 1913 y 1921. Desde su posición de primera dama, Mariana realizó una activa labor de caridad y ayuda a los necesitados. Su esposo fue reelecto en 1916, hecho que fue considerado fraudulento por la oposición liberal de la época, desatando la llamada Guerrita de la Chambelona,[3] en 1917.[4] A pesar de los conflictos, Menocal consiguió permanecer en el poder durante todo su segundo mandato con el apoyo político y militar de los Estados Unidos.
Fue Jefa de la Sección Femenina de la Cruz Roja de Cuba. Recaudó alrededor de un millón de dólares para equipar y mantener en Francia un hospital, atendido exclusivamente por doctores y enfermeros cubanos, destinado a atender a los heridos y enfermos de la Primera Guerra Mundial, en la cual participó simbólicamente Cuba, entre 1917 y 1918.
Mariana Seva, desde su posición de primera dama, convenció a su esposo, el presidente Menocal, de transformar el edificio del Gobierno de La Habana, que se hallaba en construcción desde 1909, en el nuevo Palacio Presidencial de Cuba.[5] El edificio fue terminado en 1920-1921, ya hacia finales de la presidencia de Menocal.
Tras dejar la presidencia, Menocal no tuvo mucha suerte en la política nacional y se mantuvo, durante veinte años, intentando reelegirse sin éxito, siendo acompañado siempre por su esposa, Marina Seva de Menocal. Él falleció de causas naturales en 1941 y ella al año siguiente, en 1942. Ambos fueron sepultados en la Necrópolis de Cristóbal Colón, en La Habana.