Era miembro de una de las familias de comerciantes más adineradas de la ciudad de Santa Fe y tuvo una buena educación. Fue tres veces miembro del cabildo de la ciudad.
Apoyó la llegada de Francisco Candioti al gobierno como gobernador autónomo y quiso impedir que a su muerte la ciudad volviera a la dependencia directa de Buenos Aires.
En febrero de 1816 se puso al frente de la revolución contra el general Viamonte y el gobernador Tarragona. Tras sitiar la ciudad y ganar varias pequeñas batallas, con el apoyo de las fuerzas del capitán Estanislao López, logró la rendición de Viamonte y fue elegido gobernador de Santa Fe y ascendido a coronel de ejército.
Gobernó la provincia por dos años y cuatro meses, pero su capacidad de administración se vio limitada, ya que todo el tiempo estuvo en guerra contra el gobierno porteño. Su primera actuación fue tomar preso a Viamonte (que no había cumplido con la capitulación) y enviárselo a José Artigas, del cual era aliado.
Apenas asumido, tuvo que enfrentar el ataque de un ejército al mando del general Belgrano, que envió desde Rosario al general Díaz Vélez a atacar Santa Fe por agua. Inesperadamente, Díaz Vélez firmó un tratado de paz con Vera y arrestó a Belgrano, enviándolo a Buenos Aires. Este pacto provocó la caída del Director Álvarez Thomas, pero no evitó que pocas semanas más tarde, el mismo Díaz Vélez volviera a invadir Santa Fe. Estanislao López convenció a Vera de evacuar la capital y los porteños quedaron sitiados en una ciudad vacía; de modo que la evacuaron.
Con el paso del tiempo, Vera mejoró sus relaciones con Buenos Aires, por lo que fue acusado de debilidad ante los porteños.
A mediados de 1818 renunció ante sus jefes militares, pero el pueblo volvió a elegirlo. Vera cruzó el río hacia Paraná, y ante la falta de todo gobierno, Estanislao López asumió el gobierno, que sólo dejaría a su muerte, casi veinte años más tarde.