Marie Anne de Cupis de Camargo
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Marie-Anne de Camargo, nacida como Marie-Anne Cupis de Camargo, (Bruselas, 15 de abril de 1710-París, 20 de abril de 1770) fue una bailarina francesa de origen español que renovó las técnicas y la indumentaria de la danza.[1][2][3]
París (Reino de Francia)
| Marie Anne de Cupis de Camargo | ||
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| Información personal | ||
| Nombre en francés | Marie Anne de Camargo | |
| Nombre en francés | Marie-Anne de Camargo | |
| Nacimiento |
15 de abril de 1710 Bruselas (Bélgica) | |
| Fallecimiento |
20 de abril de 1770 o 28 de abril de 1770 París (Reino de Francia) | |
| Nacionalidad | Francesa | |
| Religión | Catolicismo | |
| Lengua materna | Francés | |
| Familia | ||
| Padre | Ferdinand-Joseph de Cupis Camargo | |
| Pareja | Luis de Borbón-Condé (1709-1771) | |
| Educación | ||
| Alumna de | Françoise Prévost | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Bailarina, bailarina de ballet y actriz de teatro | |
| Área | Artes escénicas, ballet y danza | |
Biografía
Nació en Bruselas, en los entonces llamados Países Bajos Españoles, hija de un violinista y maestro de ballet valón y de madre española, de quien adoptó el apellido. Antes de cumplir los diez años se trasladó a París, donde estudió con Nicolas Blondy y la célebre bailarina y coreógrafa Françoise Prévost. Debutó en la Ópera en 1726 en Les Caractères de la danse, de Prévost. Desde entonces, el éxito la acompañó durante veinticinco años, con solo una interrupción de seis. Ella, junto con Prévost y Marie Sallé, fue una de las artistas favoritas del público de la época.[3][4]
Sus innovaciones
Aportó a la danza diversas innovaciones técnicas que se implantaron rápidamente, entre ellas el establecimiento de la posición básica de la pierna del ballet girada a 90° respecto a la cadera. Dotó de velocidad a ciertos pasos de salto —entrechados y piruetas— que anteriormente solo ejecutaban los bailarines varones. Precisamente para mostrar la técnica de los pies y ganar libertad de movimiento, acortó las faldas de ballet a la altura de la pantorrilla, eliminó los tacones de las zapatillas e implantó el uso de las medias ajustadas.[3][5]
Por otro lado, ella, que aportó a la danza un estilo veloz y brillante —según palabras de Voltaire—, fue la primera verdadera virtuosa en bailar en la Ópera de París, institución que hasta entonces había estado monopolizada por bailarines masculinos.[4]
Moda y repercusión
En el siglo XIX se escribieron dos óperas en torno a su figura: La Camargo (1897), una ópera en cuatro actos de Enrico de Leva, y La Camargo (1878), una ópera cómica en tres actos de Charles Lecocq.[6][7] El ballet en tres actos La Camargo (o simplemente Camargo), con coreografía de Marius Petipa y música de Ludwig Minkus, se estrenó el 19 de diciembre de 1872 en el Teatro Bolshói Kámenny de San Petersburgo.
Ya en el siglo XX, en 1930, se creó en Londres la Sociedad Camargo, dedicada a promover el ballet británico. Incluso reconocidos chefs crearon platos en su honor: filete de buey a la Camargo (con tocino y alcaparras), mollejas de ternera a la Camargo (con pan brioche, guisantes y zanahorias), soufflé a la Camargo o la bomba helada a la Camargo.[4]
Varios pintores la inmortalizaron, como Nicolas Lancret en su obra La Camargo baila (1730), o Louis-Marie Lanté con Marie-Anne Cuppi ('La Camargo') (1827).[8][9]