Marie Jeanne Riccoboni
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Orígenes
Nació en París en 1713.[1] Los padres de Marie-Jeanne Riccoboni —Marie-Marguerite Dujac, parisina, y Christophe de Heurles du Laboras (o du Labourat), burgués de la ciudad de Troyes[a]— se casaron el 29 de abril de 1710 en París, en la iglesia de Sainte-Croix, en la Isla de la Cité.
Su hija, Marie-Jeanne de Heurles de Laboras, fue bautizada el 26 de octubre de 1713, al día siguiente de su nacimiento, en la parroquia de Saint-Eustache, en lo que sería el moderno barrio de Les Halles, y que seguiría siendo su parroquia durante toda su vida. Se casaría y sería enterrada dentro del recinto de la misma iglesia.
Su padre, condenado por bigamia[1] el 4 de junio de 1714, tuvo que regresar con su primera esposa a Troyes. La joven Marie-Jeanne y su madre quedaron entonces abandonadas de facto, y la niña fue declarada hija de una relación ilegítima.[1] Debido a esto, fue ingresada en una institución religiosa con el destino de tomar los hábitos en un claustro.[1] Sin embargo, ella manifestó su negativa a acatar dicha decisión y su madre se vio obligada a sacarla del convento a la edad de 14 años, en 1728.[1] A partir de entonces, las relaciones con su madre fueron muy difíciles.
Matrimonio y aventuras
El 7 de julio de 1734, Marie-Jeanne contrajo matrimonio con Antoine-François Riccoboni, hijo de Luigi Riccoboni, el célebre actor y director de la Comédie Italienne.[1] Su madre, Marie-Marguerite Dujac, que para entonces vivía en la indigencia, se instaló con la pareja; Marie-Jeanne Riccoboni cuidaría de ella hasta su muerte en 1769. El matrimonio fue infeliz: los cronistas de la época relatan que el esposo era caprichoso, extravagante y, en ocasiones, brutal.[2] Por ejemplo, desapareció en provincias entre mayo de 1736 y marzo de 1737.[3] A pesar de todo, Marie-Jeanne acompañó a su esposo hasta su fallecimiento en 1772.
Marie-Jeanne Riccoboni pudo haber tenido en esa época una pasión desdichada por el conde de Maillebois, una pasión que habría durado unos diez años, hasta que el conde contrajo matrimonio con la hija única del marqués de Argenson.[b]Probablemente en 1764, conoció a Robert Liston, un joven diplomático, treinta años menor que ella (él nació en 1742). Su conformidad de opiniones y gustos, junto al sentimiento de haber encontrado en él todo el ideal masculino que ella había intentado definir constantemente en sus novelas, hicieron que sintiera por él una pasión calificada como platónica, a la vez materna y amorosa.
Vida de artista e intelectual
Actriz
Por su matrimonio con Antoine-François Riccoboni, Marie-Jeanne de Heurles de Laboras entró a formar parte de una familia de artistas e intelectuales de gran renombre. Subió a escena por primera vez el 23 de agosto de 1734, en el Hôtel de Bourgogne, con la compañía de la Comédie-Italienne, donde desarrollaría toda su carrera (se retiraría en 1760).[4] Según su propia confesión, no tenía mucho talento para la comedia y era vista como una actriz fría. En su correspondencia añade que se le ofreció entrar en la Comédie-Française y que se sentía con mejores aptitudes para la tragedia que para la comedia, pero que su marido siempre se opuso.[5] Su reputación póstuma ha sufrido, sobre todo, por haber sido señalada por Diderot en su obra La paradoja del comediante escribe:[6]
«La Riccoboni hace mal lo que hace, porque lo siente continuamente; pero si dejase de sentirse y se elevase por el pensamiento a una figura ideal, sería otra cosa. [...] Es, quizá, la mujer más sensible que la naturaleza haya formado; por eso ha sido una de las peores actrices que han aparecido en el teatro.»
Mujer de letras
Marie-Jeanne Riccoboni frecuentaba el salón de los d’Holbach, y probablemente también el de los Helvétius. Allí conoció a los grandes filósofos británicos de la época, como Adam Smith y David Hume, con quienes mantuvo correspondencia y por quienes sintió tanta admiración como afecto.
Sin embargo, su interés por la filosofía se desvaneció muy pronto. Acabó por alejarse de los salones y de las discusiones que en ellos se desarrollan, al considerarlas demasiado violentas y partidistas para su gusto. En su correspondencia, acusa a los filósofos franceses de ser, a su manera, tan sectarios como los religiosos a los que atacan sin cesar, y de utilizar en beneficio propio los métodos intolerantes que condenan en los sacerdotes.
Novelista
En 1761, Marie-Jeanne Riccoboni se retiró de los escenarios para consagrarse a la literatura y se instaló en la rue Poissonnière con su amiga Thérèse Biancolelli.[1] Los inicios de su carrera literaria, coronados de inmediato por el éxito, le valieron la consideración y la estima de Diderot, quien dijo de ella: «Esta mujer escribe como un ángel; posee una naturalidad, una pureza, una sensibilidad y una elegancia que nunca se admirarán lo suficiente».[7]
Novelas epistolares
Escribió diez novelas y cinco relatos cortos, poniendo de moda el estilo epistolar a imitación de Richardson, cuyas obras —traducidas por el abate Prévost— habían cosechado un éxito inmenso en Francia.
Debutó en 1757 con las Lettres de Mistriss Fanni Butlerd, a menudo consideradas como el relato de su desdichada relación con el conde de Maillebois después publicó sucesivamente la Histoire du marquis de Cressy (1758) y las Lettres de Juliette Catesby (1759).
Secuelas y adaptaciones
En 1761, escribió una Suite de la vie de Marianne,[1] tan bien imitada del estilo de Marivaux que fue necesario publicar una aclaración para sacar al público de su error.[8]
Con Ernestine, en 1762, obtuvo un gran éxito: La Harpe afirmó que Ernestine era su «diamante» y elogió su estilo. Laclos se basó en ella para crear un drama lírico, cuya música fue compuesta por el chevalier de Saint-Georges en 1777.
Una obra abundante y diversa
Siguieron una adaptación libre de la Amelia de Fielding en 1762, las Lettres de la comtesse de Sancerre en 1767 y las Lettres d’Elizabeth-Sophie de Vallière en 1772. Con las Lettres de Milord Rivers, en 1777, escribió una suerte de novela-testamento que resume sus puntos de vista sobre la sociedad y la moral. Posteriormente, publicó otros cinco relatos cortos: Histoire d’Aloïse de Livarot, Histoire de Gertrude et Roger e Histoire de Christine de Suabe —todas inspiradas en la Edad Media—, seguidas de Histoire de Deux jeunes amies y la Lettre de la marquise d’Artigues à sa sœur.
Además de algunos versos, un breve ensayo periódico al estilo de los diarios de Marivaux titulado L'Abeille y una obra de teatro, Les Caquets, en 1761[9] Marie-Jeanne Riccoboni también tradujo cinco obras de teatro inglesas, escritas, entre otros, por David Garrick o George Colman el Joven.
Según la Correspondance littéraire de junio de 1768, fue ella quien, junto con Marie-Thérèse Biancolelli, escribió el libreto de la ópera Sophie, ou le mariage caché de Josef Kohaut, inspirada en la obra The Clandestine Marriage de David Garrick y George Colman el Viejo.[10][11]
Fallecimiento
Marie-Jeanne Riccoboni murió el viernes 7 de diciembre de 1792 en la miseria, después de que el torbellino revolucionario suprimiera la pensión real[1] que le permitía subsistir. Se extinguió en brazos de su amiga Thérèse, a quien dejó como heredera de los pocos bienes que aún poseía.