El lugar de origen de la tapa es motivo de disputa entre las ciudades de Cartagena y Murcia.[1] Según el escritor cartagenero Juan Manzanares García, el origen de la marinera se sitúa entre finales de los años 1970 y principios de los 1980 en los bares del casco antiguo de Cartagena. La tradición oral relata que un grupo de marineros de reemplazo se reunía habitualmente para tomar un aperitivo antes de continuar con sus tareas. En una ocasión, al llegar tarde uno de ellos y encontrar que sus compañeros ya habían consumido su ración de ensalada rusa, habría solicitado al camarero: «Ponme la ensaladilla para llevar». Ante esta petición inusual, el camarero sirvió la ensaladilla sobre una rosquilla de pan y añadió una anchoa encima, entregándosela con la frase: «Toma, marinero, tu marinera».[2]
En cuanto a las fuentes documentales, la referencia en prensa más antigua conocida data de 1984, y vincula la marinera a los bares de la plaza de las Flores de Murcia.[3]
Por otro lado, las primeras fuentes literarias ubican el origen de la tapa en Cartagena. El cronista cartagenero Isidoro Valverde Álvarez, en su obra Cartagena entrañable (1966), describe la arraigada cultura del aperitivo en las tabernas del centro y la zona portuaria de Cartagena durante las décadas de 1950 y 1960. Aunque en aquel momento el término "marinera" aún no se había consolidado como marca comercial única, Valverde documenta la práctica habitual de servir la ensaladilla rusa sobre un soporte de pan (el "pico" o la rosquilla) coronada por salazones, señalando a la anchoa en salmuera como el acompañamiento predilecto
En 2022, la Asociación de Amigos de la Marinera ha impulsado una campaña para promocionar la tapa como un reclamo turístico, en una iniciativa que incluye la propuesta de declaración del 10 de abril como el «Día Internacional de la Marinera».[4] En ese sentido, la Organización Nacional de Ciegos Españoles seleccionó la marinera como ilustración del cupón correspondiente al 20 de julio de 2024.[5]