Mary Frith
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Willoughby House (Reino Unido)
Fleet Street (Reino Unido)
| Mary Frith | ||
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| Información personal | ||
| Apodo | Moll Cutpurse | |
| Nacimiento |
1584 Willoughby House (Reino Unido) | |
| Fallecimiento |
26 de julio de 1659 Fleet Street (Reino Unido) | |
| Causa de muerte | Edema | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Empresaria | |
María Frith (c. 1584-26 de julio de 1659), alias Moll (o Mal) Cutpurse, fue una conocida carterista y traficante inglesa del submundo londinense.
Moll, además de ser un hipocorístico para Mary, era un nombre común entre los siglos XVI y XVII para una joven, generalmente de mala reputación.[1] Cutpurse se refería a su reputación de ladrona que robaba bolsos.
El otro nombre con el que se la conocía, The Roaring Girl (la chica rugiente), se deriva de los chicos, propios de la Edad Moderna, rugientes, o jóvenes agresivos de baja posición social que desafiaban los códigos de civilidad y, agresivos, que imitaban los estilos cortesanos de la clase alta.[2]
Biografía
Los hechos sobre su vida son muy confusos, con exageraciones y mitos asociados a su nombre. The Life of Mrs Mary Frith, una biografía sensacionalista escrita en 1662,[3] tres años después de su muerte, contribuyó a crear muchos de estos mitos.
Mary Frith nació a mediados de la década de 1580, hija de un zapatero y una ama de casa. Su tío por parte paterna, que era pastor, intentó reformarla a una edad temprana y, para ello, la envió a Nueva Inglaterra. Sin embargo, ella saltó por la borda antes de que el barco zarpara y se negó a volver con su tío.[4] Mary se presentaba en público con un jubón y calzones anchos, fumando una pipa y maldiciendo. Se registró que le quemaron la mano cuatro veces, castigo común para los ladrones. En febrero de 1612 fue sentenciada a hacer penitencia de pie en una sábana blanca en St Paul's Cross durante el sermón del domingo por la mañana.[5] Este castigo no le supuso cambiar de hábitos ya que siguió vistiendo ropas masculinas. Su casa era bastante femenina, por sus tres criadas a tiempo completo. Tenía loros y criaba mastines. Sus perros eran muy queridos: cada uno tenía su propia cama con sábanas y mantas. Ella misma les preparaba la comida.[4]
Saltó a la fama por primera vez en 1600, cuando fue acusada en Middlesex de robar el 26 de agosto de ese año. En los años siguientes, se escribieron dos obras sobre ella. Primero, el drama de 1610 The Madde Pranckes of Mery Mall of the Bankside, de John Day, cuyo texto se ha perdido y otra obra un año después, de Thomas Middleton y Thomas Dekker, The Roaring Girl. Ambas obras se centraban en su comportamiento escandaloso, especialmente vestirse con atuendos masculinos.[6] The Roaring Girl, al tiempo que destacaba sus cualidades inapropiadas, la presentaba como poseedora de virtudes, al defender a las mujeres cuando un hombre las acusaba, a todas, de ser prostitutas y cuando exhibía su castidad al no querer casarse.[7]
Hear Me Roar, una obra escrita por James Bell, inspirada en The Roaring Girl y basada en la vida de Mary Frith, se estrenó en la Grand Valley State University en Michigan, Estados Unidos, el 28 de marzo de 2025.[8] [9]
Parece que a Frith se le concedió bastante libertad en una sociedad que desaprobaba a las mujeres que actuaban de forma poco convencional. En 1611, incluso actuó (con ropa de hombre) en el Teatro Fortune. En el escenario, bromeó con el público y cantó canciones mientras tocaba el laúd.[10]
En cierta ocasión, un empresario, William Banks, apostó 20 libras con Frith a que no cabalgaría de Charing Cross a Shoreditch vestida de hombre. Lo hizo además ondeando una pancarta, tocando la trompeta y montando a Marocco, un famoso caballo de espectáculos.[4]
Tales acciones públicas tuvieron consecuencias. Fue arrestada por vestir indecentemente el 25 de diciembre de 1611 y acusada de prostitución. El 9 de febrero de 1612, fue obligada a hacer penitencia por su "mala vida" en St. Paul's Cross. Presentó una actuación entonces, según una carta de John Chamberlain a Dudley Carleton. En su carta, Chamberlain observa: "Lloró amargamente y parecía muy arrepentida, pero desde entonces se duda que estuviera completamente borracha, ya que se descubrió que había bebido tres cuartos de galón ".[11]
Se casó con Lewknor Markham (quizás el hijo del dramaturgo Gervase Markham) el 23 de marzo de 1614. Se ha alegado que el matrimonio fue una ingeniosa farsa. La evidencia demuestra que se pactó para contrarrestar las demandas en su contra que la calificaban de "solterona".[12]
Salió del Hospital Bethlem el 21 de junio de 1644 tras curarse de su demencia,[13] lo cual podría estar relacionado con la historia (posiblemente apócrifa) de que robó al general Fairfax y le disparó en el brazo durante la Revolución inglesa. Se decía que para escapar de la horca y de la prisión de Newgate pagó un soborno de 2000 libras.[14]
Murió de hidropesía el 26 de julio de 1659 en Fleet Street, Londres.[15]
Imagen y género
La forma en que Frith vestía y hablaba desafiaba los códigos morales de su época.[16] Se le ha considerado la "primera fumadora de Inglaterra" y la mayoría de sus imágenes la muestran fumando en pipa, algo exclusivo de los hombres en su época. Fumar tabaco no era agradable para las mujeres, como era representado en el teatro de la época. Fumar y el travestismo fueron claves de su imagen y su carácter.[17]
A Frith le gustaba llamar la atención, ya que su comportamiento teatral tenía como objetivo causar escándalo e incomodar. En una de sus representaciones, Amends for Ladies, que se estrenó en el Fortune Theatre de Londres, interpretó un papel que contrastaba radicalmente con el de las otras protagonistas femeninas. Mientras las demás mujeres hablaban de sus roles como esposas o sirvientas, ella aparecía como una representación negativa de la libertad. Al travestirse y romper las barreras sociales, se la mostraba como una persona sin estructura y, al ganar libertad, se la mostraba como alguien que había perdido las cualidades que la convertían en mujer. Amends for Ladies pretendía mostrarla como un ser completamente diferente, que no poseía los estándares que una mujer debía tener o desear tener. Estos comportamientos, que se trasladaron a su vida cotidiana, fue lo que la llevaron a ser castigada en febrero de 1611, cuando se vio obligada a realizar penitencia pública.[18]