María Ontiveros
poeta y política española
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Trayectoria
Pertenecía a una familia de diplomáticos, por lo que nació en Venezuela.[1][2]
En 1933 publicó Remanso, con un poema homenaje a Concha Espina. Tuvo muy buena acogida entre la crítica y la propia Concha Espina escribió el epílogo,[2] elogiándola con estas palabras: «Esta colección de rimas es promesa de una fértil mies literaria».[3]
Tras la guerra civil, obtuvo un puesto de relevancia en la Sección Femenina como regidora central del Servicio Exterior.[4] También lo fue de Organizaciones Juveniles.[5] En el número 48 de la Revista para la Mujer (enero, 1942) apareció un reportaje sobre la labor de la Sección Femenina dentro de la Falange,[2] aunque su mayor proyección internacional la tuvo en el viaje que realizó junto a Pilar Primo de Rivera a Berlín en 1943.[6]
En 1947 recibió un homenaje en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles reseñado en la prensa de la época.[7] En 1948 se publicó en la revista Verbo el poema «Alma gris», en el que la poeta se identifica con la Naturaleza, siguiendo el tópico romántico.[8]
Participó activamente en la vida cultural de los años 40 y 50. Participó en la sesión dedicada a Juana de Ibarbourou en la tertulia Alforjas para la Poesía, que se celebró en el Teatro Lara de Madrid en abril de 1949.[9] También participó en homenajes a Rubén Darío y Bécquer en los años 1950 y 1951.[10][11]
En 1951 apareció su segundo poemario, Agua de Mar, con prólogo de José María Pemán, que destacaba su dominio del ritmo y de la rima.[1]
En junio de 1955 participó, junto a Clemencia Laborda, en un homenaje a Concha Espina celebrado en la Mesa de Burgos de Madrid.[2][12] Colaboró con distintas revistas en España y América, especialmente en Semana y Teatro.[1]
Murió en Madrid en noviembre de 1956.[13]
Participación en Versos con Faldas
Intervino en el tercer recital de esta tertulia (16 de abril de 1951) junto a María Isabel Secades, María Dolores de Pablos, Margarita Uribarri, Adelaida Las Santas, Clemencia Laborda, Gloria Fuertes, Alfonsa de la Torre, Ángela Figuera, Carmen Conde y Concha Suárez de Otero. Fueron presentadas por el poeta y crítico de arte argentino Ernesto B. Rodríguez.[14]
En la novela de Adelaida Las Santas, Versos de café, en la que la autora recordaba a sus compañeras de tertulia, Ontiveros es calificada como una recitadora muy admirada.[2]
Reconocimientos
El concurso poético «Su terraza», creado a instancias de Elisa Soriano y Guadalupe García de Quevedo en 1958, falló un premio con su nombre que recayó en la poeta María Antonia de Ibarra, también participante en Versos con Faldas.[2]
Obras
- 1933 Remanso con epílogo de Concha Espina.
- 1951 Agua de mar, con prólogo de José María Pemán.[1]