María de Solier
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Villalpando
Arnao de Solier
| María de Solier | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Apodo | Señora de Villalpando | |
| Nacimiento | Siglo XIV | |
| Fallecimiento |
5 de mayo de 1435 Villalpando | |
| Familia | ||
| Padres |
María Tizón Arnao de Solier | |
| Cónyuge | Juan de Velasco | |
| Hijos | Véase Descendencia | |
María de Solier (m. 1435), señora de Villalpando; esposa de Juan Fernández de Velasco (m.1418), camarero mayor del rey y merino mayor de Castilla la Vieja; y madre del I conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco (m.1470).[1]
María de Solier fue hija de Arnao de Solier (m.1385), capitán de las Compañías Blancas formadas por mercenarios que vinieron desde Francia a apoyar a Enrique de Trastámara, bajo la dirección de Beltránd du Guesclind, en su enfrentamiento con Pedro I, durante la guerra civil de Castilla (1351-1369). María de Solier heredó de su padre el núcleo de su señorío jurisdiccional, ya que es Arnao el que recibe de Enrique II el señorío de Villalpando, a modo de merced, en compensación por sus servicios prestados.[2] Asimismo, se cree que María heredó de su madre, María Tizón (m.¿?), las villas de Siruela, Gandul y Marchenilla. María Tizón era descendiente de la antigua casa nobiliaria de los Téllez de Meneses, hija de Martín Alfonso de Meneses, hijo de Alfonso Téllez de Meneses y nieto de Tello Pérez de Meneses, I señor de Meneses.[3]
María de Solier no fue la única hija del matrimonio, y su ascenso a la jefatura del linaje fue más circunstancial que predeterminada. María tuvo un hermano, Carlos de Solier (m.1390), que heredó la titularidad del señorío en un primer momento. Tras la muerte de su padre, Carlos se puso al frente del señorío , bajo la tutela de su madre, pero murió prematuramente; razón por la que María terminó asumiendo el cargo en 1391. Su otra hermana, Beatriz de Solier (m. ¿?) contrajo matrimonio con Martín Fernández de Córdoba (m.1437), III alcaide de los donceles, señor de Chillón, Espejo y Lucena.[4]
Matrimonio
María de Solier se casó con Juan Fernández de Velasco en 1391, hijo de Pedro Fernández de Velasco y María Sarmiento, heredero legítimo de la gran casa nobiliaria de los Fernández de Velasco. No sabemos la fecha exacta de la boda, pero está se realizó antes de que recibieran la correspondiente bula papal fechada el 8 de octubre de 1391. Este apremio se debía a que ambos necesitaban unirse a figuras de poder relevantes para lograr sostener y defender su autoridad señorial. Juan Fernández de Velasco con este matrimonio perseguía dos objetivos: conseguir asentar sus dominios señoriales en Tierra de Campos y afianzar su posición como merino mayor de Castilla la Vieja frente a las acciones de Gómez Manrique, adelantado mayor de Castilla, quien operaba en la misma zona.[5] María de Solier, por su parte, necesitaba una figura de autoridad fuerte que la permitiese asentar su posición como señora jurisdiccional frente a los factores que ponían en riesgo sus derechos hereditarios sobre el señorío de Villalpando. Para María de Solier, el matrimonio fue el elemento clave para poner fin a cuatro problemas que ponían en riesgo su posición como señora jurisdiccional: la oposición del concejo de Villalpando a reconocerla como su señora; la reclamación de la viuda de Bernal de Bartes, vasallo de su padre, de los derechos sobre la villa de Villárdiga, que Arnao de Solier le donó en 1371; las deudas de albaquías heredadas de Arnao;[6] y su condición de mujer, que ponía en cuestión sus derechos sucesorios, debido a la cláusula 23 del testamento de Enrique II sobre mayorazgos.[7]
Tras la resolución de los primeros conflictos, María de Solier y Juan Fernández de Velasco favorecieron con su matrimonio la expansión y reorganización de su poder señorial, donde confluyeron estrategias patrimoniales, jurisdiccionales y de gobierno de ambas casas. La cooperación matrimonial no sólo reforzó la posición de los Fernández de Velasco en Tierra de Campos, sino que transformó el alcance y proyección del señorío de Villalpando, sentando las bases de su consolidación. María de Solier, tras su matrimonio, consiguió incrementar sus dominios señoriales gracias a tres elementos clave: la relevante carrera de su marido en la corte, gracias a la cual consiguió de Enrique III treinta excusados aplicables a las villas de Gandul y Marchenilla; la resolución del pleito que su marido mantuvo con su madre (1388-1399), a través del cual consiguió la villa de Cuenca de Campos; y la estrategia de compras conjunta que llevó a cabo con su marido, gracias a la cual consiguió expandir sus dominios señoriales, sobre todo en las zonas de Villanueva del Campo, villa perteneciente al término de Villalpando, y en Otero de Sariegos.[8] No obstante, María de Solier no salió especialmente beneficiada de la herencia de Juan Fernández de Velasco, ya que éste prefirió favorecer a sus herederos para evitar pleitos por la herencia entre madre e hijos. Sin embargo, lo que llegó a recibir no fue nada desdeñable. María de Solier quedó fuera de los bienes de los mayorazgos de sus hijos, pero recibió las posesiones adquiridas durante el matrimonio en Villalpando y sus alrededores, bajo la condición de incluirlos después dentro del mayorazgo de su primogénito. También recibió los 50.000 maravedís que Juan le debía de su dote, y un sueldo anual de 12.000 maravedís por cumplir la función de tutora y curadora de sus hijos; más una manutención vitalicia anual de 10.000 maravedís que recibiría tras haber cumplido dicho cargo, una vez sus hijos hubieran cumplido la mayoría de edad.[9]
Descendencia
De su matrimonio con Juan Fernández de Velasco nacieron siete hijos, aunque solamente tres sobrevivieron, que fueron: Pedro, Fernando y Alfonso.
- Pedro Fernández de Velasco: Hijo primogénito, que fue heredero del mayorazgo principal de la casa de los Fernández de Velasco, futuro I conde de Haro; que estuvo casado con Beatriz Manrique.[10]
- Juan Fernández de Velasco y Solier: Fue camarero de la Gineta, pero tuvo muerte prematura y murió sin descendencia.[11]
- Sancha de Velasco: fue la única hija del matrimonio, y aparece nombrada en el testamento (1414) y codicilo (1418) de su padre, quien le deja una dote final de 20.000 florines de oro, más unas casas que podían ser o las de Valladolid o Burgos, según su preferencia. Sancha muere prematuramente sin descendencia.[12]
- Fernando de Velasco: Fue señor del señorío de Siruela y contrajo matrimonio con Leonor Lasso Carrillo, señora de Cervera y Pernia, hija de Teresa de la Vega y Mendoza; y nieta de Leonor de la Vega y Diego Hurtado de Mendóza; e hija de Álvaro Carrillo Albornoz, señor de Ocentejo y Cañamares. Ambos fueron los padres del I conde de Siruela, Juan de Velasco.[13]
- Sancho de Velasco: muerte prematura y sin descendencia, aparece nombrado en el codicilo de su padre de 1418.[14]
- Diego de Velasco: muerte prematura y sin descendencia , aparece nombrado en el codicilo de su padre de 1418.[14]
- Alfonso de Velasco: Fue el hijo menor del matrimonio, siendo señor de Gandul y Marchenilla gracias a la herencia materna, pero no tuvo descendencia.[14]