La tarde del jueves 23 de diciembre un autobús urbano de la ruta Ebenezer-Tara-Tadeo-Maheco transportaba a trabajadores que regresaban de su jornada laboral o preparativos para las fiestas navideñas cuando fu interceptado por un grupo armado.[1][3] Testigos describieron que un vehículo se cruzó frente al autobús, abordando el autobús donde obligaron a bajar al conductor, para después abrir fuego indiscriminadamente con rifles AK-47 y M16.[2][5]
En el sitio del ataque fue abandonado un panfleto con un escrito que critican la política de mano dura contra la delincuencia, amenazas de muerte al presidente Ricardo Maduro, y al presidente del Congreso, Porfirio Lobo, debido a su continuo apoyo a la pena de muerte, además de amenazar a la población civil que denuncien actividad delincuencial, siendo firmado este comunicado por los "Cinchoneros°, a pesar de haber sestado inactivos por más de una década.[1][2] [5]
Aunque inicialmente no hubo confirmación clara sobre los perpetradores, varios informes, así como las detenciones posteriores señalaron que los atacantes estaban vinculados a la Mara Salvatrucha (MS-13), que operaba fuertemente en la región y estaba en conflicto con el gobierno debido a la política de “mano dura” contra las pandillas.[5][11][12]
Al día siguiente autoridades confirmaron la detención de un delincuente el cual solo identificaron como "Alex Ramírez" que confesó haber participado en el ataque, mientras conducía un vehículo al que se encontraron casquillos percutidos.[13] La masacre ocasiono el despliegue de más de 1,500 elementos de las fuerzas de seguridad en las ciudades de San Pedro Sula y Tegucigalpa, así como un estricto control en las carreteras y salidas de ambas ciudades.[13][14]
El presidente Ricardo Maduro condenó al atentado como uno de "los actos más salvajes y cobardes de la historia de Honduras" ofreciendo una recompensa de más de US$55,000 por información que conduzca a los autores del multihomicidido.[15]
En marzo de 2008, dos de los implicados, Juan Carlos Miralda alias "Pantera" y Darwin Alexis Ramírez, alias "Chele Sula" fueron condenados a 822 y 814 años de prisión, respectivamente, por su participación en la masacre. Aunque las sentencias sumaban más de 800 años, la ley hondureña limita el tiempo efectivo de reclusión a 30 años como máximo acumulado, los cuales los cumplirán en la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, en Támara, Departamento de Francisco Morazán.[4][16][17]