Masacre de La Chinita

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Lugar Barrio La Chinita, San Jose de Apartado, Antioquia
Blanco Desmovilizados del EPL y civiles residentes del Barrio La Chinita
Fecha 23 de enero de 1994
Tipodeataque Asesinato masivo
Masacre de La Chinita

Lugar Barrio La Chinita, San Jose de Apartado, Antioquia
Blanco Desmovilizados del EPL y civiles residentes del Barrio La Chinita
Fecha 23 de enero de 1994
Tipo de ataque Asesinato masivo
Arma Fusiles y ametralladoras
Muertos 35 personas
Heridos Desconocido
Perpetrador Frente 5 Bloque Noroccidental de las FARC-EP
Motivación Disputa política

La masacre de La Chinita fue una matanza cometida en la población colombiana de Apartadó, ubicada en el Urabá antioqueño, el 23 de enero de 1994. El asesinato masivo fue cometido por el Frente 5 (Bloque Noroccidental) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP).

A principios de 1994, Rufina Gutiérrez, de 47 años, organizó una verbena popular con el fin de recoger fondos para el estudio de sus hijos y ayudar a la construcción de aulas en la escuela comunal, con la colaboración de decenas de familias que vivían en el barrio de invasión La Chinita, un asentamiento obrero en Apartadó (Antioquia) habitado por desempleados, gente sin tierra, trabajadores de empresas bananeras y simpatizantes del movimiento Esperanza, Paz y Libertad (desmovilizados del EPL). El evento quedó para la noche del sábado 22 de enero de 1994.[1]

Los organizadores de la fiesta alistaron un equipo de sonido grande y dieron inicio a la verbena popular esa noche. Al evento asistían cerca de 200 personas. Fue a las 2:30 de la mañana del domingo 23, cuando los sorprendió un comando de 20 milicianos del 5 Frente de las FARC-EP, tal y como lo atestiguaron dos jóvenes que muy pronto salieron del lugar en motocicleta. Los insurgentes presumían que allí encontrarían a varios desmovilizados del Ejército Popular de Liberación, convertidos desde que dejaron las armas en marzo de 1991, en blanco militar de las FARC-EP.

Lo que vino después fue el caos y solo se alcanzó a escuchar: «No maten a las mujeres».[2] Los guerrilleros llegaron a la estrecha calle donde se realizaba la reunión y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los asistentes, especialmente contra los hombres. Sus cuerpos fueron abandonados en las calles del barrio.

Entre las personas muertas solo había dos desmovilizados. El resto eran trabajadores de fincas bananeras, habitantes del barrio, un soldado adscrito a la Brigada XI del Ejército, una mujer, tres menores de edad y un anciano. En total 37 hombres, mujeres y niños civiles.[3]

Víctimas de la masacre

  1. Mariana Torres Rentería
  2. Yorman Barón Quiñones (15 años)
  3. Jaime Rodríguez Ramos (16 años)
  4. Santiago Mejía
  5. John Jairo Lobo Rodríguez
  6. Fulbio Antonio Mosquera Velásquez
  7. Jobino Moreno Valencia
  8. Darío Torres
  9. William Urango Moreno
  10. Roger Roberto Ruiz Ramos
  11. Lucio Mosquera Murillo
  12. Robinson Humberto Hinestroza Mosquera
  13. Rafael Cuello Ramírez (65 años)
  14. Paulino Rentería Rentería
  15. Hermógenes Rentería Rentería
  16. Emilio Medrano Fernández
  17. Fausto Hurtado Córdoba
  18. Alexis Mosquera Asprilla
  19. Dionisio Mosquera Cruz
  20. Ángel Daniel Hinestroza Hurtado
  21. Óscar Mosquera Robledo
  22. José de la Cruz Córdoba Pérez
  23. Conrado Londoño Londoño
  24. Julio Bercelio Guzmán González
  25. Ramón Córdoba Moreno
  26. Asmeth Barrios Fuentes
  27. José Miguel Santero Peñate
  28. Marcelino Ospina Morimón
  29. Alfonso Medina
  30. Melkin Cantero Blanco
  31. Clímaco Antonio Herrera Herrera
  32. Hernán Vergara Espitia
  33. Alberto Mendoza
  34. Israel Cárdenas Miranda
  35. Alcides Lozano Berrocal
  36. Marcial Paz Balanta y
  37. Eduar Salas Tordecillas.[4]

Responsables

La masacre hizo parte de una retaliación sistemática hacia los “esperanzados”, desmovilizados del Ejército Popular de Liberación que adoptaron el nombre de Esperanza, Paz y Libertad, y a quienes el Frente 5 señalaba de encubrir a integrantes de los grupos de comandos populares, que supuestamente estaban aliados con los paramilitares de Castaño. La razón de fondo era el éxito electoral que el nuevo movimiento político había obtenido en esa región, y que había desplazado a un segundo plano a la UP y el Partido comunista.[5][6]

Por los hechos de La Chinita fueron acusados Danis Daniel Sierra Martínez, jefe del Frente 5 de las FARC-EP y Elda Neyis Mosquera, alias “Karina”.

Verdad, justicia, reparación y no repetición

Véase también

Referencias

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