Ante las deplorables condiciones de los trabajadores entre las que se encontraban, jornadas de hasta 16 horas, bajos salarios, el descontento entre los operarios se hallaba muy extendido. La propia empresa proveía alimentos y vestimentas a los obreros pero gran parte del salario era pagado mediante fichas monetiformes que debían gastarse solamente en las tiendas de la empresa. A los abusos se sumó un suministro de carne descompuesta que la empresa insistía en vender a los operarios, estallando una serie de protestas en demanda de jornadas menores de trabajo y aumento de la paga, demandas que Lena Goldfields rechazó. Ante el conflicto, los obreros se organizan en un sindicato y convocan una huelga para el 13 de marzo, dicha huelga fue secundada por 6000 de los 9000 trabajadores de las minas.
Tras el comienzo de los despidos y la agudización de las protestas, la empresa logra que en la noche del 17 de abril la policía gubernamental arreste a los líderes de la huelga, mientras el gobierno zarista ordenó el envío de tropas a los campos mineros del Lena. Al día siguiente, una gran masa de huelguistas acude a la sede de Lena Goldfields exigiendo la libertad de los obreros, pero son recibidos por las tropas que de inmediato disparan contra los manifestantes asesinando a 270 obreros e hiriendo a casi 250 según el diario local Zvezdá.