Menudas piezas

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Título Menudas piezas
Ayudante de dirección Nacho Fernández de Tejada
Producción Nacho G. Velilla

Menudas piezas es una película española de comedia dirigida por Nacho G. Velilla, quien la coescribió con David S. Olivas y Marta Sánchez. Está protagonizada por Alexandra Jiménez, María Adánez, Francesc Orella, Miguel Rellán, Alain Hernández, José Manuel Poga y Luis Callejo, junto a los debutantes Rocío Velayos, Pablo Louazel, Verónica Senra, Kiko Bena y Tuoxin Qiu. Se estrenó en cines españoles el 12 de abril de 2024, de la mano de Paramount Pictures Spain.

La historia real está inspirada en Don Enrique Sánchez y cómo llevó a los chicos a ganar el campeonato de España de Ajedrez. Enrique es fundador y entrenador del club zaragozano "Marcos Frechín" , además de maestro ya jubilado (colegio del barrio de "Las Fuentes" donde tuvieron lugar los acontecimientos). Todo el mundo lo conoce como "DonEn".

En un elitista colegio de Madrid, Lucas, el presidente de su Junta Directiva, se encuentra celebrando un solemne acto de honra a su bisabuelo, el fundador, ya que es el 100 aniversario de su fundación, y en medio de tanta seriedad mezclada con educados chascarrillos, de repente, Candela, la mujer de Lucas, y directora del colegio, irrumpe en el acto hecha una furia, acusando a su marido de estar engañándola con una chica más joven que ella (Tania, su amante, también se encontraba presente en la ceremonia), lanzándole sus zapatos, su bolso, y demás complementos de moda, agrediendo a su marido hasta el punto de que le tira el busto de su bisabuelo justo encima de los testículos. El escándalo que se forma es tan grande que Candela no sólo se divorcia, sinó que es despedida del colegio, y se ve obligada a volver a Zaragoza, al barrio que abandonó para trasladarse a Madrid.

Allí, en el Instituto Luis Buñuel, Keko, Luna e Iria, un grupo de chicos inadaptados en una clase de apoyo, observan cómo Diego le intenta gastar una broma a Yao con un mechero, pero se le escapa de las manos, prendiéndole fuego al pelo del muchacho, y entre el horror general de los chicos, y sus intentos fracasados por apagarlo, el desastre acaba extendiéndose por toda la clase, cosa que también observa horrorizado Lope, el director, cuando llega para vigilarles.

Una vez fuera, en el patio y con el incendio ya apagado, Lope les echa una dura bronca, que no parece hacer mucha mella en ellos, y se amarga con su actitud pasota, y justo cuando Lope se está afirmando en su amargura, aparece Candela, y le saluda alegremente. En un café, Candela pone al corriente a Virginia, su hermana, que también trabaja en el instituto, y a Lope de las novedades de su vida (lo que no es muy necesario, dado que la pelea entre Candela y Lucas y todo el escándalo ya se ha hecho viral en internet), y solicita un puesto de trabajo en el Luis Buñuel. Tras un pequeño pique en el que se cuestionan el uno al otro, Lope le acaba dando a Candela el puesto de profesora de apoyo.

Esa noche, Candela vuelve junto con Virginia a la casa de su familia en el barrio, donde su padre, Emilio (ciego a causa de un accidente), mantiene una encarnizada partida de ajedrez con su viejo amigo Santiago, y de repente las dos llegan. Cuando Emilio se percata de la presencia de su hija, se deja llevar por la ira: Candela les abandonó a todos hace muchos años para vivir su elitista e importante vida en Madrid, y ni siquiera volvió durante un tiempo para cuidar de Emilio cuando sufrió el accidente que le costó la vista, y Emilio opina que eso convierte a su hija en una persona tremendamente egoísta y desvergonzada. Con un poco de bajón por el rechazo de su padre, Candela se instala en su antiguo cuarto, observando que en él todavía se encuentran algunos recuerdos suyos de sus antiguos triunfos en el ajedrez, y la partida de ajedrez que ella y su padre dejaron a medias justo antes de que Candela se fuese a Madrid. Virginia entonces intenta decirle que en su ausencia han pasado muchas cosas, pero Candela no le presta demasiada atención, pues está centrada en su nuevo objetivo: ser una buena profesora de apoyo del Luis Buñuel. Para ello, se estudia a fondo los expedientes de sus alumnos: Keko solía ser una estrella del fútbol juvenil, pero tuvo una grave lesión que estropeó su carrera para siempre. Luna era la típica adolescente desenfrenada, siempre de juerga y de vicio, hasta que se quedó embarazada. Iria es una buena chica, pero entre enfermedades y alergias se ha pasado mayor parte de su vida en hospitales, y ahora es más inadaptada y antisocial que nunca. Yao es muy listo y aplicado, pero solamente usa su cerebro trabajando en la tienda china de sus padres, y Diego es el típico delincuente.

El primer día de Candela no es muy bueno: además de acusar a los chicos de robarle su cartera del bolso (que su hermana Virginia le devolvió, ya que con las prisas Candela se la había dejado en casa), hay muchos choques entre la actitud responsable y algo altanera de Candela y la actitud pasota de los chicos, que sobre todo no le prestan atención por estar con sus móviles. Candela ve bien enseñarles en primer lugar la importancia de saber manejar bien Internet y las redes sociales, así que con este objetivo, lleva a los chicos de salida a la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza, donde la oficial de policía Natalia (al parecer, una vieja amiga de Candela), les da una pequeña charla al respecto. Pero surge un problema: Diego ha entrado en la comisaría llevando encima un pequeño alijo de drogas, y para evitar que le pillen, se las coloca a Candela, quien es acosada por un perro de la Brigada K-9 que las ha olido, por lo cual la llevan al calabozo.

Ya fuera del calabozo y en su casa, Candela se queja amargamente de todo ello ante su familia, que se ríe de su mala pata, hasta que Candela hace comentarios despectivos del barrio y de los chicos, lo que enfurece a Emilio: Candela se ha olvidado de que a ella nadie le regaló su vida, de que ella también fue una doña nadie en su momento, y lo más importante: ha olvidado la máxima que su padre siempre le inculcó: "Delante de un tablero de ajedrez todos somos iguales". Es en ese momento cuando Candela se inspira, ya que llega a la conclusión de que si su padre y la canción "Hoy Puede Ser Un Gran Día", de Joan Manuel Serrat la motivaron por medio del ajedrez, ella también podría motivar a los chicos con las mismas estrategias.

Con esa idea, a la mañana siguiente, les muestra un tablero de ajedrez a todos, e intenta imitar el discurso motivador de su padre, pero ellos no se muestran muy interesados, y solamente consigue mostrarse despectiva y altanera una vez más. A pesar de un fracaso tan grande, ese mismo día consigue vencer a Diego en una batalla de gallos en el patio, con lo que se gana un poco del respeto de toda la pandilla. Una vez más, les muestra el tablero de ajedrez, y los chicos se muestran esta vez un poco más interesados, y mucho más cuando Candela sube la apuesta: ya que no están contentos en su compañía, quien consiga vencer a Candela en una partida de ajedrez, podrá salir de la clase antes. Aparte, Candela consigue tener un pequeño acercamiento con Luna cuando, al ir Candela al médico con su padre (por motivos que éste no le quiso explicar) se tropieza con ella, que ha ido allí a hacerse una ecografía, ella sola, ya que su madre estaba ocupada trabajando. Los chicos poco a poco van adquiriendo destreza y dominio en el ajedrez, pero Candela se da cuenta de que Yao no está en la clase, y los demás le dicen que se pasa el tiempo despachando en la tienda de sus padres. Efectivamente, Yao está allí, discutiendo con el padre de Keko por una bebida alcohólica que éste pretendía comprar, a pesar de no tener suficiente dinero. Es entonces cuando llega Candela, a quien Yao intenta mentir diciéndole que su padre está hospitalizado, pero justo entonces el padre de Yao aparece por entre los pasillos de su tienda. Candela le advierte que tomará medidas si el absentismo escolar de Yao continúa, y Yao hace como que le traduce eso (pero en realidad lo que le dice a su padre, en chino, es que Candela quiere unos pendientes). Con la aparente "traducción", Candela da el asunto por resuelto, y se va. Entre tanto, a la vez que las relaciones con su familia mejoran, Candela también ha conseguido que poco a poco casi todos los alumnos la vayan venciendo al ajedrez, y que se comporten entre ellos como una pandilla de amigos alegre y cordial, pero todo se tuerce cuando un día el padre de Keko va a buscar ebrio a su hijo a clase, para pedirle dinero y así poder seguir bebiendo. Todos los demás se burlan de Keko y de su padre, y viejas rencillas vuelven a surgir, hasta tal punto que se forma un escándalo, que acaba en una gran pelea, con la nariz de Luna rota, y con Iria inconsciente. Lope está furioso por todo ello, y aunque agradece lo que Candela está haciendo, le anima a rendirse, cosa que la tenaz mujer no está dispuesta a hacer.

Con esa idea, Candela saca a Diego de una quedada con unos amigotes suyos en el patio, y le lleva al despacho de Lope, ante quien afirma que conseguirá que Diego derrote en una partida de ajedrez al mejor estudiante del Luis Buñuel, cosa que consigue, contra todo pronóstico. Cuando toda la pandilla se dispone a irse de pizzas para celebrarlo, aparece el padre de Diego para llevarse con él a su hijo a la Casa de Apuestas de la ciudad. Candela tiene un pequeño enfrentamiento con él (el padre de Diego es ludópata, y además, un viejo compañero de estudios de Candela en su adolescencia), pero eso no evita que padre e hijo se vayan.

En casa, Candela está de bajón, ya que por muchos triunfos que logran sus alumnos, las cosas no cambian, o cambian muy lentamente. Emilio y Virginia le replican que haría falta un logro enorme para lograr un enorme cambio en la opinión que sobre ellos tiene la sociedad, pero tienen una pequeña sorpresa: han inscrito a los chicos en el torneo local de ajedrez de Zaragoza.

Con miedo y aprensión, pero con el apoyo de Candela y Lope, y los ánimos de Virginia, Emilio y Santiago, los chicos se presentan en el torneo, pero de repente, Candela se da cuenta de que Diego no está, y mientras va en su busca, deja a Keko en su puesto. Entretanto, Diego y su padre están en un atraco a la casa de apuestas con uno de los amigos de su padre. Diego está en un dilema: en el fondo, le gustaría más estar en el torneo con sus amigos que en el atraco, pero no se ve capaz de dar la espalda a su padre. Entonces aparece Candela, y después de varias broncas y chocar su coche, los dos resultan levemente heridos y, el vehículo destruido, así que se ven obligados a ir al hospital, dejando tirados al padre de Diego y a su amigo, que huyen por piernas.

De vuelta en el torneo, casi todos, menos Keko, están derrotando a los rivales, y Keko se ve obligado a literalmente comerse un peón de su rival. Candela y Diego están ya en el hospital, y se reúnen allí con todos los demás, ya que han tenido que llevar a Urgencias a Keko hasta que saque el peón que se ha tragado, e Iria les informa de que debido a ello, y a una infracción que antes cometió el rival de Keko, se han podido proclamar ganadores del torneo.

Ante todos los padres, Candela muestra orgullosa la copa, y demuestra que tenía razón: sus hijos no son desechos de la sociedad, sino capaces de lograr todo aquello que se propongan, incluso ser campeones de España de ajedrez. Pero la tarifa de inscripción es demasiado alta para los padres, y se niegan a pagarla. En un aparte, Candela le critica duramente a Lope el no ser un muy buen director del instituto por no poder inscribirse, pero éste le replica que, mientras Candela huyó a Madrid por una vida elitista y superficial, él se quedó y luchó, hasta que se cansó de luchar, y que quizá Candela debería volver a huir otra vez.

Candela se queda en su cuarto pensativa, y parece que valorando la posibilidad de huir, porque coge toda su ropa, y a la mañana siguiente no está en la casa, lo que deja indignados a Emilio y Virginia, hasta que Virginia recibe una llamada de alguien preguntándole por unos zapatos Jimmy Choo, y un anuncio de Internet

Se aclara lo ocurrido: Candela ha decidido vender toda su costosa ropa para financiar la inscripción en el torneo nacional de ajedrez y el viaje a Madrid, usando a los alumnos como modelos (Keko se queda cautivado por la belleza incipiente de Iria, que surge cuando se pone uno de los conjuntos de vestido, bolso y zapatos de Candela, y se empieza a enamorar de ella).Finalmente, lo consiguen, pero sólo Lope les acompaña, porque a Candela le surge un imprevisto: su padre está en el hospital. Es allí dónde se entera de que su padre tiene cáncer desde hace ya bastante tiempo, y era eso lo que Virginia le intentaba decir al principio, cuando le hablaba de los cambios que había habido. Tras los lógicos reproches con Virginia y algunos piques con Emilio, padre e hija llegan a un acuerdo: se enfrentarán en una partida de ajedrez. Si él gana, Candela irá a Madrid para apoyar a los chicos, y si gana ella, se quedará a apoyar a su padre. Emilio consigue ganar, y muy oportunamente: a los chicos no les está yendo nada bien en el torneo sin Candela, lo que ocasiona que surjan las viejas rencillas de siempre, pero aparece Candela, y les infunde ánimo en grandes cantidades. El último duelo es entre Luna y un chico del antiguo colegio donde Candela trabajaba, y tras una actuación espectacular (sobre todo, porque se puso de parto en ese momento), Luna consigue derrotarle, y la victoria del equipo en el torneo. Pero es una situación un poco amarga, ya que todo acaba con la muerte de Emilio, en cuyo funeral todos deciden probar suerte en el campeonato de Europa, y aparentemente, Keko e Iria deciden casarse, todo esto recordando siempre que "ante un tablero de ajedrez todos somos iguales".

Reparto

Producción

En diciembre de 2022, en una entrevista concedida a El Periódico de Aragón, Nacho G. Velilla comentó que prevía empezar durante el primer semestre de 2023 el rodaje de una comedia social basada en hechos reales ocurridos en Zaragoza, cuyo guion había coescrito con David S. Olivas (colaborador habitual de Velilla) y Marta Sánchez.[1] Para abril de 2023, se dijo que Velilla y el equipo de la película estaban buscando localizaciones interiores y exteriores en Zaragoza para el rodaje de la película.[2] El rodaje de la película, finalmente titulada Menudas piezas, comenzó en la ciudad aragonesa a finales de junio de 2023,[3] y para finales de julio se anunció su conclusión.[4]

Lanzamiento y marketing

El 15 de octubre de 2023, la distribuidora Paramount Pictures Spain programó el estreno en cines de España de Menudas piezas para el 12 de abril de 2024.[5]

Recepción

Referencias

Enlaces externos

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