Microfilaria
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La microfilaria es una filaria en su etapa temprana de vida. Esta etapa está presente en ciertos parásitos nematodos de la familia Onchocercidae.[1] Son producto del apareamiento de las filarias adultas (que ocurre dentro del vertebrado, hospedero definitivo). Son más pequeñas que los adultos, y son liberadas en el sistema circulatorio o de linfático para que el vector (hospedero intermedio) pueda extraerlos para continuar con su ciclo de vida dentro del vector, madurar e infectar otro nuevo hospedero.
La presencia de microfilarias en el torrente sanguíneo del huésped se denomina "microfilaremia". El éxito de los programas de erradicación de la filariasis generalmente se mide por la reducción en el número de microfilarias circulantes (carga filarial) en individuos infestados dentro de un área geográfica.[2]

Microfilaria es un término usado para referirse a aquellas filarias circulantes en la sangre. Curiosamente hay diferencias de posturas respecto a la correspondencia de las microfilarias con las etapas larvales. Unos afirman que las microfilarias son "pre-larvas o embriones avanzados" que se transformaran en larvas de primera etapa (L1) dentro del vector.[3]
Otros consideran que las microfilarias son larvas de primera etapa.[4]
Patogenicidad
Principalmente, las filarias en etapa adulta generan la patología al obstruir vías linfáticas o saturar tanto un órgano que deja de funcionar. El caso de una filaria que en su estadio de microfilaria causa patología es la oncocercosis, donde la Onchocerca volvulus puede afectar al ojo.
Infecciosidad
Todos los parásitos necesitan algún mecanismo para poder infectar a otros individuos. Las microfilarias aprovechan su pequeño tamaño para poder pasar por capilares, donde pueden ser succionadas por el vector. Pueden ser encontradas en la sangre (como Wuchereria bancrofti, Brugia malayi, Loa loa, Mansonella perstans y Mansonella ozzardi) en el líquido linfático de la piel (Onchocerca volvulus y Mansonella streptocerca).[4]

Periodicidad
Otra característica que presentan las microfilarias es la periodicidad. Fue descubierta en 1879, por Patrick Manson en Wuchereria bancrofti. Observó que en la noche aumentaba la carga microfilarial en la circulación periférica.[5]
No todas las especies de filarias son nocturnas. Varía entre especies y cepas de la misma especie.[5]
La periodicidad puede o no estar presente en las microfilarias, varía según la especie. Por ejemplo, Brugia malayi, Wuchereria bancrofti suelen presentar periodicidad nocturna, Loa Loa suele presentar periodicidad diurna, y Onchocerca volvulus, Mansonella ozzardi y Mansonella perstans no presentan ninguna periodicidad.
Un caso de variación en la misma especie se encuentra en las microfilarias de Wuchereria bancrofti. En el Caribe, partes de América del Norte y del Sur, África y Asia son nocturnas, mientras que en Filipinas la carga filarial es el doble durante la noche que durante el día. La cepa endémica de las islas del Pacífico Sur es diurna subperiódica (Están presentes en la circulación periférica las 24 horas, pero su número aumenta durante el día).[5]
Este fenómeno parece estar influenciado por las costumbres de ingesta del vector. Esto aumenta la oportunidad de que los vectores ingieran las microfilarias en determinados momentos. Podemos ver que el vector de las cepas nocturnas (Caribe, África y Asia) de Wuchereria bancrofti es el mosquito Culex fatigans de alimentación nocturna, mientras que el vector para la cepa subperiódica diurna (La de las islas del Pacífico Sur) es el alimentador diurno, Aedes polynesiensis.[5]
Estructura
Examinadas en sangre fresca, las microfilarias son organismos diminutos, transparente, incoloro, parecido a una serpiente que, sin desplazarse por el portaobjetos, se mueve vigorosamente.[6] A simple vista parece que no tienen mayor complejidad, pero al verlo bajo un microscopio y usando una tinción adecuada podemos ver dos características resaltantes. La vaina y los núcleos.
La vaina se ve como una estructura en la que todo el animal esta encerrado, un saco delicado, flojo, en el que se mueve hacia adelante y hacia atrás.[6] Es una estructura sobrante, vestigio del huevo del que salió. Algunas filarias presentan vaina como Brugia malayi, Wuchereria bancrofti y Loa loa y otras no como Onchocerca volvulus, Mansonella ozzardi y Mansonella perstans.
Los núcleos se ven como una agregación irregular de material granular que, mediante una tinción adecuada, puede mostrarse como una víscera de algún tipo.[6] Todas las microfilarias las presentan, lo que varia es su morfología como, por ejemplo, el del Wuchereria bancrofti cuyo núcleo parece no extenderse hasta la punta de la cola. Brugia malayi presenta en su cola dos núcleos separados. Loa loa presenta núcleos se extienden hasta la punta de la cola.[7]
