Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la somnolencia al volante es una de las principales causas de accidentes en carreteras. Y un estudio de la Administración Nacional de Seguridad en el Tráfico de Estados Unidos (NHTSA) estima que las posibilidades de accidente se multiplican por seis tras una larga jornada de trabajo. El resultado serían más de 1.500 muertes al año. Y se intensifica 11 veces si se padece somnolencia crónica. Además, el microsueño provoca el 24% de las muertes en autopistas.[2]
Determinados síntomas preceden a la aparición de microsueños:
- Bostezos frecuentes.
- Dificultad para mantener los ojos abiertos.
- Desconcentración y pensamientos divagantes.
- Sensación de pesadez en los párpados.
- Movimientos bruscos de la cabeza.
- Olvidar los últimos kilómetros recorridos u otros fallos de memoria a corto plazo.[3]
La Prevención de riesgos laborales recomienda estos procedimientos para evitarlos, sobre todo en viajes largos:
- Descansar lo suficiente antes: dormir entre 7 y 8 horas.
- Hacer pausas cada dos horas: estirarse, caminar, despejarse, echar una cabezada de 20 minutos.
- Hidratarse y comer ligero.
- Evitar conducir entre medianoche y las 6 a. m.
- Conducción compartida: alternar con otro conductor.
- Usar técnicas para mantenerse alerta: escuchar música, conversar, abrir un poco la ventana por aire fresco ayuda a concentrarse.[3]