Wikiwand AI

Miguel Ángel Cárcano

abogado argentino From Wikipedia, the free encyclopedia

Miguel Ángel Cárcano (Buenos Aires, 18 de julio de 1889-ib., 9 de mayo de 1978) fue un abogado, político, historiador, periodista y diplomático argentino. Se desempeñó como diputado nacional por la provincia de Córdoba en tres oportunidades (1930, 1932-1934 y 1934-1935), ministro de Agricultura entre 1936 y 1938 durante la presidencia de Agustín P. Justo, embajador argentino en Francia entre 1938 y 1942, embajador en el Reino Unido entre 1942 y 1946 y ministro de Relaciones Exteriores y Culto entre 1961 y 1962, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Desarrolló además una extensa actividad académica y fue miembro de las academias nacionales de la Historia, Letras, Ciencias Económicas y Agronomía y Veterinaria.[2]

Datos rápidos Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina, Presidente ...
Miguel Ángel Cárcano


Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina
29 de agosto de 1961-25 de marzo de 1962
Presidente Arturo Frondizi
Predecesor Adolfo Mugica
Sucesor Roberto Etchepareborda

Embajador de Argentina en Reino Unido
Bandera de ArgentinaBandera del Reino Unido
1942-1946
Presidente Ramón S. Castillo
Arturo Rawson (de facto)
Pedro Pablo Ramírez (de facto)
Edelmiro Farrell (de facto)
Predecesor Tomás Le Breton
Sucesor Felipe A. Espil[1]

Embajador de Argentina en Francia
Bandera de ArgentinaBandera de Francia
1938-1942
Presidente Roberto M. Ortiz
Predecesor Tomás Le Breton
Sucesor Ricardo Olivera


Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación Argentina
4 de enero de 1936-20 de febrero de 1938
Presidente Agustín Pedro Justo
Predecesor Luis Duhau
Sucesor José Padilla


Diputado de la Nación Argentina
por la Provincia de Córdoba
30 de abril de 1934-30 de diciembre de 1935

20 de febrero de 1932-20 de febrero de 1934

25 de abril de 1930-6 de septiembre de 1930

Información personal
Nacimiento 18 de julio de 1889
Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 9 de mayo de 1978 (88 años)
Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad Argentina
Familia
Padres Ramón José Cárcano
Ana Sáenz de Zumarán
Cónyuge Stella de Morra
Educación
Educado en Universidad de Buenos Aires
Información profesional
Ocupación Abogado, político, historiador, diplomático
Partido político Partido Demócrata de Córdoba (1927-1931/1956-1961)
Partido Demócrata Nacional (1931-1956)
Afiliaciones Concordancia (1931-1943)
Miembro de
Distinciones
Cerrar

Biografía

Primeros años

Miguel Ángel Cárcano nació el 18 de julio de 1889 en la ciudad de Buenos Aires. Era hijo del jurista y político Ramón J. Cárcano, dos veces gobernador de la provincia de Córdoba, historiador y miembro de la Academia Nacional de la Historia, y de Ana Sáenz de Zumarán. Creció en un ambiente profundamente vinculado a la vida política, intelectual y agropecuaria del país, circunstancias que influyeron decisivamente en su posterior formación. Realizó sus estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado y posteriormente el doctorado en Jurisprudencia. En 1913 recibió el Diploma de Honor de la Universidad y presentó la tesis Las leyes agrarias argentinas, distinguida con el Premio Vicente Gallo, reconocimiento que puso de manifiesto su temprana dedicación al estudio del derecho rural y de la organización económica de la producción agropecuaria.

A partir de esa investigación comenzó una intensa labor intelectual centrada en la evolución del régimen jurídico de la tierra pública argentina. Sus estudios culminaron en la publicación de Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1810-1916), obra aparecida en 1917 y galardonada con el Primer Premio Nacional de Letras. El libro, resultado de una exhaustiva investigación histórica y jurídica, reconstruyó el desarrollo de la legislación sobre tierras públicas desde la Revolución de Mayo hasta comienzos del siglo XX y fue considerado por la doctrina como uno de los estudios fundamentales sobre la materia. Décadas más tarde continuaba siendo citado como obra de consulta obligada para el estudio del derecho agrario argentino. En 1918 publicó La pequeña propiedad y el crédito agrícola, donde profundizó sus estudios sobre la organización de la producción rural y el financiamiento del sector agropecuario. A partir de entonces se consolidó como uno de los principales especialistas argentinos en legislación agraria y economía rural, condición que le abrió las puertas de la docencia universitaria y de la vida pública.

Paralelamente inició una prolongada carrera académica en la Universidad de Buenos Aires. Desde 1918 fue profesor de Derecho Administrativo en la Facultad de Derecho y, posteriormente, profesor de Economía y Organización Agraria en la Facultad de Ciencias Económicas. Integró el Consejo Directivo de esta última facultad y actuó como delegado ante el Consejo Superior Universitario. Su actividad docente se extendió durante casi tres décadas y ejerció una notable influencia en la formación de juristas y economistas especializados en cuestiones rurales y administrativas.[2]

Carrera política

La trayectoria política de Miguel Ángel Cárcano estuvo estrechamente ligada al conservadurismo, fuerza política en la que desarrolló la mayor parte de su actividad pública. Su prestigio como jurista especializado en cuestiones agrarias y económicas, unido a la influencia política de su padre, Ramón J. Cárcano, favoreció su incorporación a la vida parlamentaria a fines de la década de 1920. En las elecciones legislativas de marzo de 1930 fue electo diputado nacional por la provincia de Córdoba, incorporándose a la Cámara de Diputados el 1 de mayo de ese año. Desde el comienzo de su mandato orientó su labor legislativa hacia los problemas de la economía rural, la organización de la producción agropecuaria y la modernización de la legislación agraria argentina, campos en los que ya era reconocido por su producción académica. Su actuación parlamentaria reflejó la continuidad entre su obra intelectual y su desempeño político, procurando trasladar al ámbito legislativo muchas de las ideas que había desarrollado en sus estudios sobre la tierra pública, el crédito agrícola y la pequeña propiedad.

El golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, interrumpió los primeros meses de su actividad legislativa. Tras la reorganización institucional impulsada por la dictadura del general José Félix Uriburu y la posterior elección presidencial de Agustín P. Justo, Cárcano mantuvo su participación política dentro del conservadurismo y fue nuevamente elegido diputado nacional en las elecciones de 1931, consolidándose como una de las principales figuras parlamentarias del novel Partido Demócrata Nacional. Durante sus primeros años en la Cámara integró las comisiones vinculadas con la legislación económica y agropecuaria, interviniendo en debates relativos al crédito rural, la colonización agrícola, la producción ganadera y la organización del comercio de productos primarios. Su formación jurídica y económica hizo que fuera consultado frecuentemente en cuestiones relacionadas con la legislación agraria, ámbito en el que gozaba de un prestigio consolidado tanto en el mundo académico como en el político.

En esos años defendió la necesidad de adaptar la legislación argentina a las profundas transformaciones experimentadas por la economía agropecuaria desde fines del siglo XIX. Consideraba que el desarrollo del país requería una política agraria estable, orientada a facilitar el acceso al crédito, estimular la pequeña y mediana propiedad rural, fomentar la colonización agrícola y dotar al Estado de instrumentos modernos para intervenir en la regulación de la producción cuando las circunstancias económicas así lo exigieran. Estas posiciones reflejaban las ideas que había desarrollado en sus trabajos La pequeña propiedad y el crédito agrícola, Cuestiones agrarias y Nuestro régimen agrario. La crisis económica internacional iniciada en 1929 otorgó una relevancia creciente a las cuestiones económicas tratadas en el Congreso Nacional. En ese contexto, Cárcano adquirió notoriedad como uno de los diputados con mayor especialización en política agropecuaria y comercio exterior, participando activamente en las discusiones sobre los problemas derivados de la caída de los precios internacionales, las restricciones impuestas por los mercados compradores y la necesidad de redefinir la política comercial argentina.

El reconocimiento alcanzado por su labor parlamentaria llevó al presidente Agustín P. Justo a designarlo, en 1933, integrante de la misión extraordinaria encabezada por el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo), enviada al Reino Unido para negociar un nuevo acuerdo comercial entre ambos países. Una vez concluida esa misión, fue nombrado presidente de la Comisión Negociadora del Convenio Arancelario con Gran Bretaña, encargada de desarrollar y aplicar los aspectos comerciales derivados del tratado anglo-argentino. Su actuación en las negociaciones comerciales con el Reino Unido consolidó definitivamente su prestigio como especialista en política económica internacional y constituyó el punto de partida de una nueva etapa de su carrera pública, orientada hacia la administración nacional y la diplomacia, que alcanzaría su máxima expresión con su designación como ministro de Agricultura en 1936 y su carrera diplomática posterior.

Ministro de Agricultura

El 4 de enero de 1936, el presidente Agustín P. Justo designó a Miguel Ángel Cárcano ministro de Agricultura de la Nación, en reemplazo de Luis Duhau. Su nombramiento constituyó la culminación de una trayectoria iniciada en el estudio del derecho agrario y continuada en el Congreso Nacional y en las negociaciones comerciales con el Reino Unido. A diferencia de otros ministros provenientes principalmente del ámbito político, Cárcano llegaba al Ministerio con una sólida formación académica y técnica en materia agropecuaria, reconocida tanto en el país como en el exterior.

Su gestión se desarrolló durante una etapa particularmente compleja para la economía argentina. La recuperación posterior a la crisis de 1929, la reorganización del comercio internacional y la necesidad de asegurar los mercados externos para la producción agropecuaria exigían una política estatal cada vez más activa. En ese contexto, Cárcano procuró fortalecer la capacidad técnica y administrativa del Ministerio de Agricultura, promoviendo una mayor coordinación entre los organismos especializados, las entidades representativas del sector rural y los gobiernos provinciales. Fiel a las ideas que había desarrollado desde comienzos de su carrera intelectual, sostuvo que el progreso de la producción agropecuaria dependía de una política integral que combinara la investigación científica, la organización económica de los productores, el acceso al crédito, el perfeccionamiento de la legislación rural y la expansión de los mercados de exportación. Durante su administración impulsó estudios sobre producción agrícola y ganadera, promovió el mejoramiento de los servicios estadísticos y fomentó el desarrollo de organismos técnicos destinados al estudio de las distintas economías regionales. Asimismo, respaldó políticas dirigidas al perfeccionamiento de la sanidad animal, la selección genética del ganado, el mejoramiento de semillas y la difusión de nuevas técnicas de cultivo, procurando incrementar la productividad del sector agropecuario argentino.

Otro de los aspectos centrales de su gestión fue la consolidación de una política de regulación económica destinada a enfrentar las consecuencias de la crisis internacional. Durante esos años el Ministerio de Agricultura continuó fortaleciendo las Juntas Reguladoras, organismos creados para intervenir en los mercados de diversos productos agropecuarios, procurando estabilizar los precios internos, sostener los ingresos de los productores y asegurar la colocación de las exportaciones argentinas. Estas instituciones pasaron a desempeñar un papel fundamental dentro de la política económica del gobierno de Justo y constituyeron uno de los principales instrumentos de intervención estatal sobre la producción rural. Paralelamente, Cárcano mantuvo una intensa actividad en materia de comercio exterior. Aprovechando la experiencia adquirida durante las negociaciones anglo-argentinas de 1933, procuró consolidar las relaciones comerciales con los principales mercados europeos y ampliar las posibilidades de exportación de la producción agropecuaria nacional. En sus discursos y escritos sostuvo reiteradamente que la prosperidad del país dependía de la capacidad de adaptar la producción argentina a las nuevas condiciones del comercio mundial, preservando al mismo tiempo la competitividad de sus principales exportaciones.

Durante su administración continuó desarrollando una importante producción intelectual. En 1937 publicó Realidad de una política, obra en la que expuso los fundamentos de la política agropecuaria aplicada por el Ministerio y defendió la necesidad de combinar la iniciativa privada con una acción coordinadora del Estado para afrontar los desafíos económicos derivados de la crisis mundial. En ese mismo período también pronunció numerosas conferencias y publicó trabajos dedicados a la organización económica rural, la producción agropecuaria y el comercio internacional. Su desempeño al frente del Ministerio consolidó su prestigio como uno de los principales especialistas argentinos en política agraria.

Precandidatura a la vicepresidencia de la Nación

Mientras se desempeñaba como ministro de Agricultura, Cárcano fue uno de los principales nombres considerados por el presidente Agustín P. Justo para integrar la fórmula presidencial de la Concordancia en las elecciones de 1937, acompañando al radical antipersonalista Roberto M. Ortiz. Su eventual candidatura surgió durante las negociaciones internas iniciadas a mediados de 1937 para definir el compañero de fórmula de Ortiz. Justo impulsó decididamente la postulación de Cárcano, a quien consideraba uno de los hombres más capacitados de su gobierno y con quien mantenía una estrecha relación política desde las negociaciones comerciales con el Reino Unido y su posterior gestión al frente del Ministerio de Agricultura. Diversos dirigentes conservadores de importancia, entre ellos Manuel Fresco, Alberto Barceló, Antonio Santamarina, Adrián C. Escobar y otros referentes bonaerenses, manifestaron inicialmente su apoyo a su candidatura.

No obstante, la propuesta encontró una fuerte resistencia dentro de un sector del Partido Demócrata Nacional, encabezado por el senador salteño Robustiano Patrón Costas, quien promovía su propia candidatura a la vicepresidencia. Los opositores a Cárcano consideraban que su proximidad política con Justo y sus posiciones moderadas dentro de la Concordancia dificultaban la consolidación del apoyo del conjunto del conservadurismo. Según recordaría el propio Cárcano años más tarde, algunos dirigentes sostenían que era "demasiado radical y demasiado amigo de Ortiz", razón por la cual entendían que su candidatura no lograría unificar al partido.

En junio de 1937, mientras realizaba una gira oficial por la Patagonia para inspeccionar diversos problemas relacionados con la colonización y la adjudicación de tierras fiscales, Cárcano recibió sucesivos telegramas del secretario de la Presidencia requiriéndole su regreso inmediato a Buenos Aires. Hasta ese momento desconocía que su nombre se había convertido en el principal candidato de Justo para ocupar la vicepresidencia de la Nación. En sus memorias relató que el viaje fue interrumpido de urgencia y que debió regresar por vía marítima desde Bahía Blanca, donde fue informado de que distintos sectores de la Concordancia impulsaban su candidatura. Durante varias semanas la definición permaneció abierta. Justo realizó intensas gestiones para obtener el respaldo de los dirigentes conservadores, mientras Ortiz también veía con buenos ojos la incorporación de Cárcano a la fórmula presidencial. Sin embargo, los representantes vinculados a Patrón Costas rechazaron la propuesta y sostuvieron la candidatura del ministro Ramón S. Castillo, argumentando que solo esta última garantizaría la unidad del Partido Demócrata Nacional. Ante la imposibilidad de alcanzar un consenso, el presidente resolvió convocar a una reunión de los principales dirigentes conservadores para decidir la cuestión.

Celebrada la reunión, la mayoría de los representantes provinciales terminó pronunciándose por Castillo, cuyo nombre fue aprobado por unanimidad como candidato a vicepresidente. Según testimonios posteriores de los participantes, el cambio de posición de algunos dirigentes bonaerenses, entre ellos Fresco y Barceló, resultó decisivo para inclinar la decisión en favor del ministro del Interior. La aceptación de Castillo permitió destrabar una negociación interna que amenazaba con prolongarse indefinidamente y facilitó la proclamación de la fórmula Ortiz-Castillo. Cárcano aceptó el resultado sin formular objeciones públicas y continuó desempeñándose al frente del Ministerio de Agricultura hasta comienzos de 1938. Años más tarde recordó que había sido uno de los primeros en felicitar personalmente a Castillo tras conocerse su designación y que nunca había impulsado activamente su propia candidatura, la cual había surgido por iniciativa del presidente Justo y de un sector de la dirigencia conservadora.

Carrera diplomática

El 20 de febrero de 1938, poco después de dejar el Ministerio de Agricultura, el presidente Roberto M. Ortiz designó a Cárcano embajador de la República Argentina en Francia, iniciando así una prolongada carrera diplomática que se extendería durante casi una década. Al presentar sus cartas credenciales al presidente Albert Lebrun, asumió la representación argentina en uno de los momentos más delicados de la política europea. La expansión del régimen nazi alemán, la crisis de los acuerdos de Múnich y el progresivo deterioro de las relaciones internacionales marcaron los primeros años de su misión diplomática en París. Durante su permanencia en Francia procuró fortalecer las relaciones políticas, económicas y culturales entre ambos países, prestando especial atención al comercio bilateral y a la difusión de la cultura argentina. Paralelamente mantuvo un contacto permanente con el Ministerio de Relaciones Exteriores en Buenos Aires, informando sobre la acelerada evolución de la situación europea y las crecientes posibilidades de un conflicto generalizado. En 1939 asistió en misión especial como embajador extraordinario a la coronación del Papa Pío XII.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 modificó profundamente las condiciones de su misión. Desde París remitió numerosos informes acerca del desarrollo del conflicto y de sus consecuencias políticas y económicas para Europa y para la Argentina. La rápida ofensiva alemana iniciada en mayo de 1940 culminó con la caída de Francia y la ocupación de París por las tropas del Tercer Reich, obligando al cuerpo diplomático acreditado en ese país a reorganizar sus actividades. A pesar de las dificultades derivadas de la guerra, Cárcano continuó representando oficialmente a la República Argentina hasta 1942. Su actuación durante esos años fue reconocida tanto por las autoridades argentinas como por el gobierno francés, que años más tarde le conferiría la Gran Cruz de la Legión de Honor, una de las más altas distinciones de la República Francesa.

Cárcano firma la Carta de la ONU en 1945

En 1942 fue trasladado a la Embajada Argentina en el Reino Unido, donde continuó representando al país hasta 1946. Su llegada a Londres coincidió con uno de los momentos decisivos de la guerra, cuando Gran Bretaña soportaba el esfuerzo principal de los Aliados en Europa y la cuestión del abastecimiento alimentario adquiría una importancia estratégica. La experiencia acumulada por Cárcano en materia de comercio internacional y política agropecuaria resultó especialmente valiosa en esa etapa. Desde la embajada intervino en el mantenimiento de las relaciones económicas entre ambos países, procurando asegurar la continuidad del intercambio comercial y defender los intereses de las exportaciones argentinas en un contexto profundamente condicionado por las necesidades bélicas británicas. Cárcano se negó a abandonar la embajada argentina cuando Londres era bombardeaba por los aviones nazis y terminó siendo el último diplomático extranjero en abandonar la ciudad. [3]

En 1945 encabezó la delegación argentina que concurrió a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, celebrada en San Francisco, desempeñándose como vicepresidente de la representación argentina. La conferencia concluyó con la firma de la Carta de las Naciones Unidas, documento constitutivo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de la cual la República Argentina pasó a formar parte como Estado fundador. Durante esos años recibió numerosas condecoraciones extranjeras, entre ellas la Gran Cruz de la Legión de Honor de Francia, el grado de Knight of the British Empire del Reino Unido, la Orden de Leopoldo I de Bélgica, la Orden Piana de la Santa Sede, la Orden del Cruzeiro do Sul del Brasil y la Gran Cruz de la Orden al Mérito de Chile, en reconocimiento a su actuación diplomática y a su contribución al fortalecimiento de las relaciones internacionales de la Argentina.

Cárcano renunció a su cargo como embajador en Gran Bretaña a finales de enero de 1946 debido a sus intenciones de desvincularse políticamente de la dictadura del general Edelmiro J. Farrell y de su manifiesta oposición a la figura del coronel Juan Domingo Perón. El diario británico "The Star" sostuvo que el gobierno de Farrell realizó grandes esfuerzos para persuadir a Cárcano para que siguiera representando a la Argentina en Londres. [4]

Actividad académica e historiográfica

Cárcano regresó a Buenos Aires en marzo de 1946 pero pronto partió nuevamente hacia Londres donde pasó los siguientes meses. En noviembre del mismo año participó en el funeral de Alberto Barceló en la localidad bonaerense de Avellaneda. Luego volvió a participar en la vida interna del Partido Demócrata Nacional de la provincia de Córdoba, aunque manteniendo conflictos internos con sus dos principales referentes José Aguirre Cámara y José Antonio Mercado, que lo terminaron marginando y lo llevó a retirarse de la vida política partidaria, luego de ser rechazada su candidatura a gobernador de Córdoba a finales de 1948.

Tras ello orientó buena parte de su actividad hacia la investigación histórica. Aunque continuó participando en diversos organismos públicos y mantuvo una activa presencia en el ámbito académico, fue durante las décadas de 1940, 1950 y 1960 cuando desarrolló la mayor parte de su obra historiográfica, convirtiéndose en uno de los principales estudiosos de la historia política e institucional argentina. Su producción intelectual abarcó dos grandes campos de investigación. El primero estuvo dedicado a la historia agraria argentina, disciplina de la que había sido uno de sus principales impulsores desde comienzos del siglo XX. El segundo se orientó al estudio de la organización política del país y a las biografías de algunas de las principales figuras del liberalismo argentino de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Entre sus obras más destacadas figuran Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1810-1916), distinguida con el Premio Nacional de Letras en 1917; La pequeña propiedad y el crédito agrícola (1918); Cuestiones agrarias; Nuestro régimen agrario; La política agraria de la Constitución; Alberdi, su doctrina económica; Pastor Obligado; Realidad de una política (1937); Sarmiento, conferencia pronunciada en la Universidad de la Sorbona en 1939; y La democracia británica durante la guerra (1942). Estas publicaciones reflejaron tanto su especialización en derecho agrario como la experiencia adquirida durante su actuación parlamentaria, ministerial y diplomática. En los años posteriores amplió sus investigaciones hacia la historia política argentina, publicando estudios dedicados a figuras como Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña y otros protagonistas de la organización nacional. Sus trabajos se distinguieron por el empleo de abundante documentación inédita y por una interpretación centrada en la evolución institucional del país, convirtiéndose en obras de referencia para el estudio de la historia política argentina de fines del siglo XIX y principios del XX.

Ministro de Relaciones Exteriores

De izquierda a derecha: Dean Rusk, Arturo Frondizi, John Kennedy y Cárcano en Estados Unidos 1961.

En los años anteriores a su designación como canciller del gobierno nacional, Cárcano continuó su labor de historiador y mantuvo participación dentro de las filas del Partido Demócrata de Córdoba, manteniendo una fuerte división interna con el sector que comandaba Aguirre Cámara. El 12 de septiembre de 1961, el presidente Arturo Frondizi designó a Cárcano ministro de Relaciones Exteriores y Culto, sucediendo en el cargo a Adolfo Mugica, que debió renunciar luego de la crisis que desató la visita de Ernesto "Che" Guevara a la Argentina y su reunión con el presidente Frondizi. Cárcano fue nombrado en el cargo principalmente debido a su amistad personal con el presidente estadounidense John F. Kennedy y su familia, este factor fue considerado por Frondizi y por Rogelio Frigerio que podría fortalecer su gobierno.

Durante su gestión, la Cancillería continuó defendiendo los principios tradicionales de la política exterior argentina, particularmente el respeto al derecho internacional, la no intervención en los asuntos internos de los Estados y la solución pacífica de las controversias. Al mismo tiempo, Cárcano procuró fortalecer la presencia argentina en los organismos internacionales y consolidar las relaciones diplomáticas con Europa y América Latina, aprovechando la experiencia acumulada durante sus años de servicio en el exterior. Uno de los momentos más delicados de la gestión de Cárcano al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores fue la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este en enero de 1962 para tratar la situación de Cuba. En los días previos al encuentro, el canciller participó de una reunión convocada por el presidente Frondizi con los secretarios de las tres Fuerzas Armadas, a quienes manifestó que la Argentina sostendría una posición de franca oposición al régimen comunista cubano. Sin embargo, las instrucciones que recibió posteriormente del presidente privilegiaban la preservación del principio de no intervención y de la unidad del sistema interamericano, por lo que la delegación argentina adoptó durante las deliberaciones una postura más moderada y cambiante que la esperada por los mandos militares.

Siguiendo las directivas de Frondizi, la representación argentina condenó la orientación marxista-leninista del gobierno de Fidel Castro, pero evitó acompañar las sanciones impulsadas por los Estados Unidos y finalmente se abstuvo en la votación que resolvió excluir a Cuba de la Organización de los Estados Americanos. La decisión provocó una severa reacción de las Fuerzas Armadas, de buena parte de la prensa y de distintos sectores políticos, que interpretaron la conducta argentina como una muestra de excesiva complacencia hacia el régimen cubano. La crisis derivó rápidamente en un enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y los mandos militares. El 31 de enero de 1962 los secretarios de Guerra, Marina y Aeronáutica reclamaron formalmente al presidente una redefinición de la política exterior, la ruptura inmediata de relaciones diplomáticas con Cuba y una profunda reorganización de la Cancillería, exigiendo expresamente la salida de Cárcano y de varios de sus principales colaboradores. Durante los días siguientes, el canciller participó de las sucesivas reuniones del Gabinete de Seguridad Exterior en las que Frondizi intentó defender la política adoptada en Punta del Este frente a las crecientes presiones castrenses.

La tensión alcanzó tal magnitud que las Fuerzas Armadas llegaron a acuartelar tropas y condicionaron la continuidad del orden constitucional a una inmediata modificación de la política hacia Cuba. Finalmente, ante la amenaza de una ruptura institucional, Frondizi cedió a las exigencias militares y dispuso la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno cubano, abandonando una línea diplomática que consideraba más conveniente para los intereses argentinos. Aunque la decisión alivió parcialmente la crisis, no puso fin a las exigencias de los mandos militares, que continuaron reclamando cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Como consecuencia inmediata del conflicto renunciaron el subsecretario Oscar Camilión y el asesor económico Arnaldo Musich, mientras que la posición de Cárcano quedó seriamente debilitada en el seno del gobierno.

Mientras ejercía la Cancillería, Cárcano debió afrontar además el progresivo deterioro de la situación política interna. El triunfo del peronismo en las elecciones legislativas y provinciales de marzo de 1962 desencadenó una profunda crisis institucional que debilitó al gobierno de Frondizi y precipitó la intervención federal de varias provincias. En ese contexto, la política exterior quedó inevitablemente subordinada a la creciente inestabilidad política del país. El 25 de marzo de 1962, pocos días antes del derrocamiento del presidente Frondizi por las Fuerzas Armadas, Cárcano presentó su renuncia al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, al igual que todos los ministros del gobierno, concluyendo así su última responsabilidad ejecutiva dentro del Estado argentino.

Últimos años y fallecimiento

Tras abandonar definitivamente la función pública, Miguel Ángel Cárcano concentró su actividad en la investigación histórica y en la vida académica. Continuó publicando obras dedicadas a la historia política argentina, a las relaciones internacionales y a las principales figuras del conservadurismo nacional, consolidándose como uno de los historiadores más reconocidos de su generación. Durante esos años mantuvo una activa participación en las instituciones científicas y culturales de las que era miembro. Presidió la Academia Nacional de la Historia entre 1967 y 1969, continuó integrando la Academia Nacional de Ciencias Económicas, la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria y la Academia Argentina de Letras, además de mantener vínculos con diversas academias extranjeras.

Su producción historiográfica de las décadas de 1960 y 1970 estuvo dedicada principalmente al estudio de la organización institucional argentina y a las biografías de destacados hombres públicos, entre ellos Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Pastor Obligado y Juan Bautista Alberdi. Estas obras, caracterizadas por un amplio trabajo documental y un profundo conocimiento de la historia política nacional, contribuyeron a consolidar su prestigio como historiador, complementando la trayectoria que anteriormente había desarrollado como jurista, político y diplomático.

Miguel Ángel Cárcano falleció en la Ciudad de Buenos Aires el 9 de mayo de 1978, a los 88 años de edad.

Obra escrita

  • Evolución histórica del régimen de la tierra pública (1917)
  • Organización de la producción; la pequeña propiedad y el crédito agrícola (1918)
  • Realidad de una política (1938)
  • La fortaleza de Europa (1951)
  • Sáenz Peña; la revolución por los comicios (1963)
  • La presidencia de Carlos Pellegrini; política de orden (1968)
  • El estilo de vida argentino en Paz, Mansilla, González, Roca, Figueroa Alcorta y Sáenz Peña (1969)
  • La política internacional en la historia argentina (1972)

Véase también

Referencias

Enlaces externos

Related Articles

Timelines

Top Qs

Fact Checks