La aparición de milicias en el sector nororiental de Medellín se remontan en los años 80´s, cuando grupos de milicianos como las Milicias Populares del Valle de Aburrá, Milicias Metropolitanas, o las Milicias América Libre, bajo la fachada de ser grupos de autodefensa, tenían como principal objetivo delincuentes y drogadictos, esto con el pretexto de "limpiar las calles" o ejecutar limpieza social de la zona. También en varias zonas de la ciudad el Movimiento 19 de abril y Ejército de Liberación Nacional llegó a tener campamentos de reclutamiento, con la función de tener una base social.[4][5] En varios barrios de Medellín se registraron ataques armados realizados por Escuadrones de la Muerte, el ELN y otras Milicias, sin embargo la mayoría de los delitos no se les dio seguimiento y ni siquiera se pudo establecer al grupo responsable o a los autores.[6][4][7]
Estos grupo comúnmente eran formados por jóvenes de escasos recurso y con poco o nulo trasfondo político, siendo la posibilidad de proteger su comunidad, el prestigio social y el acceso a armas de fuego como a principal razón para formar parte de las milicias.[8][9]
Se desconoce la cantidad de personas asesinadas por estos grupos, pero por ejemplo las Milicias Populares del Pueblo y para el Pueblo clamaron haber asesinado a más de 150 personas.[5][7] A principios de los años 90´s las nuevas milicias o las que no se desmovilizaron perdieron a gran parte de sus líderes, así como parte de apoyo de la población debido a sus actividades de robo, extorsión y narcotráfico en los barrios, inclusive el asesinato de líderes sindicales o estudiantiles.[10][4]
La Milicias Populares del Pueblo y para el Pueblo (MPPyP) fueron fundadas en 1986, en el barrio Popular N° 1, ubicada en la Comuna 1 zona nororiental de Medellín. Además de que varios militantes habían integrados las filas del ELN, siendo su principal objetivo el erradicar las bandas criminales que asolaban los barrios, contestando a necesidades meramente locales.[2][3] El incremento de la influencia del MPPyP se debió a que se estructuró a partir de células por cada cuadra, y todas estas eran coordinadas en un ente nombrado “La Móvil”.[2][3] El grupo fue comandado por Carlos Herman Correa Henao alías "Pablo García", personaje que se ganó la simpatía de la población al diezmar las actividades algunas pandillas que asolaban la zona, e incluso mediar conflictos vecinales.[2][11]
La financiación de la milicia iba desde el robo a empresas privadas y a bancos,[11][3] pasado por cuotas voluntarias de los vecinos y comerciantes de las zonas, hasta las extorsiones o robo a personas de clase alta.[3][8][5]