Mori Building Digital Art Museum

El Mori Building Digital Art Museum (森ビルデジタルアートミュージアム:チームラボボーダレス), inaugurado el 21 de junio de 2018, en Tokio (Japón) y creado por el colectivo artístico TeamLab Borderless, es el primer museo de arte digital de carácter permanente a nivel mundial, en un contexto en el que el desarrollo y la evolución tecnológica avanzan a un ritmo frenético y en una localización geográfica donde la tecnología juega un papel fundamental en la construcción de la identidad nacional. From Wikipedia, the free encyclopedia

Industria Centro cultural - Museo de Arte
Fundación 2018
Sede central Odaiba Palette Town 2F, 1-3-8 Aomi, Koto-ku, Tokio, Japón
Mori Building Digital Art Museum
Tipo museo
Industria Centro cultural - Museo de Arte
Fundación 2018
Sede central Odaiba Palette Town 2F, 1-3-8 Aomi, Koto-ku, Tokio, Japón
Sitio web https://borderless.teamlab.art

El Mori Building Digital Art Museum (森ビルデジタルアートミュージアム:チームラボボーダレス), inaugurado el 21 de junio de 2018, en Tokio (Japón) y creado por el colectivo artístico TeamLab Borderless, es el primer museo de arte digital de carácter permanente a nivel mundial, en un contexto en el que el desarrollo y la evolución tecnológica avanzan a un ritmo frenético y en una localización geográfica donde la tecnología juega un papel fundamental en la construcción de la identidad nacional.

Esta iniciativa, capaz de combinar manifestaciones artísticas con diferentes tipologías tecnológicas, demuestra que las diferentes ventajas aportadas por la aplicación de estas últimas en la industria cultural son innegables y pone de manifiesto que la era digital no representa un futuro posible, sino una realidad presente, por lo que muchas instituciones culturales, se han visto obligadas a reinventarse para poder encajar en una sociedad cada vez más colaborativa y global.[1]

El Mori Building Digital Art Museum, demuestra que el trepidante desarrollo de la tecnología, ha provocado el replanteamiento y la transformación de varias instalaciones museísticas, en las que el espacio virtual y el arquitectónico se complementan y está generando nuevas formas de creación artística, así como una nueva conceptualización y revaloritzación de la propia obra artística, fomentando la sensibilización alrededor de la diversidad de expresiones culturales y una mayor libertad por parte de los artistas para aprovechar las ventajas que brinda la nueva era digital para crear nuevos lenguajes. De este modo, la exposición rompe con los preceptos museísticos clásicos, establecidos desde el siglo XVII, que los definían como instituciones conservadoras y académicas, para dotar de un nuevo sentido y concepción al término museo.

Localización

Esta instalación está situada en el complejo de Palette Town, en la isla artificial de Odaiba, una extensa superficie en la bahía de Tokio construida en 1853 como fortaleza defensiva y como barrera de protección contra los ataques marítimos .[2] Extendida a finales del siglo XX, la isla dejó entonces atrás su historia militar y adquirió un aspecto más industrial, generando grandes áreas de ocio, extensas zonas de viviendas, hoteles y comercios y convirtiéndose en una destacada zona de ocio y en uno de los destinos más populares y recorridos por el turismo nacional e internacional. En la actualidad, este pequeño paraíso dentro de la ciudad de Tokio, ha devenido la cumbre de la cultura futurista nipona, albergando edificios célebres como Fuji TV, del arquitecto Kenzo Tange o el Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación, denominado el Miraikan, templo de la tecnología japonesa .[1]

Características Generales

La innovadora y pionera exposición hace uso de la tecnología más avanzada para proyectar animaciones en todas las superficies disponibles: paredes, suelos, espejos, objetos e, incluso, visitantes y cuenta con un total de 520 ordenadores y 470 proyectores, distribuidos en 10.000 m² y divididos en dos plantas.[3] Desde Panasonic hasta Epson, suministran el sofisticado equipamiento que requiere esta espectacular exposición de arte digital. Los diferentes espacios que conforman esta instalación están realizados a partir de la tecnología del video mapping, a través de la que las diferentes obras reaccionan al movimiento y al tacto, invitando al espectador a integrarse y a interactuar con ellas, a experimentar y a denifirlas por sí mismos y por los que los rodean .[4] Tal como indican desde el colectivo artístico, las obras no son ni animaciones pregravadas, ni imágenes en bucle, sino que están realizadas a tiempo real a diferencia de lo que se puede observar en otras exposiciones de arte digital itinerantes.[1] Así pues, supone un reto museográfico, ya que su complejo funcionamiento exige que los diferentes proyectores tienen que diseñarse y programarse para trabajar coordinados, mientras que los ordenadores procesan los gráficos en el acto.

Como resultado de esta tecnología obtenemos obras de dimensión monumental, con un carácter futurista e inmaterial, es decir, no son palpables ni perceptibles físicamente, sino que son interactivas y modificables, por lo que están expuestas a una transformación constante. De este modo, las anteriores formas de las respectivas obras nunca podrán ser repetidas y, en consecuencia, la obra es infinita .[5]

Es importante aclarar que, en todo momento, tal interacción está acompañada de música y de diferentes efectos sonoros que ayudan a crear esta atmósfera fantasiosa y activan otro sentido: el oído.

En el Mori Building Digital Art Museum, las obras no están delimitadas, se disuelven los bordes y marcos que las separan y estas se expanden por toda la instalación, comunicándose las unas con las otras, confluyendo y mezclándose entre sí .[6]

“TeamLab pretende explorar una nueva relación entre los seres humanos y la naturaleza, y entre uno mismo y el mundo a través del arte. La tecnología digital ha permitido al arte liberarse de aquello físico y trascender fronteras. TeamLab no ve límites entre los seres humanos y la natura, y entre un mismo y el mundo: uno está en el otro y el otro en uno. Todo existe en una continuidad de vida larga, frágil pero a la vegada milagrosa, sin fronteras” .[7]

Se presentan los artistas, a modo de manifiesto. Consecuentemente, el museo no dispone de mapas ni direcciones, sino solo de las cartelas a la entrada de cada obra que indican su nombre, invitando al espectador a guiarse por sus estímulos e instinto y aconteciendo una experiencia única, completamente inmersiva y multisensorial, en la que el visitante puede dejar fluir su creatividad e imaginación .[8] Pero la exposición no se limita a crear grandes espectáculos visuales, sino que establece un paralelismo entre la interacción cooperativa de los visitantes en el espacio interior y su vida exterior, de forma que pretende concienciarlos de su entorno y de la presencia de los otros, y de cómo es posible cambiar el mundo a través de las acciones colectivas .[3]

Distribución

Aplicación

Referencias

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