Su descubrimiento se produjo en 1858 en Cártama, en la calle Concepción, esquina con la calle Pedro Nevado. Se trataba de un mosaico de grandes proporciones que pudiera haber constituido el triclinio de una domus de la Cartima romana. Los detalles sobre el descubrimiento del mosaico fueron publicados por el investigador malagueño Manuel Rodríguez de Berlanga y Rosado, testigo y primer estudioso del mismo, en su obra Estudios Romanos editada en 1861. Este hallazgo llamó la atención al marqués de Casa Loring, Jorge Loring, quien pagó su extracción y traslado el 6 de diciembre de 1859 a su residencia en el actual jardín botánico histórico La Concepción, donde fundó el Museo Loringiano, un templete neoclásico adaptado al tamaño del mosaico, primer museo arqueológico de Málaga. Además, el marqués abonó los gastos para que se siguiera excavando en la zona del hallazgo.[1] Desde Roma llamaron al experto Luigi Leonini, quien restauró el mosaico y dejó su firma en el cuadrante más grande, en la zona meridional de la pieza.[2]
Cuando hacia el 1859 llegó a noticias de los mencionados Marqueses que en el citado pueblo de Cártama se había encontrado un trozo preciosísimo de mosaico romano al componer la solería de la habitación baja de una casa vieja, cuyo pavimento adquirieron muy luego, lo mandaron descubrir por completo, viendo que representaba los supuestos trabajos de Hércules, y en seguida valiéndose de operarios entendidos en este género de operaciones, lo hicieron levantar con todo esmero en grandes pedazos y trasladar convenientemente empaquetado a su indicada Casa de Campo, donde algún tiempo después, un artista idóneo, expresamente traído de Roma fue restableciendo el mosaico trozo por trozo en el lugar de la finca que se le designó al efecto, rellenando con teselas blancas, recogidas en el mismo sitio del hallazgo, los cuadros que habían sido destruidos al abrir los cimientos del edificio más moderno, en cuya área quedaron comprendidos, en fecha posterior a la reconquista.
La residencia de la Concepción fue adquirida por la familia Echevarría-Echevarrieta a comienzos del siglo XX tras la quiebra de los Loring, y el mosaico fue trasladado en 1963 hasta el panteón familiar en el cementerio municipal de Guecho, en el País Vasco, donde continúa en la actualidad. En 2001 se obtuvo autorización para fotografiar el mosaico y realizar una copia de la mitad de tamaño en el jardín botánico La Concepción. En 2021 se encontraron restos de la cenefa que rodeaba el mosaico en Cártama, ya que el mosaico no había sido extraído en su totalidad.[3][4]