Se caracterizaban porque vivían sobre árboles o en altas torres de madera llamadas mosinas, de donde procedía su nombre.[1] La mosina más alta estaba ocupada por su rey. Apolonio de Rodas indica que si el rey se equivocaba al emitir algún juicio, se le mantenía durante aquel día encerrado y sin comer. Apolonio y Jenofonte también señalan que sus normas eran muy diferentes a las de los griegos puesto que lo que los griegos realizaban públicamente, ellos lo realizaban dentro de sus casas o a solas, hablaban consigo mismos, reían solos y bailaban como si alguien pudiese verlos y en cambio la práctica del sexo ellos la realizaban en el suelo a la vista de todos.[2] Vivían de la caza y su principal alimento eran las castañas, que cocían como pan. También tenían trigo, ponían lonchas de delfín en salazón, empleaban la grasa de delfín y además hacían un vino dulce y aromático. Marcaban sus cuerpos con tatuajes. Eran de piel blanca. Se contaba que a veces asaltaban a los extraños saltando sobre ellos desde sus torres.[3]