Motor tragallamas
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Un motor tragallamas o motor de vacío' es un motor térmico que funciona mediante el vacío provocado por un gas muy caliente al enfriarse.
La variable más común es el llamado Motor Stirling que se desarrolló en 1816 por Robert Stirling el cual puso un quemador para el calentamiento del aire en el interior del cilindro el cual era activado por medio del giro de un volante de inercia.
Los motores pueden construirse con varios cilindros pudiendo usarse de forma estacionaria o móvil.
El uso del aire caliente para producir movimiento se remonta al antiguo Egipto donde se usaba para abrir puertas de templos. Leonardo da Vinci, entre otros, estudiaron este tipo de motores.
En 1758 Henry Wood patenta un motor tragallamas. En 1816 Robert Stirling desarrolla y pide patente para un motor con una base de funcionamiento similar que denomina "motor Stirling". Esta máquina presto servicio como bomba de achique de agua en una cantera. El sueco John Ericsson desarrollo diferentes máquinas asociadas a este tipo de motores, entre ellas, en 1850, un motor de aire caliente con energía solar.
A comienzos del siglo XX había en funcionamiento más de 250.000 motores Stirling que realizaban diferentes tareas como mover máquinas de coser, bombas de agua, ventiladores, refrigeradores, industria del juguete, etc. El desarrollo de los motores eléctricos y de combustión interna desplazaron a los motores tragalllamas del mercado, aunque se mantuvieron para uso militar, en Suecia se usaron en pequeños submarinos y en EE. UU. en generadores.
Entre 1937 y 1978 Philips investiga sobre el desarrollo de este tipo de máquinas. En 1990 se instalan motores de aire caliente por energía solar para producir electricidad en algunos países. Se investiga el uso de motores de este tipo con energía solar para diferentes ámbitos, incluido el biomédico.[1]
Características

Los motores tragallamas tienen las siguientes características:
- Funcionan sin desequilibrio.
- Son más seguros que los motores de combustión interna.
- Puede ser reducidos.
- Tiene un bajo desgaste y fricción, siendo resistentes y robustos.
- Son más silenciosos que los de combustión interna.
- Tiene un buen rendimiento.
- Tienen una baja emisión de calor
- Son fáciles para reparar.[1]