Movimiento fetal

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El feto humano se mueve a lo largo de todo el desarrollo prenatal

El movimiento fetal se refiere al movimiento del feto ocasionado por su propia actividad muscular. La actividad locomotora comienza durante la etapa embrionaria tardía y cambia en su naturaleza a lo largo del desarrollo prenatal. Los músculos comienzan a moverse en cuanto son inervados. Estos movimientos no son reflejos, se crean a partir de impulsos nerviosos autogenerados que se originan en la médula espinal. A medida que el sistema nervioso madura, los músculos pueden moverse en respuesta a ciertos estímulos.[1]

En términos generales, el movimiento fetal puede clasificarse como suscitado o espontáneo, y los movimientos espontáneos pueden ser generados en la médula espinal o el cerebro. Se puede inferir si un movimiento es determinado supraespinalmente comparándolo con los movimientos de un feto anencefálico.[2]

Aunque el corazón comienza a latir el día 23 después de la fecundación, este artículo se enfoca en los movimientos voluntarios y reflejos. La edades se dan desde la fecundación en lugar de edad gestacional.

Algunas fuentes afirman que no hay movimiento voluntario hasta después del nacimiento.[3] Otras fuentes afirman que el movimiento voluntario comienza unos meses antes.[4] Se han usado ultrasonidos 3D para crear imágenes en movimiento sobre la actividad fetal, a las cuales se les ha llamado "ultrasonido 4D".[5]

Primer trimestre

Etapa embrionaria

Un embrión en la edad gestacional de 9 semanas y 0 días. La cabeza está dirigida hacia la derecha en la imagen. El corazón está discernido en el centro del embrión. Una mano es visible en la parte superior.

Incluso antes de que inicie la etapa fetal, un embrión humano de 6 semanas puede arquear su espalda y cuello.[6] Para la séptima semana, se puede detectar el movimiento de brazos y piernas con un ultrasonido.[6]

Etapa fetal

Movimiento fetal al final del primer trimestre (etapa fetal temprana) detectada por un ultrasonido 3D

Las partes del cerebro fetal que controlan el movimiento no se forman completamente hasta las últimas etapas del segundo trimestre y las primeras del tercer trimestre.[7] El control del movimiento es limitado en el nacimiento, y los movimientos completamente voluntarios se desarrollan durante un período largo de tiempo, hasta la pubertad.[8] De acuerdo a un panorama producido por el Colegio Real de Médicos de Edinburgo, el movimiento intencional comienza aproximadamente a las 18 semanas, reemplazando de forma gradual a los reflejos, y los movimientos intencionales voluntarios se siguen desarrollando después del nacimiento.[4]

En estos primeros movimientos, las extremidades se mueven juntas y comienzan a moverse de forma independiente para la novena semana conforme se desarrollan las neuronas controladoras en la médula espinal.[9] En la semana 11, el feto puede mover su boca y chupar sus dedos; en la semana 12, comienza a tragar líquido amniótico.[10]

Además de los movimientos laterales de la cabeza, ocurren movimientos complejos y generalizados al inicio de la etapa fetal, con movimientos y sobresaltos que involucran todo el cuerpo.[11] A las 9 semanas, se ha observado movimiento de manos, caderas y rodillas,[12] mientras los estiramientos y bostezos se han visto en la semana 10,[13] y los movimientos aislados de las extremidades comienzan poco después.[11]

Segundo trimestre

Para la duodécima semana, el feto puede patear y mover los dedos de los pies, así como tomar sus pies o rascarse con sus uñas.[10] También puede moverse en respuesta al tacto en su piel.[14] De igual forma, en la semana 12, el diafragma se mueve hacia arriba y abajo como si el feto respirara. Este movimiento desaparece durante la semana 16 y no vuelve a presentarse hasta el tercer trimestre.[15]

Durante el quinto mes, los movimientos como las patadas continúan, y la madre suele sentir movimiento por primera vez, fenómeno al que se le llama vivificación.[16] Los movimientos de las extremidades se vuelven más complejos, con el flexionamiento de las articulaciones y costillas. Esta actividad asiste en el desarrollo adecuado de las articulaciones.[14] Las mujeres que ya han tenido hijos previamente tienen músculos uterinos más relajados y por consecuencia, más sensibles. Por ello, algunas veces ya pueden sentir el movimiento fetal a las 14 semanas.[17]

Para la semana 21, el feto comienza a desarrollar un horario de movimiento regular.[16] El reflejo de Moro, o de sobresalto, está presente en la mitad de los fetos para la semana 24, y en todos para la semana 28.[18] El movimiento ya es restringido en esta etapa porque ha crecido y tiene poco espacio para patear o cambiar de posición.[19]

Tercer trimestre

En el último trimestre, se desarrolla un movimiento complejo llamado "reflejo de marcha". Consiste en el movimiento circular de las piernas (similar a cuando se monta en bicicleta), que ayuda al feto a moverse a una posición cabeza abajo en preparación para el parto.[14]

Variación en el nivel de actividad

Monitoreo de los movimientos fetales

Referencias

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