Muerte de un miliciano

fotografía de Robert Capa From Wikipedia, the free encyclopedia

Muerte de un miliciano es una de las fotografías más conocidas de la guerra civil española, atribuida a Robert Capa y tomada el 5 de septiembre de 1936,[1] en el término municipal de Espejo.[2] Esta fotografía está considerada como una imagen icónica del siglo XX.[3]

Escultura Freedom is not Free de Yigal Tumarkin (Netanya, Israel).

Conocida la foto también en idioma inglés como Loyalist Soldier, Falling Soldier o Loyalist Militia,[3] la fotografía mostraba la muerte de Federico Borrell García, un miliciano anarquista, durante la guerra civil española. El soldado fue captado por la cámara en el momento mismo en que le golpea una bala. Está vestido con ropas de civil pero con un cinturón de municiones de cuero.

Historia

La fotografía fue publicada por primera vez en el número 447 de la revista Vu el 23 de septiembre de 1936 en un reportaje titulado Comment sont-ils tombés (Cómo cayeron) junto a otra fotografía similar aunque menos conocida,[3] pero la mayor relevancia la obtuvo al ser publicada en la revista LIFE el 12 de julio de 1937 en un reportaje titulado Death in Spain: the civil war has taken 500.000 lives in one year (Muerte en España: la guerra civil ha segado 500.000 vidas en un año) y posteriormente se ha podido ver en múltiples publicaciones. Inmediatamente después de publicarse se convirtió en la fotografía que simbolizaba la guerra civil española en países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia.[4]

Controversia

La veracidad de la foto ha sido cuestionada por varios motivos: en primer lugar han existido dudas sobre su autenticidad;[5] sin embargo, varias investigaciones intentan, sin demasiada credibilidad, demostrar que la foto es real;[6] en otros casos se ha dudado de la identidad del miliciano muerto,[7] e incluso del lugar donde se hizo la toma, ya que durante años se localizó en el Cerro Muriano.[8]

En 1975, Phillip Knightley, periodista e historiador británico, argumentó por primera vez que la foto no corresponde a la realidad y que corresponde a una pose.[9] Sin embargo, Richard Whelan consideraba en 2002 que la foto es auténtica.[10]

Richard Whelan, especialista en Robert Capa,[11] en el libro « "This is War!" Robert Capa en el trabajo» dice:

La imagen, conocida como la muerte de un soldado republicano, ahora es reconocida como una de las mejores fotos de guerra que se hayan tomado. El fotógrafo también ha creado un vasto debate. En los últimos años, se ha argumentado que Capa ha establecido el escenario, lo que me ha llevado a una investigación fantástica durante más de dos décadas. Me he enfrentado al dilema de tratar con una fotografía que se cree es verdadera, pero que no puede ser absolutamente seguro de que sea un documento veraz. No es una fotografía de un hombre que juega a la muerte después de recibir una bala imaginaria, ni una fotografía tomada en plena batalla.

Tampoco está clara la autoría de quien tomó la fotografía, ya que Robert Capa es un seudónimo creado por Gerda Taro y su pareja Endre Friedman.[12] Algunas mujeres fueron reporteras gráficas y retrataron las penurias de la guerra con nombre de hombre. En este caso Gerda Taro realizó muchas de las fotos que finalmente quedaron a nombre de Friedmann, según señala Esther Pedraza,[13] periodista y estudiosa de las mujeres en el periodismo. "Incluso existen bastantes dudas sobre la autoría de "Muerte de un miliciano", afirma Pedraza sobre una de las imágenes más famosas del siglo XX. Se cuestiona si fue él (Friedman) o no quien hizo la foto porque entre los dos se intercambiaban las cámaras constantemente. Además, la fotografía tiene el estilo de ella y no de él; uno más emocional, más humano", explica la periodista.[13]El periodista australiano Phillip Knightley fue quien primero cuestionó la autoría de la fotografía en su libro The First Casuality, publicado originalmente en 1975, donde recogía testimonios que atribuían la fotografía a Gerda Taro.[14]

Publicación en Vu

En España, investigadores de esta icónica foto la analizan formalmente como texto visual. Primero la relacionan con la casi idéntica que la acompaña en su primera publicación en la revista Vu, con la tan poco probable caída consecutiva de dos milicianos casi del mismo modo en el mismo espacio (demostrado por Luca Pagni en 2002 al superponerlas). Luego la ubican dentro de la secuencia de seis fotos del frente de Córdoba de la que forma parte, conocida desde la recuperación de la maleta mexicana que contenía contactos de unos 2.500 negativos 35 mm de la guerra civil que le habían sido incautados a Capa por el Ministerio del Interior francés en 1939, colección en parte donada al estado español y expuesta en Madrid en 1999.

Para Demetrio E. Brisset (2005): La teatralidad de los gestos, acciones y posiciones de los milicianos-actores; la movilidad del fotógrafo en busca de variados encuadres y estéticas composiciones, que llega a colocarse a la misma altura que el grupo de milicianos apuntando y los dos milicianos derribados, sin aparente refugio por su parte ante los posibles disparos enemigos; y la escenificación de una victoria poco antes de las supuestas muertes cuando bajan corriendo la ladera.

Por estos motivos creo que se pueden calificar como `puesta en escena` o fotografía directa de intervención, en las que el autor modifica algunos elementos o acciones. En conclusión, si la foto fuera resultado de escenificar supuestas caídas mortales dentro de unas maniobras organizadas por las milicias cenetistas para los reporteros, no pierde valor como símbolo de la lucha republicana. La realización de las maniobras con objeto de servir a la propaganda repiblicana, con la amplia difusión de esta foto habría conseguido su fin.[15]

Recientemente, José Manuel Susperregui (2023) incorpora a su análisis fotográfico formal, tanto su correlación con la foto gemela de Vu como con la anterior secuencia cordobesa; el resultado de varias investigaciones geográficas para ubicar el punto exacto del yacimiento o espacio del acontecimiento; así como las propuestas de identificación del miliciano; terminando por acudir personalmente a los posibles enclaves para comparar las imágenes con la orografía. Su conclusión es categórica, rechazando su veracidad, ya que «se demuestra sin lugar a dudas que Muerte de un miliciano fue una fotografía escenificada».[16]

Véase también

Bibliografía

  • Whelan, Richard (2007). Robert Capa at Work: This is War!. New York: International Center of Photography. ISBN 978-3865215338.

Referencias

Enlaces externos

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