Muertes de Jeanette Bishop y Gabriella Guerin
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Minster-on-Sea, Inglaterra
| Jeannette Bishop | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Ellen Dorothy Jeannette Bishop | |
| Nacimiento |
2 de enero de 1940 Minster-on-Sea, Inglaterra | |
| Fallecimiento |
c. 29 de noviembre de 1980 (40 años) Sarnano, Marcas, Italia | |
| Nacionalidad | Británica | |
| Familia | ||
| Pareja |
Evelyn de Rothschild John Lewis | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Modelo, diseñadora de interiores | |
| Gabriella Guerin | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
27 de septiembre de 1941 Ronchis, Friul-Venecia Julia, Italia | |
| Fallecimiento |
c. 29 de noviembre de 1980 (40 años) Sarnano, Marcas, Italia | |
| Nacionalidad | Italiana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Cocinera, secretaria e intérprete | |
Las muertes de Jeanette Bishop y Gabriella Guerin, también renombrado como caso Sibillini, caso Sarnano,[1] caso Rothschild o el caso del siglo[2] (caso sin resolver 2736/1980) es un caso de crónica negra que surgió tras el hallazgo de los restos de Jeannette Bishop y Gabriella Guerin, cuya muerte tuvo lugar en una fecha indeterminada. La desaparición de las dos mujeres tuvo lugar el 29 de noviembre de 1980 en los montes Sibilinos, cerca de la localidad italiana de Sarnano.[3]
Se desconoce cómo Bishop y Guerin encontraron la muerte, qué estaban haciendo entre su desaparición y la fecha probable de sus muertes un mes después, o incluso por qué las dos se aventuraron a subir a las montañas en un clima nevado. Aunque inicialmente se dictaminó que las muertes fueron causadas por hipotermia, en septiembre de 1989 el fiscal investigador concluyó que fue un doble asesinato por perpetradores desconocidos, utilizando medios desconocidos.
Las investigaciones, llevadas a cabo por las fuerzas del orden italianas, Scotland Yard e Interpol, se extendieron también a Dubái, a otros Estados miembros de la Unión Europea, Suiza,[2] Brasil[4] y Malasia.

La exmodelo y entonces diseñadora de interiores Ellen Dorothy Jeannette Bishop (Minster-on-Sea, 2 de enero de 1940), conocida con el apellido Rothschild, por ser, entre 1966 a 1971,[5] esposa del barón y financiero Evelyn Rothschild, o con el apellido May, adquirido de su segundo marido, el empresario y director de John Lewis, Stephen Charles May, se instaló en Sarnano en noviembre de 1980 con su antigua cocinera, que luego se convirtió en su secretaria e intérprete, Gabriella Guerin (Ronchis, 27 de septiembre de 1941),[6] para supervisar algunas obras de restauración de una casa comprada en la aldea de Schito por Vittorio Porfiri. Ambas mujeres ya se conocían de su estancia en Inglaterra, cuando Gabriella y su marido emigraron en busca de trabajo con el fin de construir una casa en Italia.[7]
El 29 de noviembre, las dos mujeres decidieron ir a dar un paseo por la montaña, a pesar de las adversas condiciones climáticas, y se dirigieron a Sassotetto con su coche, un Peugeot 104 negro con matrícula Siena 216603, propiedad del británico Charles Raymond Flower, de Castellina in Chianti,[8] que también tenía una casa en Sarnano.[2] Esa noche hubo una tormenta de nieve que se prolongó hasta el día siguiente.[5] Las últimas veces que se vio a las dos mujeres fue en torno a las cuatro de la tarde, en la tienda «Tutto per l'edilizia» de Gianni Bianchelli.[9] Una hora más tarde también fueron avistadas[10] cerca del hotel «Ai Pini» de Giuliana Giovagnoli, donde se alojaban las dos, y mientras viajaban en su coche hacia casa de Mario Arrà;[8] así como a las siete de la tarde, por el vicepretor, Daniele Talocco, en la Piazza della Libertà[11] mientras bajaban de la montaña.[8]
Investigación
Primeras pesquisas
Al enterarse de que las dos mujeres no habían regresado al hotel, el topógrafo Nazzareno Venanzi, que estaba supervisando las obras de remodelación de la casa de Schito, avisó a los carabineros. Desde el primer momento, la madre de Jeannette y los familiares de Gabriella sospecharon que se trataba de un secuestro, hipótesis que, sin embargo, no fue respaldada por Stephen C. May, teniendo en cuenta también la situación económica de Jeannette.[12]
Guerin, por su parte, era propietaria de algunas parcelas de terreno heredadas tras la muerte de su marido en 1978, a causa de un accidente de tráfico.[13] El comandante de los carabineros de Sarnano planteó la hipótesis de que el coche no se pudiera encontrar de inmediato porque se había precipitado por un barranco, debido al metro de nieve que había en aquellos días.[13]
En una reunión celebrada el 8 de diciembre de 1980 en el cuartel de Sarnano se barajaron tres líneas de investigación principales: la del accidente, con la hipótesis de la muerte accidental de las dos mujeres; la del secuestro, relacionada también con la amistad con el escritor británico Charles Raymond Flower; y, por último, la de un maníaco, planteada a falta de pruebas concretas.
Desde el principio, Shephen May descartó que las dos mujeres pudieran haberse perdido en la montaña, subrayando, durante una rueda de prensa, que no era rico y que las relaciones entre Jeannette y Evelyn, así como con la familia Rothschild, habían terminado definitivamente con el divorcio en 1971. El 16 de diciembre se vio obligado a desmentir algunas declaraciones realizadas por periodistas británicos del Daily Express el día anterior, según las cuales habría recibido una petición de rescate. La prensa nunca informó de la hipotética suma exigida, pero indicó que la mujer sería liberada antes de Navidad de ese mismo año. La noticia fue posteriormente desmentida también por la Press Association.
El descubrimiento del automóvil y las primeras pistas

En diciembre, el comando de Tolentino avisó al Núcleo de Helicópteros de Ancona, que inició la búsqueda del Peugeot 104 con un helicóptero Bell 206. Tras una búsqueda infructuosa, lograron localizar el coche el 18 de diciembre a las 17:30 horas, aproximadamente, cerca de Acquacanina,[9][11] Quien localizó el coche fue el coronel Salvatore Forte, comandante del Núcleo de Helicópteros,[14] al observar un reflejo de luz procedente del terreno en un momento en que se despejó el cielo.[15]
El coche, casi completamente cubierto por la nieve, no presentaba signos de lucha, de allanamiento o robo ni de averías,[16] estaba cerrado, había gasolina en el depósito, en su interior aún se encontraban los efectos personales[9] y los neumáticos estaban en contacto con el suelo, lo que significaba que había sido aparcado antes de la llegada de la nevada, que llegó al día siguiente (30 de noviembre).[8] Las fuerzas del orden y el servicio de rescate alpino de Macerata iniciaron la investigación y descubrieron que el coche había sido aparcado voluntariamente.
Se encontraron huellas cerca de una casa llamada Villa Galloppa, un refugio de pastores en Fonte Trucchia di San Liberato, a 900 metros sobre el nivel del mar.[15] Se pensó que Jeannette y Gabriella habían utilizado la estructura como refugio debido a la abundante nevada, de hecho, dentro de la casa y en el balcón de la fachada, los carabineros encontraron madera quemada del mobiliario,[17] platos con restos de comida y cubiertos sucios.[9]
Gianni Bianchelli, el propietario de la tienda de materiales de construcción, dijo a los investigadores que había visto a las mujeres hablar con una persona desconocida a bordo de un coche rojo, una vez que salieron de la tienda, y que luego se marcharon juntas hacia el pueblo.[6] Del testimonio de Orterio Valori,[6] propietario del Rifugio Sibilla en Sassotetto, se desprende que las dos mujeres fueron vistas hablando con un hombre desconocido vestido de blanco. Primo Valori, otro testigo, afirmó haber visto un coche de gran cilindrada con matrícula de Siena alrededor de las 16 horas cerca de Pian di Pieca con una mujer a bordo y un hombre al volante, seguido de otro más pequeño y oscuro, también con matrícula de Siena, conducido por una mujer parecida a Jeannette.[8]
El 23 de mayo de 1981, unos cien carabineros, ayudados de la unidad canina dirigida por el comandante Antonio Di Girolamo de la comisaría de Tolentino, llevaron a cabo una redada en busca de Jeannette y Gabriella, sin obtener el resultado esperado. Bruno Sensini, fiscal de Macerata, defendió entonces la idea de que las dos mujeres habían borrado deliberadamente sus huellas, tras descartarse las hipótesis del secuestro y la muerte por accidente. Otra búsqueda se llevó a cabo el 19 de agosto, con unos 20 hombres.
El 27 de agosto, como último intento, se emplearon nada menos que 500 hombres entre carabineros, guardas forestales y bomberos, 10 perros y 4 helicópteros,[10] también en vista del interés del Foreign Office.
Una persona desconocida, posiblemente de origen italiano, envió una postal a la dirección de la hermana de Gabriella Guerin, Caterina. El remitente escribía desde una capital europea, indicaba una dirección en la que Caterina podía comunicarse directamente y escribía que todo acabaría bien, refiriéndose a la investigación.
Los telegramas del robo en la sucursal de Christie's
En diciembre de 1980 se enviaron dos telegramas tras un robo por valor de aproximadamente mil quinientos millones de liras[18] perpetrado en el Palazzo Massimo alle Colonne[2] sede de la casa de subastas «Christie's» de la plaza Navona de Roma, en la noche entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre de 1980. El primero, que indicaba dónde encontrar el botín,[2] firmado por «Roderico» y con remitente «Peppo, via Po 45, Roma», con la inscripción «Golpe millonario: para el botín, diríjanse a la vía Tito Livio 130 int. 3, Roma», fue entregada el 4 de diciembre al director de la casa de subastas, Maurizio Lodi Fé,[18] mientras que la segunda fue entregada en el hotel donde se alojaba Jeannette el 6 de diciembre, firmada como «Roland» con remitente «Peppo, via Po 55, Roma» con el mensaje «Te esperamos en vía Tito Livio 130 int. 3, Roma». Tanto el nombre como la dirección del remitente resultaron ser falsos y ambos fueron enviados desde la oficina de correos de la plaza San Silvestre de Roma.[18]
Se envió un tercer telegrama a la dirección de la familia Ciocchetti, en via Tiburtina 106, con el texto «Si quieres noticias útiles, ve a via Tito Livio 130, interno 3»[18] o «Noticias útiles en via Tito Livio 130, interno 3», firmado por «Mirna De Cespedes». La misteriosa figura concertó una cita falsa con un empresario[18] del sector del mármol, Valerio Ciocchetti, que fue encontrado muerto en el río Tíber tras haber sido secuestrado.[5][18]
Los carabineros de la Legión Roma del teniente Carlo Felice Corsetti registraron el apartamento, situado en una residencia llamada «Le Ginestre»,[2] pero solo encontraron drogas.[19] En el local vivían tres chicas extranjeras de origen sudamericano que, en el momento del registro, se encontraban junto a dos chicos chilenos. Una de las chicas, Cecilia Avilez, estaba implicada en el secuestro de la hija del embajador de Panamá, Michelle Zarak, de 6 años, ocurrido en Roma[18] en septiembre de 1979. La mujer fue detenida en 1981.
Se pensó que en los telegramas se podía encontrar un mensaje en clave[18] o que quien los había enviado era una mujer peruana, llamada Mirna De Cespedes, enfadada con dos mujeres residentes en el edificio, idea que el juez de instrucción Alessandro Iacoboni (el que reabriría la investigación en 1982 tras el archivo del caso) definió como no del todo compatible, teniendo en cuenta también las condiciones de vida de la mujer.[8]
Hacia finales de mes, la redacción de The Daily Telegraph recibió una llamada telefónica. La persona se identificó como Ian Sayer, dijo que se encontraba en un hotel de Innsbruck y que tenía información sobre el caso Bishop, entre la que se incluía el conocimiento de los dos telegramas. Cuando el periódico volvió a llamar al número, respondió efectivamente un tal Ian Sayer, responsable de entregas por cuenta de la casa de subastas,[19] quien, sin embargo, afirmó que nunca había llamado y que en ese momento estaba cenando con dos periodistas. Más tarde se descubrió que, efectivamente, Sayer se encontraba en esa ciudad en ese momento. Durante los interrogatorios de 1983 no cooperó, pero era evidente que él, o quien se hacía pasar por él durante la llamada, conocía la existencia de los telegramas antes de que los periódicos nacionales tuvieran conocimiento de ellos.[20]
En cuanto a las direcciones de los telegramas, se descubrió que en Via Tito Livio vivía un antiguo secretario del juzgado de primera instancia de Roma, juzgado por haber robado algunos objetos mientras se encargaba de hacer el inventario de los bienes de la marquesa Maria Sofia Giustiniani Bandini. En los números 22 y 24 se encontraban los apartamentos del marqués Paolo Antonio Del Pennino, «subastador» y director técnico de la casa de subastas,[18] posteriormente detenido por posesión de armas de fuego no declaradas y drogas.[19]
Se descubrió que el director de la residencia romana, Enrico Oioli, había sido anteriormente director de la residencia «Hermitage» de Sarnano y que la placa de su oficina llevaba el número 3, lo que demostraba que esa habitación era el antiguo interior 3 de la estructura.[18]
Las investigaciones en Londres
Los investigadores italianos llevaron a cabo una primera investigación en Londres, que comenzó el 2 de agosto de 1981,[5] en colaboración con Scotland Yard, y finalizó al día siguiente. Se envió al comandante Di Girolamo, para seguir la investigación de la desaparición de Jeannette y Gabriella, y al teniente Corsetti, para el robo en la casa de subastas. Las investigaciones comenzaron con el interrogatorio de Stephen May, la madre de Jeannette, Susan Bishop, su exmarido, Evelyn, el director general de Christie's y otras personas cercanas a Jeannette. La hipótesis pública era que las investigaciones llevadas a cabo por el fiscal Sensini y su adjunto, Raffaele De Luca Comandini, apuntaban a que la desaparición y el robo estaban relacionados entre sí.[21]
Mientras los dos carabineros regresaban a Roma, Stephen May celebró una rueda de prensa en la que mostró un informe redactado por un investigador privado al que había contactado para buscar nuevas pistas. Según estos documentos, las dos mujeres habrían muerto a causa del mal tiempo, hipótesis que ya había sido descartada por los investigadores italianos tiempo atrás. Según la prensa italiana, el informe contenía varios errores, entre ellos la afirmación de que algunos cabellos encontrados en la villa Galloppa habían sido hallados por los investigadores ingleses, cuando en realidad habían sido descubiertos por los carabineros, y presentaba numerosas lagunas, como la omisión del hecho de que varios testigos habían visto a las dos mujeres aún con vida la mañana del 30 de noviembre de 1980.[21]
Hipótesis sobre el hombre misterioso
Según el testimonio de Valori, propietario del refugio Sibilla en Sassotetto, que ya había testificado en 1980, se supo que las dos mujeres fueron vistas hablando con un hombre desconocido vestido de blanco.[15] Las dos mujeres llegaron solas al bar del local entre las nueve y las diez de la mañana del 29 de noviembre a bordo de un Peugeot, pidieron algo de beber y luego, la mujer rubia (se supone Jeannette), hizo una llamada telefónica. Regresaron a la zona alrededor de las 15 horas en otro coche de color claro en compañía de un hombre bien vestido y «bronceado», no entraron en el local y la mujer rubia salió del coche para hablar con él durante unos 15 minutos. Luego se marcharon.
El testimonio cobró fuerza porque en la calle Tito Livio, en Roma, vivían personas de origen sudamericano, y se reforzó aún más cuando murió María Teresa Avilés, una de las tres chicas que residían en el complejo. Se hipotetizó que, a pesar de que consumía drogas, su muerte no fue accidental, también porque era la primera persona involucrada en el caso de que fallecía y porque se creía que el hombre misterioso visto por Valori era originario de Sudamérica.[17]
A principios de 1982, los carabineros detuvieron al comerciante brasileño de piedras preciosas y gemólogo José Rodríguez May, de 25 años, dada su similitud con el retrato robot proporcionado del hombre que se vio discutiendo con Jeannette fuera del refugio Sibilla. Él mismo se jactaba de haber matado a dos mujeres.[2] Su abogado, Mariano Buratti, consiguió la libertad provisional, y posteriormente fue puesto en libertad.[22]
Fue detenido por segunda vez en Suiza por documentos falsos mientras estaba en posesión de una misteriosa joya. Finalmente, los investigadores lo excluyeron de la investigación al no encontrar vínculos ni con Jeannette ni con el robo en la casa de subastas.
El descubrimiento de los cuerpos
El 15 de enero de 1982, durante una rueda de prensa, Stephen May, acompañado por la hermana y la hija de Gabriella, Caterina y Gioia, anunció una recompensa de hasta 100 millones de liras por cualquier información que pudiera conducir a la resolución del caso, y de hasta 250 millones para quien proporcionara información útil para encontrar a Jeannette y Gabriella con vida. La decisión de ofrecer la recompensa se debió a que nunca se encontró el gran bolso marrón claro de Jeannette, que contenía pasaportes, cheques, permisos de conducir y billetes de avión. Toda la información debía transmitirse a su abogado, Gennaro Egidio.[21] El 18 de enero, los carabineros de Camerino, al no encontrar los cuerpos de las dos mujeres, plantearon la hipótesis de que habían muerto congeladas, aunque el entonces marido de Jeannette no estaba de acuerdo con esta hipótesis.

El 27 de enero de 1982, tres cazadores, Domenico Panunti y los hermanos Errio y Corrado Ermini, se topaban, cerca de un pequeño lago durante una partida de caza en un bosque cercano a Podalla,[15] entre el lago de Fiastra y la ermita de San Liberato,[23] a unos 30 kilómetros del lugar donde se encontró el coche,[11] cerca del rio Bagno, los objetos personales y los esqueletos de las dos mujeres: los huesos, dispersos en una zona de 200 m², habían sido dañados por los jabalíes y algunos de ellos faltaban (cráneo y cuello).[14] Los cuerpos estaban en posición de reposo, enterrados en el suelo, y aún conservaban la ropa (vaqueros y una camisa), los bolsos (uno de los cuales contenía un carrete que los investigadores hicieron revelar) y el cuero cabelludo.[9] Acudieron al lugar el capitán de los carabinieri de Tolentino, Antonio Di Girolamo, el fiscal Sensini y el teniente Corsetti.[24]
Dado que los restos fueron encontrados una semana después del anuncio de la recompensa, los investigadores supusieron que el hallazgo no era casual. Hasta ese momento, de hecho, se habían realizado unas cuarenta búsquedas sin resultado positivo, por lo que se consideró que los dos cuerpos no podían encontrarse en el lugar de la desaparición. Los tres cazadores intentaron reclamar la suma de 100 millones. Además, Panunti se vio obligado a desmentir una declaración periodística que lo acusaba de conocer la ubicación de los cadáveres y de haberla comunicado solo después del anuncio de la suma de dinero.[24]
La autopsia, realizada por el profesor Mario Graev, permitió determinar que tanto Jeannette como Gabriella murieron en el lugar del hallazgo, sin que se encontraran indicios de asesinato, envenenamiento, asfixia o uso de armas.[8] La identificación se realizó mediante la arcada dental, ya que ambas mujeres tenían prótesis dentales. En cuanto a Jeannette, su dentista inglés envió una ficha técnica de la intervención.[24] Según los análisis realizados sobre el terreno por el CIS a partir del 4 de febrero, las dos mujeres no habrían muerto en el lugar, sino que habrían sido trasladadas allí después de su muerte. Este análisis se basa en la ausencia de los fluidos producidos por la descomposición de los cadáveres.[25]
El 2 de febrero, los carabineros comprobaron que en el lugar del hallazgo, en el verano de 1981, se llevaron a cabo actividades de escultismo y que el cartero de Fiastra, durante el desempeño de su trabajo, nunca se habría dado cuenta de la presencia de los cadáveres a pesar de pasar a una distancia de unos 50 metros.[9] Además, la zona del hallazgo era frecuentada por cazadores y nadie se habría dado cuenta de nada durante 14 meses.[24]
Nuevas investigaciones
En diciembre de 1982, tras el archivo del caso por parte de la Fiscalía de Camerino a cargo del fiscal Mura,[20] que defendía la tesis de la muerte por congelación,[26] el caso fue asumido por el juez de instrucción de Camerino Alessandro Iacoboni, quien abrió un expediente por homicidio doloso. Iacoboni ordenó que se realizara una nueva autopsia al cadáver de Gabriella, ya enterrado en Ronchis, mientras que en el caso de Jeannette no fue posible volver a realizarla, ya que fue trasladada al Reino Unido y cremada.[27]
Tras una treintena de interrogatorios,[19] se interrogó a cuatro figuras destacadas que nunca antes habían sido interrogadas: Gianni Bulgari y su esposa Nicole, amigos de Jeannette y de su exmarido Evelyn; Marcello Molinari, secuestrado y ocultado por la Anonima Sequestri cerca del lugar donde se encontraron los restos de las mujeres y liberado en 1981 por el capitán de los carabineros Giacomo Battaglia y su colega Carlo Felice Corsetti con una redada para seguir la posible pista del secuestro también de las dos mujeres[2] y el marqués Paolo Antonio Del Pennino, en calidad de subastador para la filial romana de Christie's.[18]
Conexión con el asesinato de Sergio Vaccari
Durante la segunda investigación se relacionaron otros dos hechos: los asesinatos de Roberto Calvi[17] y de Sergio Vaccari. En el segundo caso, los investigadores italianos se pusieron en contacto con Scotland Yard para investigar la muerte del anticuario romano, asesinado con quince puñaladas el 17 de septiembre de 1982 en su apartamento de Holland Park. La policía británica también investigó en Italia con la ayuda de la Interpol italiana, enviando al superintendente David Harness y a un inspector colega.[18] Este caso complicó aún más el misterio de la muerte de las dos mujeres, ya que se descubrió que Jeannette era una de las contactos del hombre, ya que era amiga suya.[17]
La policía británica registró una caja fuerte de Vaccari y encontró fotos del botín robado en la casa de subastas. Según la policía británica, Vaccari tenía en su poder numerosas fotos tanto de Jeannette como de Calvi,[19] tal y como descubrieron los carabinieri al interrogar al periodista Charles Raw, a quien se había acercado poco antes una persona que le había confesado haber visto fotos de Jeannette y Vaccari en el coche del anticuario.[19] Tras investigar tanto en Innsbruck como en Londres, Iacoboni descartó definitivamente la conexión entre el robo y Jeannette, así como cualquier implicación en el caso Vaccari.[18]
Según Battaglia, las dos mujeres se perdieron en la nieve y murieron, mientras que Corsetti expresó su reticencia con respecto a la muerte blanca.[2] Según el exjuez de instrucción Otello Lupacchini, que participó en las investigaciones de la Banda de la Magliana, tomar los telegramas por separado no llevaría a nada, pero entrelazándolos con el caso pueden convertirse en pruebas.[18]
Conclusión del caso
El 25 de septiembre de 1989, Iacoboni concluyó que el caso era atribuible a una muerte blanca,[28] presentando la sentencia de 87 páginas en la secretaría y solicitando un segundo archivo el 3 de octubre.[24][29][30] Sin embargo, la solución de Iacoboni no descartaba el doble homicidio con causas y responsables desconocidos. En las páginas de la sentencia, archivada por el tribunal de Camerino como RGI 407/82, Iacoboni sostenía que, para dirigirse a la montaña a esa hora, algo o alguien habría empujado a Jeannette y Gabriella a partir, dando por sentado que querían hacer una excursión.[8] En cuanto a las certezas del caso, Iacoboni subraya que sería inverosímil que las dos mujeres hubieran ido al torrente y que las únicas certezas en este caso fueran el lugar donde se encontraron los restos y que se retuvieran en Villa Galloppa.[24]