Mujahid al-Amiri
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Denia (emirato de Córdoba)
| Mujahid al-Amiri | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
960 Denia (emirato de Córdoba) | |
| Fallecimiento |
años 1040juliano Annaba (Francia) | |
| Familia | ||
| Hijos | Alí ibn Mujàhid Iqbal-ad-Dawla | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Gobernante y comandante militar | |
| Cargos ocupados |
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Mujahid al-Amiri, o también Abu-'l Jaysh Muyahid ibn Abd Allah al-Amiri, de apellido al-Muwaffak (nacido en Denia, c. años 960, fallecido en Annaba, 1045), fue el gobernante de la taifa de Denia desde finales de 1014 hasta su muerte. Con la excepción de su temprana y desastrosa invasión de la isla de Cerdeña, su reinado fue mayormente pacífico. Su corte se convirtió en un centro de erudición y producción literaria y él mismo escribió un libro sobre poesía y métrica árabe, desaparecido en la actualidad.[1]
Mujāhid era un saqaliba, un esclavo de origen eslavo. Su patronímico, Ibn ʿAbd Allāh, no se refiere a su padre real.[1] Su madre era una cristiana capturada.[2] Fue comprado y convertido al Islam por el háyib Almanzor, quien también lo educó. Pudo haber sido gobernador de Dénia con los hijos de Almanzor después del año 1002, año en que murió el caudillo suní. Tras la muerte del segundo hijo de éste, Abderramán Sanchuelo, en marzo de 1009, tomó el control de la taifa de Denia. En unos pocos años había creado su propio califa títere rival, al-Muʿayṭī.[1]
Expediciones a Cerdeña
En el año 1015, lanzó una expedición para conquistar la isla de Cerdeña en nombre del califa al-Muʿayṭī. Desembarcó con 120 barcos y ocupó la llanura costera del sur, pero fue derrotado por fuerzas pisanas y genoveses de Italia. Al año siguiente regresó con una gran fuerza de caballería, derrotó al ejército del gobernante de Cagliari y fortificó la zona conquistada. Incluso envió una fuerza para atacar a Ortonovo, en la costa italiana. El cronista y obispo alemán Tietmaro de Merseburgo escribió que envió un saco de castañas al papa Benedicto VIII para ilustrar el número de soldados musulmanes que desataría contra la cristiandad, y que el sumo pontífice le remitió de vuelta un saco de mijo que representaba el número de soldados cristianos que los recibirían.[2]
En mayo de 1016, los italianos regresaron a Cerdeña. Mujāhid, enfrentándose a un motín entre sus hombres, huyó por mar. Su flota fue devastada por una tormenta y los barcos restantes fueron capturados por las flotas pisana y genovesa. Su madre y su hijo y eventual sucesor fueron capturados, pero Mujahid regresó a Denia.[2]
Durante la ausencia de Mujahid en Cerdeña y probablemente informado de sus dificultades, al-Muʿayṭī intentó apoderarse de la autoridad real en Denia para sí mismo. Tras su regreso, Mujahid envió al califa al exilio en África.[1]