Mundo Marino
oceanario ubicado en Argentina
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Mundo Marino es el oceanario más grande de la Argentina. Está ubicado en la ciudad de San Clemente del Tuyú, Partido de La Costa, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Tiene 40 hectáreas de parque para recorrer con distintas atracciones y presentaciones educativas.
| Parque Educativo Mundo Marino | ||
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Entrada a Mundo Marino | ||
| Eslogan | "Creando lazos para conservar" | |
| Ubicación | ||
| País |
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| Localidad |
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| Dirección |
Av.N.º 157 | |
| Coordenadas | 36°20′24″S 56°44′49″O | |
| Características | ||
| Inauguración | 6 de enero de 1979 (47 años) | |
| Temática | Oceanario | |
| Atracciones |
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| Sitio web | Mundo Marino | |
Historia
En el año 1962, David Juan Méndez viajó a Estados Unidos y quedó fascinado por la gran cantidad de acuarios que allí existían, al igual que por el grado de adiestramiento que podían obtener los entrenadores con ciertas especies marinas, en especial delfines y lobos marinos.
En 1969, la familia adquirió un lote de 18 ha de tierra firme en San Clemente del Tuyú para comenzar a trabajar con el cuidado de los animales enfermos que aparecían por la zona, y que luego de su curación eran devueltos al mar. Así, y luego de un gran sacrificio familiar, el proyecto de la construcción del acuario comenzó a cobrar vida lentamente. En el año 1977, Mundo Marino ya tenía su primer delfín y, recién en la temporada veraniega de 1979, abrió sus puertas al público con piletas de lobos marinos, peces y delfines. Y a partir de ese año, Mundo Marino fue creciendo.
Por sus instalaciones pasaron varios delfines, lobos marinos y tres orcas. Este oceanario también fue responsable de que una orca quede preñada dos veces. Este fue el caso de Belén, la orca encontrada por el sacerdote Mamerto Menapace, varada en las playas de San Clemente del Tuyu.[1] Las orcas no son preñadas en la naturaleza hasta después de los 15 años de edad. Belén se encontraba debajo de ese rango. Su primera cría nació muerta. El segundo embarazo fue descubierto cuando le realizaron una autopsia tras su muerte prematura. Kshamenk era conocida por ser la única de su especie en cautiverio en América del Sur.
David Juan Méndez nació el 26 de julio de 1910 en Lucas González, en la zona de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, hijo de Indalecio Méndez y de Inés Cabrera, ambos uruguayos, casados en Paysandú, Uruguay. En 1944 contrae matrimonio con Celeste Aída Arredondo y tienen cuatro hijos[2] con quienes crea Mundo Marino.
Reconocimientos

Mundo Marino fue declarado de interés municipal, provincial y nacional.[2]
Con fecha 14 de septiembre de 1984, la Municipalidad de la Costa, por ordenanza nº559, declaró de interés turístico y cultural, la estación de cría de especies marinas y acuario ubicada en San Clemente del Tuyú, bajo la denominación de "MUNDO MARINO".
Se logró mediante la resolución nº4, del 24 de febrero de 1988, firmada por el Subsecretario de Turismo de la provincia de Buenos Aires, la cual declara de interés turístico provincial al Oceanario ubicado en San Clemente del Tuyú, denominado "Mundo Marino".
Por resolución nº164, del 18 de septiembre de 1989 de la Presidencia de la Nación Argentina, Secretaría de Turismo, en su artículo 1.º declara de interés nacional a la estación de cría de especies marinas y acuario denominado "Mundo marino, ubicado en San Clemente del Tuyú, provincia de Buenos Aires.
En conservación ex situ Mundo Marino es reconocido mundialmente por ser el único en reproducir y preservar en cautiverio Delfines Nariz de Botella del Atlántico Sur o Delfín de Lahille's (Tursiops truncatus gephyreus), una subespecie de delfín nariz de botella que solo existe en Brasil, Argentina y Uruguay en poblaciones muy reducidas y afectadas en estado salvaje. Estos ejemplares en cautiverio han sido útiles para conocer más dicha subespecie.
La Dirección de Flora y Fauna también aprobó a Mundo Marino para la conservación e investigación de las especies de tortugas marinas presentes en la costa de la provincia de Buenos Aires. Este logro se enmarca en la Ley N° 15.477, el Decreto N° 75/20 (modificado por el Decreto N° 312/25) y la Resolución N° 23/19 del Ministerio de Agroindustria. Esto ayudará a conocer el estado actual de conservación, proporcionando información valiosa sobre especies que se conocen en la actualidad muy poco y que son emblemáticas en la región, también compromete al oceanario con la protección y conservación del ecosistema marino.
Experiencias educativas
- Refugio del Mar: Una presentación de orca y delfines donde los cuidadores nos adentran al mundo de los cetáceos y en el trabajo de la Fundación Mundo Marino.
- La isla de los lobos: Una presentación donde los lobos, elefantes y leones marinos tratan de salvar la isla de una malvada empresaria que quiere construir un complejo hotelero en el hábitat de los lobos.
- Teatro Sorpresa: Presenta la obra Los Canta cuentos de Pinguy y Orky.
- Albergue de Pingüinos: En este lugar se halla una colonia reproductiva de pingüinos en una recreación de su hábitat natural.
- Bahía de Lobos: En este exhibidor de ambiente natural, entre piedras y cascadas se puede alimentar y observar a los lobos marinos.
- Encuentro submarino: Se puede disfrutar de la observación de cetáceos a través de la ventana panorámica de una importante pileta de 30 m de diámetro. Esta pileta alberga a los cachorros de delfín que cada año nacen en Mundo Marino.
- Safari Terrestre: Safari es una expedición guiada al salvaje mundo natural para descubrir cómo los animales, las plantas y el ambiente se relacionan para conformar un hábitat agreste.
- Imagen Show: El Legado de la Naturaleza. Un espectáculo multivisión con 18 metros de pantalla, acerca de la fauna marina y algunos rescates.
- Kyboko Nyumba (Casa de Hipopótamos): Los visitantes pueden contemplar de cerca a cuatro hipopótamos en una zona ambientada entre plantas, troncos, piedras y agua.
- Lago Paraíso: En este mágico lago con cascada se puede observar aves, flamencos, peces y flores, mientras pasea recorriendo su gruta y puentes.
- El arca de Noé: Transcurre el tercer milenio y los animales están a punto de desaparecer del planeta tierra; para poder salvarlos, un moderno Noé construye un arca para salvar a los animales para que cuando mejoren las condiciones vuelvan a repoblar el planeta.
Fundación Mundo Marino
A partir de 1993 se comienzan a crear originales Programas Educativos que responden a los Objetivos Curriculares de los distintos niveles de enseñanza y a sistemas pedagógicos. Los Programas Educativos son el resultado de un trabajo coordinado de equipos interdisciplinarios de profesionales de la investigación, la educación y la comunicación, quienes volcaron la experiencia recogida durante años y utilizaron técnicas pedagógicas para desarrollar un medio para la formación de los estudiantes. Dichos programas fueron puestos en práctica en las instalaciones del oceanario Mundo Marino.
La Fundación también realiza rehabilitaciones de fauna silvestres y tareas de conservación, educación e investigación.
Kshamenk, la orca rescatada por Mundo Marino
Kshamenk (pronunciado shah-MENK) (1992 – 14 de diciembre de 2025) fue una orca (Orcinus orca) macho rescatada tras un varamiento ocurrido en la provincia de Buenos Aires, Argentina.[3] Permaneció bajo cuidado humano durante más de 33 años hasta su fallecimiento, ocurrido en diciembre de 2025.[4]

Rescate y rehabilitación
Kshamenk fue encontrado varado en noviembre de 1992 en la Bahía de Samborombón,[5] cerca de la Ría de Ajó, cuando era una cría. El animal se encontraba en estado crítico tras haber quedado aislado de su grupo familiar debido a una bajante de marea. Luego del rescate, se realizaron múltiples intentos de reinserción en el medio natural, que resultaron infructuosos debido a su debilitamiento físico y a la complejidad social propia de la especie.
Ante este escenario, y tras evaluaciones técnicas, Kshamenk fue trasladado a las instalaciones del parque Mundo Marino, en la localidad de San Clemente del Tuyú, para recibir atención veterinaria intensiva y cuidados continuos.[6]
Las orcas son animales altamente sociales que viven en estructuras familiares complejas, conocidas como manadas, y cuya supervivencia depende en gran medida de la cooperación grupal para la caza y la transmisión cultural de comportamientos.[7] Diversos especialistas señalaron que la reinserción de un individuo aislado, sin vínculos sociales activos y con una historia prolongada bajo cuidado humano, conlleva riesgos significativos para su supervivencia.
En este contexto, informes técnicos elaborados por asociaciones científicas y universidades internacionales (University of Hawaii at Manoa, University of Bielefeld y European Association for Aquatic Mammals)[8] desaconsejaron su liberación, argumentando que los intentos documentados de reintroducción de orcas mantenidas bajo cuidado humano habían mostrado, en la mayoría de los casos monitoreados, resultados negativos para el bienestar del animal.
Vida bajo cuidado humano
Durante su permanencia en Mundo Marino, Kshamenk fue atendido por un equipo conformado por cuidadores y profesionales veterinarios. Según informes institucionales y periodísticos, el animal participó en rutinas de manejo y estimulación conductual adaptadas a su especie, que incluían ejercicios de entrenamiento médico, actividades de enriquecimiento ambiental y monitoreos clínicos regulares.[9]

Los programas de enriquecimiento ambiental para cetáceos bajo cuidado humano suelen incluir estímulos cognitivos, alimenticios y sociales, con el objetivo de promover la salud física y el bienestar conductual de los animales. En el caso de Kshamenk, estos programas fueron ajustados a lo largo del tiempo en función de su edad y estado de salud.
El seguimiento sanitario incluyó controles periódicos, como análisis de sangre, evaluaciones del comportamiento y revisiones veterinarias especializadas[10]. Estas actividades se realizaron bajo fiscalización de las autoridades competentes en materia de fauna y sanidad animal de la República Argentina, que inspeccionaron periódicamente el establecimiento.[11][12]
En 2006, una evaluación veterinaria realizada por los especialistas Joseph R. Geraci, David Huff y Lance Barrett-Lennard concluyó que Kshamenk no era apto para ser reinsertado en la naturaleza.[13] El informe técnico describió al animal como uno de los ejemplares de orca bajo cuidado humano con mejor estado sanitario y conductual, señalando que su condición era consistente con un programa de medicina veterinaria y manejo acorde con estándares internacionales.
Fallecimiento
Kshamenk falleció el 14 de diciembre de 2025 en las instalaciones de Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. Según informó la institución responsable de su cuidado, el deceso se produjo a causa de un paro cardiorrespiratorio.[14]
Al momento de su muerte, el animal se encontraba bajo monitoreo veterinario permanente y presentaba un estado general considerado acorde a lo esperable para un ejemplar de edad avanzada. Tras el fallecimiento, se comunicó el inicio de los análisis correspondientes para determinar con mayor precisión las circunstancias y el origen del evento, de acuerdo con los protocolos habituales aplicables a fauna silvestre bajo cuidado humano.
La Fundación Mundo Marino indicó que la información recabada sería evaluada por profesionales especializados y por las autoridades competentes, en cumplimiento de la normativa vigente en materia de sanidad animal y conservación de fauna.[15]
Controversias
A lo largo de los años, la situación de Kshamenk fue objeto de debate público y de campañas que promovían su liberación o traslado a un santuario marino.[6] Diversas organizaciones y activistas sostuvieron que el animal debía ser retirado del cuidado humano, mientras que la institución responsable y distintos especialistas argumentaron que cualquier decisión debía basarse en criterios veterinarios, biológicos y de bienestar animal.
Entre los argumentos contrarios a su liberación se destacó que Kshamenk había sido rescatado siendo una cría, que no había desarrollado conductas de vida autónoma en el medio natural y que carecía de vínculos sociales con una manada silvestre, factores considerados determinantes en evaluaciones de reinserción.
Estos argumentos se apoyaron, entre otros antecedentes, en el caso de la orca Keiko, conocida por su participación en la película Free Willy. Keiko fue sometido a un prolongado y costoso proceso de rehabilitación y reintroducción al medio natural durante la década de 1990, que no logró una integración estable a poblaciones silvestres y culminó con una alta dependencia del cuidado humano hasta su fallecimiento en 2003. Este caso ha sido citado por especialistas en biología marina y medicina veterinaria como un ejemplo de las limitaciones y riesgos asociados a la liberación de orcas que han pasado largos períodos bajo cuidado humano.[16]