Municipio de Acultzingo
municipio del estado de Veracruz, México
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El Municipio de Acultzingo es uno de los 212 municipios en lo que se encuentra dividido para su régimen interior el estado mexicano de Veracruz de Ignacio de la Llave, localizado en el centro-oeste del territorio y en la región de las Grandes Montañas, su cabecera municipal es el pueblo de Acultzingo.
| Municipio de Acultzingo | ||
|---|---|---|
| Municipio | ||
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Cumbres de Acultzingo, parroquia de San Juan Bautista, biblioteca de Tecamalucan y paisaje del municipio.
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Escudo | ||
![]() | ||
| Coordenadas | 18°42′33″N 97°16′45″O | |
| Cabecera municipal | Acultzingo | |
| Entidad | Municipio | |
| • País | México | |
| • Estado | Veracruz | |
| Presidente municipal |
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| Superficie | ||
| • Total | 167.89 km²[1] | |
| Altitud | ||
| • Media | 1633 m s. n. m. | |
| • Máxima | 3100 m s. n. m. | |
| • Mínima | 1320[2] m s. n. m. | |
| Población (2020) | ||
| • Total | 23 100 hab.[3] | |
| • Densidad | 136,8 hab./km² | |
| Gentilicio | Acultzinguense | |
| PPA | ||
| • Total (2005) | 74 014 882 • USD | |
| • PIB per cápita | 3960[4] | |
| IDH (2010) | 0.627[5] | |
| • Presupuesto anual | $ 45 603 502 • MXN[6] (año 2016) | |
| Huso horario | Tiempo del centro (UTC-6)[7] | |
| Código postal | 94760[8] | |
| Clave Lada | 272[9] | |
| Código INEGI | 30006[10][11] | |
| Sitio web oficial | ||
Toponimia
Acultzingo significa en lengua náhuatl "en la pequeña vuelta del agua".[12]
Historia
Periodo prehispánico
En la zona sur de la actual población existen vestigios arqueológicos que no han sido explorados. Su población es de origen totonaca, olmeda y después fueron conquistados por la Triple Alianza.
Diversos estudios históricos y lingüísticos señalan que en la región de Acultzingo se habló popoloca-pinomé hasta finales del siglo XVI, enlazándose con el corredor lingüístico del eje Cholula–Cotaxtla. Asimismo, se ha indicado que el mazateco, denominado “popoluca” por algunos hablantes del sur de Zongolica, podría representar un remanente de aquellas antiguas variantes popolocas presentes en la región central y montañosa de Veracruz. Posteriormente, la influencia del náhuatl se incrementó durante los periodos tolteca y mexica, llegando a producir cambios lingüísticos en diversas regiones del actual estado de Veracruz.[13]
Virreinato
Durante el periodo virreinal temprano, el valle de Orizaba y las tierras comprendidas entre el Ingenio y Acultzingo fueron objeto de reorganización territorial por parte de la administración colonial. Se documenta que el virrey Antonio de Mendoza habría tomado posesión de todas estas tierras, lo que implicó el desplazamiento de diversas poblaciones indígenas hacia zonas montañosas cercanas.[14]
Hacia 1540, el área de Acultzingo aparece referida como “San Cristóbal Acazingo”, una pequeña aldea indígena situada a dos leguas del Ingenio (Ostoticpac), asentamiento que corresponde actualmente a la zona del municipio de Nogales. En este periodo, el territorio formaba parte del proceso de reorganización colonial del valle de Orizaba durante la etapa virreinal temprana, lo que implicó el desplazamiento y reubicación de poblaciones indígenas hacia otros asentamientos cercanos, como Orizaba. Este proceso contribuyó a la configuración inicial del corredor montañoso entre el valle de Orizaba y las Cumbres de Acultzingo.[14]
Los pueblos originarios de la región fueron concentrados y trasladados al asentamiento que hoy corresponde a San Juan Bautista Acultzingo tras la conquista española. Acultzingo fue encomendado inicialmente al conquistador Francisco de Montalvo, quien ejerció la encomienda durante la primera mitad del siglo XVI. La encomienda fue una institución colonial mediante la cual la Corona española otorgaba a un encomendero el derecho a recibir tributos —en especie, trabajo o dinero— de una comunidad indígena, a cambio de su obligación formal de protegerla, garantizar su evangelización y velar por su organización política y económica. Hacia 1550, la encomienda fue sucedida por su hijo Diego de Montalvo; tras la muerte de este último, alrededor de 1570, los tributos pasaron a su viuda, Juana Ruiz de Bazbuena. Posteriormente, otro Diego de Montalvo aparece registrado como encomendero en 1597. La encomienda de Acultzingo permaneció vacante entre 1629 y 1664, lo que sugiere una administración directa o transitoria por parte de la Corona durante ese periodo, con implicaciones en la recaudación de tributos y en la organización económica local.[15]
El 15 de junio de 1559, en presencia de autoridades de pueblos vecinos y del fraile franciscano Alonso de Santiago, el gobernador Don Melchor Cortés realizó la entrega de tierras a los naturales de San Juan Acultzingo. De acuerdo con la tradición documental local, la concesión comprendía dos leguas y media por cada viento, además de cinco manantiales de agua que, según la descripción histórica, brotaban de un árbol de moral.[16]
La fecha más antigua del archivo parroquial data de 1625. En la portada de la iglesia se pueden observar los relieves de un conejo -tochtli-, trece flores, un acatl y una flor que el arqueólogo Alfonso Caso determinó como 1570 -13 tochtli- y 1571 -uno acatl-.[12]
Durante el periodo colonial existieron diversos conflictos entre comunidades indígenas de la región de Orizaba y hacendados por la posesión de montes, tierras y derechos de agua. En 1737, los habitantes de Acultzingo litigaron la devolución de los títulos que amparaban los bienes de su comunidad. Asimismo, en 1722 los indígenas de San Juan Bautista de Acultzingo, junto con pobladores de Nogales, Huiloapan y Tenango, sostuvieron disputas legales contra Salvador de la Vega, arrendatario de la Hacienda de Santiago —propiedad del Conde del Valle de Orizaba— por los derechos al agua, conflicto que formaba parte de antiguas pugnas territoriales en la región. [13]
Según José Antonio de Villaseñor y Sánchez, hacia mediados del siglo XVIII San Juan Acultzingo era una república de indios administrada por la doctrina de Nogales. La población contaba con 42 familias indígenas y 40 familias de mestizos y mulatos. Sus actividades económicas incluían el cultivo de diversas semillas, con excepción del trigo y el arroz, además de la producción de frutas regionales y la crianza de ganado porcino y caprino.[13][17]
Durante el siglo XVIII, distintas fuentes coloniales mencionaban templos e iglesias parroquiales en poblaciones cercanas como Maltrata, Nogales y Orizaba; sin embargo, para 1746 todavía no se registraba en las fuentes consultadas la antigua iglesia de Acultzingo, existente desde el siglo XVI.[13]
Guerra de Independencia
Durante la Guerra de Independencia, la región de Acultzingo tuvo importancia estratégica debido a su ubicación en el paso montañoso entre Veracruz y el altiplano central. Las Cumbres de Acultzingo constituían uno de los pasos naturales más importantes entre el puerto de Veracruz y el centro de la Nueva España, por lo que el control de la región resultaba fundamental para el tránsito de tropas, mercancías, tabaco y correspondencia del gobierno virreinal. Asimismo, la geografía montañosa y accidentada del lugar favorecía las emboscadas y ataques sorpresa realizados por fuerzas insurgentes contra convoyes y destacamentos realistas.
Durante la Guerra de Independencia, en 1812 los sacerdotes insurgentes Manuel de las Fuentes Alarcón, cura de Maltrata, y Juan Moctezuma Cortés, de Zongolica, encabezaron levantamientos en la región de Orizaba junto con sus parroquianos. Manuel de las Fuentes Alarcón tomó Acultzingo, mientras que Juan Moctezuma Cortés, reforzado por Alarcón, Miguel Moreno, José María Sánchez de la Vega e Ignacio Luna, participó en el cerco y toma de Orizaba el 28 de mayo de 1812. Posteriormente, los insurgentes intentaron atacar Córdoba, aunque terminaron replegándose hacia Chocamán, Coscomatepec y Huatusco tras la contraofensiva realista.[13]
En junio de 1812, las fuerzas realistas comandadas por el brigadier español, Ciriaco del Llano, fueron atacadas en las Cumbres de Acultzingo mientras se dirigían de Orizaba hacia la Ciudad de México, en el contexto de los enfrentamientos entre insurgentes y realistas por el control de la región.[14]
Entre junio y octubre de 1812, la región de las Cumbres de Acultzingo fue escenario de constantes ataques insurgentes contra fuerzas y convoyes realistas que transitaban entre Veracruz y el altiplano central. En ese contexto, Juan Labaqui dirigió una fuerza de entre 400 y 500 hombres encargada de custodiar la correspondencia ultramarina del gobierno virreinal entre Veracruz y San Agustín, sufriendo repetidos ataques insurgentes, particularmente en las cumbres de Acultzingo.[14]
La toma insurgente de Orizaba por las fuerzas de José María Morelos causó gran preocupación en Puebla y la Ciudad de México. Ante el avance insurgente, el teniente coronel Antonio de Águila reunió inicialmente mil doscientos cincuenta hombres y tres piezas de artillería, siendo posteriormente reforzado hasta alcanzar cerca de dos mil soldados y seis piezas de artillería. Según las crónicas de la época, estas disposiciones reflejaban el temor que las campañas militares de Morelos provocaban en el gobierno virreinal.[18]
La tarde del 31 de octubre de 1812, mientras Morelos concluía su jornada en Acultzingo en dirección hacia Tehuacán, las fuerzas realistas de Águila avanzaban apresuradamente hacia la Cañada de Ixtapa con el propósito de interceptar al ejército insurgente. Ambos jefes militares desconocían la posición exacta de su adversario y esperaban encontrarlo en cualquier momento durante la marcha.[18]
Al amanecer del 1 de noviembre de 1812, los dos ejércitos emprendieron sus movimientos sin sospechar la cercanía del enemigo. Las tropas realistas ascendieron la cuesta que comunicaba Ixtapa con la segunda cumbre de Acultzingo, mientras Morelos avanzaba por las primeras cumbres al frente de más de doce mil hombres, cifra incrementada tras el reclutamiento realizado en Orizaba. Hacia las ocho de la mañana, Águila hizo alto en la zona de Puente Colorado y descubrió sobre las alturas a las fuerzas insurgentes, que marchaban en considerable desorden mientras intentaban proteger el botín obtenido en Orizaba.[18]
Al enterarse de que Águila había pasado la noche en Ixtapa, Morelos y Hermenegildo Galeana ocuparon apresuradamente las posiciones elevadas de las cumbres acompañados únicamente por sus escoltas. Morelos inició el combate con cerca de mil hombres y tres piezas de artillería, debido a que el resto de su ejército se encontraba disperso desde la hacienda de Tecamaluca hasta el pueblo de Acultzingo. El insurgente ordenó al capitán Larios ocupar el cerro izquierdo, mientras él y Galeana defendían la posición derecha. Los cañones fueron colocados en medio del camino con el objetivo de contener el avance de las columnas realistas.[18]
Por su parte, Águila dividió sus tropas en dos columnas: una avanzó para atacar el flanco izquierdo insurgente y otra se dirigió frontalmente contra las posiciones de Morelos. Apoyada por una columna de granaderos, la caballería realista cargó sobre las defensas insurgentes al mismo tiempo que las tropas enviadas por el flanco rompían fuego sobre la primera línea de defensa. Durante este ataque, las fuerzas insurgentes perdieron la artillería tomada previamente en Orizaba y comenzaron a desorganizarse.[18]
A pesar del desorden, Galeana sostuvo una intensa resistencia en la segunda línea defensiva y combatió directamente contra las tropas realistas. En uno de los momentos más intensos del combate, la caballería realista fue rechazada y el caballo del coronel Morán, quien la comandaba, murió durante el enfrentamiento. Posteriormente, la infantería realista atacó simultáneamente el frente y el flanco derecho defendido por Galeana y el capitán Larios, desencadenando una lucha cuerpo a cuerpo. Sin embargo, cuando los insurgentes creyeron que Galeana había muerto al caer de su caballo, las filas comenzaron a dispersarse rápidamente.[18]
Considerando perdida la batalla, Morelos ordenó la retirada hacia Tehuacán protegido por su escolta. El resto del ejército insurgente, extendido desde el pueblo de Acultzingo hasta el lugar del combate, cayó rápidamente en el desorden al conocer la derrota sufrida en la cabeza de la columna. Aunque inicialmente Morelos creyó muerto a Galeana, éste logró sobrevivir ocultándose en el tronco de un árbol de alcornoque después de quedar aturdido por la caída de su caballo. En este enfrentamiento Morelos perdió cerca de 40 hombres (entre muertos y desertores) y tres cañones.[18]
Tras la derrota, Morelos se retiró hacia Chapulco y posteriormente llegó a Tehuacán, donde logró reorganizar sus fuerzas pocos días después. Aunque los insurgentes consiguieron salvar gran parte de su armamento, perdieron las piezas de artillería capturadas en Orizaba. El episodio de Puente Colorado y las Cumbres de Acultzingo representó el fracaso de la expedición insurgente sobre Orizaba. Como señala Ensayo de una historia de Orizaba de Joaquín Arróniz, este fue “el desenlace de la expedición de Morelos sobre Orizaba, cuyas consecuencias sobre ella fueron de penosas trascendencias”. En este enfrentamiento Morelos perdió cerca de 40 hombres (entre muertos y desertores) y tres cañones.[18]
Después del sangriento encuentro en Acultzingo, Morelos continuó su marcha hacia Oaxaca con aproximadamente cinco mil hombres y cuarenta piezas de artillería, logrando posteriormente la toma de esa ciudad, uno de los mayores triunfos militares de la insurgencia[19]
Camino Real México–Veracruz
Acultzingo formó parte del histórico Camino Real México–Veracruz, una de las principales rutas comerciales, militares y administrativas de la Nueva España durante el periodo virreinal y gran parte del siglo XIX. Debido a su ubicación en las Cumbres de Acultzingo, el municipio se convirtió en un punto estratégico de paso entre el puerto de Veracruz, Puebla y la Ciudad de México, facilitando el tránsito de mercancías, diligencias, tropas, arrieros y correspondencia oficial.
Desde el siglo XVI, la ruta entre México y Veracruz constituyó el principal eje de comunicación entre el puerto veracruzano y el centro de la Nueva España. Aunque inicialmente coexistieron distintos caminos hacia Veracruz, el trayecto que atravesaba Orizaba y las Cumbres de Acultzingo adquirió creciente importancia por sus conexiones comerciales y militares con el altiplano central. A través de esta vía circularon productos europeos desembarcados en Veracruz, metales preciosos procedentes del interior del virreinato, tabaco, textiles y mercancías destinadas a distintos mercados regionales.
El tráfico entre Veracruz y el interior del país se realizaba originalmente en convoyes tirados por bueyes, que ascendían desde tierra caliente por rutas como Sancampus y Tumba-Carretas. De acuerdo con un artículo del Lic. D. Julián Tornel, reproducido en el Diccionario de Geografía y Estadística de Andrade y Escalante, el camino no seguía una sola traza fija en sus inicios, sino que existían distintos derroteros utilizados según las condiciones del terreno y la seguridad de las rutas.[14]
Un mapa basado en las observaciones geodésicas de Miguel Constanzó, Diego García Conde y el barón de Humboldt indica un trayecto que se dirigía hacia Tlacotalpan y la costa de Veracruz; sin embargo, otros itinerarios más antiguos muestran que el camino principal partía directamente de Veracruz hacia Medellín, Paso de los Carros, Cotaxtla y San Juan de la Punta, llegando a Córdoba y posteriormente a Orizaba. Desde este punto continuaba por el Ingenio, Maltrata y la cuesta de Ahuatlán, hasta Nopalucan, para finalmente dirigirse hacia Puebla por la región del Pinar.[14]
Este habría sido el derrotero seguido por los antiguos convoyes hasta la apertura del camino de Acultzingo en 1796, cuando se consolidó una ruta más estable y transitable entre Veracruz y el altiplano. Sin embargo, la ruta por Acultzingo no siempre fue la principal ni la más utilizada, ya que su uso dependía de factores como el estado del terreno, las condiciones climáticas y las necesidades del comercio y la seguridad en distintas épocas. En este punto, el autor sigue a Segura en su Estadística de Orizaba, quien a su vez retoma manuscritos anteriores para reconstruir estos itinerarios históricos del comercio colonial.[14]
El camino de Veracruz a Orizaba, y más allá de Acultzingo, no fue demarcado desde un inicio. Se fue formando a fuerza de uso y necesidad, hasta que después de grandes esfuerzos y costos se logró finalmente señalarlo como ruta estable. En sus primeras etapas, el trayecto surgió del “buen sentido práctico” de quienes transportaban mercancías, quienes poco a poco fueron creando el camino que permitió el desarrollo del comercio entre el puerto de Veracruz y el interior del país. Posteriormente, hacia 1796, se consolidó la apertura del camino formal que conectaba Veracruz con Puebla y la región central.[14]
Las difíciles condiciones geográficas de la región hicieron necesaria la construcción de infraestructura especializada para facilitar el tránsito a través de las montañas. A finales del siglo XVIII, el Consulado de México impulsó una importante modernización del Camino Real en la región. Entre 1796 y 1803 se construyó un nuevo y mejor diseñado tramo carretero que atravesaba las Cumbres de Acultzingo y enlazaba la ciudad de Puebla con las villas de Córdoba y Orizaba, permitiendo superar la accidentada geografía de la zona y mejorando el tránsito de mercancías, diligencias y carros de carga.[20]
Como parte de estas obras se construyeron diversos puentes, calzadas empedradas, muros de contención y estructuras hidráulicas, varios de los cuales aún conservan vestigios históricos. Entre los puentes más destacados de la región se encuentran el puente de Los Ahuehuetes, Puente Negro en Barranca Seca y el puente de San José en Acultzingo. Estas obras constituyeron parte fundamental de la infraestructura del Camino Real y consolidaron a la región como uno de los corredores comerciales y militares más importantes entre Veracruz y el centro de México.[20]
La importancia estratégica del camino convirtió a las Cumbres de Acultzingo en escenario frecuente de movimientos militares y enfrentamientos armados. Durante la Guerra de Independencia, fuerzas insurgentes y realistas disputaron constantemente el control del paso montañoso debido a su relevancia para las comunicaciones virreinales. Posteriormente, durante el México independiente, la región continuó siendo escenario de importantes acontecimientos militares durante las guerras civiles del siglo XIX y especialmente durante la Segunda Intervención Francesa en México, cuando las Cumbres de Acultzingo fueron escenario de combates entre el ejército mexicano y las fuerzas francesas.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la construcción del ferrocarril mexicano y posteriormente de nuevas carreteras modernas redujo gradualmente la importancia económica del antiguo Camino Real. Sin embargo, diversos tramos históricos, puentes y vestigios arquitectónicos aún sobreviven en la región de Acultzingo y constituyen parte del patrimonio histórico vinculado a las antiguas rutas de comunicación entre Veracruz y el altiplano mexicano.
Segunda Intervención Francesa en Acultzingo
Durante la Segunda Intervención Francesa (1862-1867), el municipio de Acultzingo y la región de sus cumbres tuvieron una importancia estratégica fundamental debido a su ubicación en el principal acceso entre el puerto de Veracruz y el altiplano central mexicano. El control de este paso montañoso era indispensable para cualquier ejército que pretendiera avanzar hacia Puebla y la Ciudad de México, razón por la cual las Cumbres de Acultzingo fueron escenario de importantes enfrentamientos militares entre las fuerzas republicanas mexicanas y el ejército expedicionario francés.
La Batalla de Las Cumbres
La Batalla de Las Cumbres tuvo lugar el 28 de abril de 1862 en las Cumbres de Acultzingo, pocas semanas antes de la Batalla de Puebla del 5 de mayo. Tras la ruptura de la Triple Alianza y la decisión francesa de emprender la ocupación militar de México, el ejército expedicionario francés avanzó desde Veracruz hacia el interior del país bajo el mando del general Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez.
Consciente de la importancia estratégica del paso de Acultzingo, el general Ignacio Zaragoza decidió presentar resistencia en la zona montañosa para retrasar el avance francés y desgastar a las tropas invasoras antes de enfrentarlas en Puebla. Zaragoza reunió alrededor de cuatro mil soldados y varias baterías de montaña, muchas integradas por reclutas recientemente incorporados al Ejército de Oriente.
La mañana del 28 de abril se desarrollaron escaramuzas aisladas en los caminos y barrancas de la región. Conforme avanzó el día, las tropas francesas intentaron forzar el paso enviando zuavos e infantería por senderos de montaña con el objetivo de envolver las posiciones mexicanas. Durante el combate destacó la participación del general José María Arteaga, quien logró penetrar hasta las reservas francesas antes de resultar herido por la artillería enemiga, hecho por el cual posteriormente fue reconocido como “Héroe de Acultzingo”.
Aunque los franceses consiguieron abrirse paso y destruir parte de las posiciones mexicanas, Zaragoza ordenó un repliegue organizado al caer la noche. Su objetivo nunca fue defender indefinidamente las cumbres, sino retrasar al enemigo y causarle bajas antes de la defensa definitiva de Puebla. La resistencia presentada en Acultzingo permitió al mando mexicano evaluar la capacidad del ejército francés y preparar las defensas que días después obtendrían la victoria del 5 de mayo de 1862.
La Batalla de Barranca Seca
Después de la derrota francesa en Puebla, el ejército invasor inició su retirada hacia Orizaba. En ese contexto ocurrió la Batalla de Barranca Seca el 18 de mayo de 1862, en las cercanías de Barranca Seca y de la ex hacienda de Tecamalucan, dentro del actual municipio de Acultzingo.
El general Ignacio Zaragoza intentó impedir la unión entre las fuerzas conservadoras mexicanas encabezadas por Leonardo Márquez y el ejército francés. Para ello envió al general Santiago Tapia con una brigada republicana compuesta principalmente por caballería e infantería de Morelia y San Luis Potosí.
Las tropas republicanas llegaron a Acultzingo la mañana del 18 de mayo y avanzaron hacia Barranca Seca, donde encontraron a las fuerzas reaccionarias desplegadas en formación de combate. El enfrentamiento comenzó con intercambios de fuego y maniobras de caballería en el accidentado terreno montañoso.
Inicialmente las fuerzas republicanas lograron avances importantes; sin embargo, la situación cambió cuando llegó en apoyo de Márquez el 99.º Regimiento de Línea francés comandado por el mayor Eugène Lefèvre. Las tropas francesas avanzaron rápidamente desde El Ingenio hasta Barranca Seca y atacaron el flanco izquierdo mexicano, provocando una retirada general.
Las fuerzas republicanas se dispersaron por distintos caminos de la región: algunos contingentes huyeron hacia Maltrata, otros se replegaron por las montañas cercanas a Puente Colorado y parte de la caballería se retiró por el camino carretero hacia la Venta de San Diego. La derrota debilitó considerablemente la capacidad ofensiva del Ejército de Oriente y consolidó temporalmente el control francés sobre la región de Orizaba y Acultzingo.
La quema de Acultzingo
1862. Ricardo Arencibia, del ejército liberal, con 6 mil soldados prende fuego al pueblo de Acultzingo entre el 20 y el 26 de abril, para impedir que las tropas francesas apoyadas por la Iglesia y los conservadores, acampen en este poblado.
El paso de prisioneros del Sitio de Puebla
En mayo de 1863, tras la caída de Puebla durante el segundo sitio de la ciudad, numerosos soldados y oficiales republicanos prisioneros fueron trasladados por el Camino Nacional atravesando las Cumbres de Acultzingo rumbo a Orizaba y Veracruz, desde donde varios serían deportados posteriormente a Francia o Martinica en embarcaciones como el Cérès y el Darien.[21]
El científico e historiador Francisco del Paso y Troncoso, quien fue prisionero durante aquellos acontecimientos, dejó testimonio del paso de los cautivos por Acultzingo en su Diario de las operaciones militares del Sitio de Puebla en 1863. El 23 de mayo relató la llegada de los prisioneros a Acultzingo después de descender las cumbres:[21]
“Pronto comenzamos á bajar las Cumbres. A pesar de nuestra situación, hemos gozado con las magníficas vistas en una mañana tan hermosa… Llegamos temprano á Acultzingo.”
Del Paso y Troncoso describió además el estado físico de muchos soldados mexicanos capturados, quienes marchaban exhaustos, mal alimentados y vigilados por tropas francesas conocidas como “Turcos”, pertenecientes a los zuavos argelinos del ejército imperial francés.[21]
Huellas y memoria de la presencia francesa
La presencia militar francesa en Acultzingo dejó una profunda huella en la memoria colectiva de la región. En comunidades como Vista Hermosa y Puente Colorado persiste la tradición oral que atribuye ciertos rasgos físicos de parte de la población —como ojos claros o cabello rubio— a descendientes de soldados franceses establecidos en la zona durante la intervención.
Aunque estas afirmaciones pertenecen principalmente a la memoria y tradición popular regional más que a estudios genealógicos concluyentes, forman parte importante de la identidad histórica local y del recuerdo transmitido entre generaciones sobre el paso de tropas francesas por las Cumbres de Acultzingo durante el siglo XIX.
Evolución territorial y administrativa
El 28 de marzo de 1831 aparece registrado con el nombre de San Juan Bautista Aculcingo, como municipalidad perteneciente al cantón de Orizaba. Posteriormente, el 15 de enero de 1918, con la promulgación de la Ley Orgánica del Municipio Libre en el estado de Veracruz, quedó constituido como municipio libre bajo el nombre de Acultzingo. En documentos de finales del siglo XIX también aparece referido como “Pueblo” dentro de la división municipal del estado (División Municipal…, 1888, p. 42).[22]
Durante el siglo XX, el municipio de Acultzingo experimentó diversos cambios administrativos relacionados con su organización territorial y la definición de su cabecera municipal. Mediante el Decreto No. 3 del 4 de octubre de 1924, la congregación de Tecamaluca fue elevada a la categoría de pueblo y establecida como cabecera municipal. Sin embargo, el Decreto No. 14 del 30 de octubre de 1926 derogó dicha disposición, restituyendo la cabecera a Acultzingo.[22]
Posteriormente, distintas reformas a la Ley Orgánica del Municipio Libre reafirmaron el carácter de Acultzingo como municipio integrante del estado libre y soberano de Veracruz. Asimismo, en documentos oficiales de 1982 se registran como congregaciones pertenecientes al municipio: Atitla, Coxolitla de Abajo, El Potrero, Sumidero, Tecamalucan, Vaquería y Vista Hermosa.[22]
Entre 1989 y 2020, diversas reformas legales actualizaron la denominación oficial del estado de Veracruz y la situación jurídica del municipio dentro de la estructura territorial estatal.[22]
Ex Hacienda de San Diego y Hacienda de Tecamalucan
En 1763, el fraile capuchino Francisco de Ajofrín mencionó que la hacienda de San Diego, ubicada en las cercanías de Acultzingo, contaba con suficiente agua para regar permanentemente cultivos de cebada y garbanzo. En su relato también describió conflictos entre los habitantes del pueblo y hacendados de la región por el acceso al agua.[23]
Durante el gobierno del gobernador Adalberto Tejeda Olivares (1920–1924 y 1928–1932) se impulsó la educación rural mediante la creación de Escuelas Normales Regionales destinadas a la formación de maestros campesinos. Una de estas escuelas fue establecida en Tecamalucan en 1923, como parte del proyecto educativo regional desarrollado en Veracruz. Estas instituciones fueron posteriormente suprimidas entre 1937 y 1941.[13]
A finales del siglo XIX se registraron conflictos de límites entre Acultzingo y comunidades serranas ubicadas al oeste de Orizaba. De acuerdo con informes oficiales de 1890, los agrimensores del estado resolvieron inicialmente la disputa utilizando un mapa de división de tierras elaborado en 1871, cuya línea divisoria servía además como referencia para los límites entre Veracruz y Puebla en la zona de las Cumbres de Acultzingo. Diversas fuentes documentales señalan también la intervención directa del presidente Porfirio Díaz en la resolución del conflicto. Sin embargo, las disputas territoriales persistieron y en 1898 se realizó un nuevo deslinde mediante trabajos técnicos efectuados por ingenieros sobre el terreno. Estos procesos contribuyeron gradualmente a la adopción de un lenguaje técnico y cartográfico por parte de las autoridades locales, quienes comenzaron a emplear mediciones matemáticas, coordenadas y referencias topográficas como instrumentos para defender sus posesiones territoriales y legitimar sus reclamos ante el Estado.[24]
El 29 de julio de 1869 el ingeniero prusiano Martin Holzinger inició en Acultzingo la medición y división de las tierras comunales del pueblo, por encargo de las autoridades municipales. El proyecto contemplaba transformar las antiguas tierras comunales en parcelas de propiedad particular, delimitadas y registradas oficialmente mediante planos y mapas resguardados en archivos municipales y notariales.
Aunque el levantamiento técnico comenzó en 1869, el proceso tardó aproximadamente tres años en concluir debido a conflictos locales, retrasos administrativos y oposición dentro de la comunidad. En su informe de 1872, Holzinger atribuyó las demoras a “las morosidades de las autoridades, la apatía de los indígenas y […] la influencia de los llamados Tetiazcal que para no ver repartidos los terrenos de este pueblo, inventaron desconceptuar y poner toda clase de trabas para que no se realizase”. El reparto de tierras es considerado uno de los primeros procesos formales de división de terrenos comunales realizados en el estado de Veracruz durante el siglo XIX, en el contexto de las reformas liberales y la consolidación de nuevas formas de propiedad privada.[25][24]
El 15 de mayo de 1872 el ingeniero prusiano Martin Holzinger concluyó la medición y división de las tierras comunales de Acultzingo, proceso iniciado en 1869 como parte de las reformas liberales de propiedad agraria. Holzinger afirmó que aquella fecha representaría “un día de alegría” para los indígenas del pueblo, quienes “antes no tenían ni hogar”, y sostenía que el reparto pondría fin a un sistema en el que los habitantes “aunque dueños de todo, no poseían nada”.
Personajes Historicos
Édouard Pottier: coronel francés que recibió y escoltó a Maximiliano de Habsburgo durante su paso por las Cumbres de Acultzingo, en noviembre de 1866, cuando el emperador se dirigía hacia Orizaba. [26]
Geografía
Acultzingo se localiza en la zona más occidental de la región de las Grandes Montañas del centro del estado de Veracruz, sector denominado como las Cumbres de Acultzingo desde la época colonial por ser la zona más accidentada del camino entre la Ciudad de México y el Puerto de Veracruz, el municipio tiene una extensión total de 166.97 kilómetros cuadrados que representan el 0.23% de la totalidad del territorio veracruzano.
Limita al norte con el municipio de Aquila, con el municipio de Maltrata y con el municipio de Nogales, y al este con el municipio de Soledad Atzompa; al oeste y al sur limita con el estado de Puebla donde corresponde al municipio de Cañada Morelos, el municipio de Chapulco, el municipio de Nicolás Bravo y el municipio de Vicente Guerrero.
Orografía e hidrografía
El municipio se encuentra en una de las zonas más montañosas del estado de Veracruz por lo que su territorio es completamente accidentado, ocupado totalmente por las denominadas Cumbres de Acultzingo que son parte de la Sierra Madre Oriental y se localizan directamente al sur de la localización del pico de Orizaba, el punto más alto de México;[27] todo el sistema montañoso es únicamente interrumpido por el Cañón del río Blanco, formado por esta corriente y que atraviesa el municipio en sentido longitudinal, formando su zona más baja.
La principal corriente de todo el municipio es el Río Blanco, que a través de su ya mencionado cañón recorre el municipio en sentido suroeste-noreste y recoge todas las aguas de las corrientes que descienden de las grandes montañas y continúa hacia el vecino municipio de Nogales;[28] El municipio se encuentra íntegramente dentro de la Cuenca del río Jamapa y otros y de la Región hidrológica Papaloapan.[29]
Joaquin Arroniz menciona; En el punto conocido como Paraje de En Medio, en las Cumbres de Acultzingo, nace un pequeño manantial que sirve como fuente de agua para los viajeros que cruzan la sierra. Este manantial constituye uno de los primeros afluentes del Río Blanco, que desciende hacia el valle de Orizaba. A su caudal se suman un ojo de agua que fertiliza la Hacienda de San Diego, así como varios manantiales de Barranca Seca y los de Ojo Zarco, conocidos como Tlaxcalilla el Chico y Tlaxcalilla el Grande. Este sistema hídrico contribuyó a la fertilidad de la región y al desarrollo de asentamientos a lo largo del camino Acultzingo–Orizaba.[14]
Clima y ecosistemas
El clima del municipio de Acultzingo se divide en dos zonas, el sector oeste y sur del territorio registra clima Cálido subhúmedo con lluvias en verano, mientras que en el oeste el clima es Semifrío húmedo con abundantes lluvias en verano;[30] la temperatura media anual de la mayor parte del municipio se encuentra entre 16 y 18 °C, existiendo algunos sectores en los que se eleva de 18 a 20 °C;[31] y la precipitación promedio anual se encuentra entre los 1,500 y 2,000 mm.[32]
Debido a su considerable altitud, la mayor parte del territorio de Acultzingo se encuentra cubierto por bosque, mientras que algunas zonas bajas son dedicadas a la agricultura,[33] siendo las principales especies vegetales el pino colorado, ayacahuite, encino, oyamel, cedro y fresno; la fauna está representada por especies como conejo, mapache, zorrillo, tejón y diversas especies de reptiles.
Los terrenos de la cañada de Acultzingo y Maltrata están formados principalmente por alúmina, más o menos combinada, lo que define parte de su composición geológica. A pesar de ello, las continuas labores agrícolas y las corrientes de agua que descienden de los montes vecinos han favorecido la formación de una capa de tierra vegetal suficiente para el desarrollo de la vegetación.[14]
Demografía
Los resultados del Censo de Población y Vivienda de 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía dan como población de Acultzingo un total de 20 973 personas, que son 10 254 hombres y 10 719 mujeres. Hasta 2005, el 48.4% de la población es de sexo masculino, de 2000 a 2005 la tasa de crecimiento poblacional anual ha sido del 0.9%, el 37.7% de los habitantes son menores de 15 años de edad, mientras que entre esa edad y los 64 se encuentra el 56.3% de la población, el 33.6% de los habitantes viven en localidades que superan los 2,500 habitantes y el 15.4% de la población mayor de 5 años de edad es hablante de alguna lengua indígena.[34]
| Evolución demográfica del municipio de Acultzingo | ||||||||
| Año | 1995 | 2000 | 2005 | 2010
| ||||
| Población | 16 048 | 17 776 | 18 689 | 20 973 | ||||
Localidades
En el censo de 2020 el municipio de Acultzingo contaba con 38 localidades.[35]
| Código INEGI | Localidad | Población (2020)[36] |
|---|---|---|
| 300060001 | Acultzingo | 7773 |
| 300060017 | Tecamalucan | 2173 |
| 300060012 | El Potrero | 1489 |
| 300060002 | Acatla | 1252 |
| 300060015 | Sierra de Agua | 1102 |
| 300060007 | Coxolitla de Abajo | 1093 |
| Otras localidades | 8218 | |
| Total municipal | 23 100 | |
Grupos étnicos
| Lenguas indígenas habladas en el Municipio de Acultzingo | |
| Lengua | Hablantes |
|---|---|
| Náhuatl | 2,492 |
| No especificado | 32 |
| Mazateco | 2 |
| Lenguas mixtecas | 1 |
| Fuente: INEGI[37] | |
En el municipio de Acultzingo se registraron en 2005 un total de 2,528 personas que hablan alguna lengua indígena, representando estas al 15.4% de la población de más de cinco años de edad, de ese total, 1,225 son hombres y 1,303 son mujeres; 2,389 son bilingües al español, 82 hablan únicamente su lengua indígena y 57 no especifican condición de bilingüismo.
La lengua más hablada es el náhuatl, con un total de 2,492 hablantes, existiendo además 3 hablantes de mazateco y 1 de lenguas mixtecas, así como 32 hablantes que no especifican cuál es su lengua materna.[37]
Toponimias
- Acultzingo: de ātl («agua»), coliuhqui («curvado») y -co («en»): «donde da vuelta el agua». También podría relacionarse con Acoltzin.
- Acatla: de ākatl («carrizo») y -tla («abundancia»): «carrizal» o «tierra de carrizos».
- Atitla: relacionado con ātl («agua»): «donde nace el agua», interpretación vinculada al manantial de Atitla y al cerro que lleva el mismo nombre.
- Coatepec: de cōātl («serpiente») y tepētl («cerro»): «cerro de la serpiente».
- Coxolitla: de coxōlitli («cojolite») y -tla («abundancia»): «lugar donde abundan los cojolites».
- Huaxtitla huaxin / huaxtli («guaje») + -titla (locativo): «entre los guajes» o «lugar de guajes».
- Tecamalucan: de tetl («piedra»), calli («casa»), mallotl/mallutl («cautividad») y -can («lugar»): se interpreta como «prisión».
- Ixtacahuatla: de iztac («blanco») y āhuatl («encino o roble»): «encino blanco».
- Macualtzingo: posiblemente de macuahuitl («la espada prehispanica») y -tzinco (sufijo locativo): «lugar del macuahuitl». Macua esta relacionada también con fuerza.
- Tepetiopa: de tepētl («cerro») y teōpan («templo o lugar sagrado»): «lugar sagrado del cerro».
- Tlapextitla: posiblemente relacionado con tepechtli («cimiento de piedra») y -tla («abundancia»): «lugar de cimientos de piedra».
- Xoxitiotla: posiblemente relacionado con xōchitl («flor»): «lugar de flores».
- El Ahuitzique: De ahuixqui «de agradable olor». Wimmer, 2004.
Etimología propuesta por Omar Tolentino Campos.
Economía
En Acultzingo se otorgaron concesiones mineras para la explotación de oro, plata y plomo. Sin embargo, al igual que en gran parte del estado de Veracruz, las actividades mineras fueron generalmente de escasa importancia económica y de corta duración.[13]
Existen referencias históricas que indican que la región tuvo cultivo de maguey y producción de pulque desde tiempos antiguos, aunque el pulque no fue una bebida de consumo predominante en Veracruz.[13]
Cultura
Festividades
La principal fiesta religiosa se celebra el último domingo de julio de cada año en honor al señor de la expiración.
El día 24 de junio es la celebración del santo patrono San Juan Bautista.
El 11 y 12 de diciembre se realiza la visita a la virgen de Guadalupe que se encuentra en la ermita ubicada en las cumbres de la carretera federal 150.
El 28 de abril se conmemora la Batalla de las Cumbres de Acultzingo, batalla entre el ejército francés y los mexicanos con victoria en la Cd. de Puebla el día 5 de mayo.
En la comunidad de Tecamalucan se celebra el día del excursionista, el tercer domingo del mes de ocrubre.
Política
El gobierno del municipio le corresponde al Ayuntamiento, en Acultzingo este está conformado por el presidente municipal, un síndico y un regidor único, todos ellos son electos para un periodo de cuatro años no reelegibles para el periodo inmediato mediante el voto universal, directo y secreto, y entran a ejercer sus cargos el día 1 de enero del año siguiente a la elección.[38]
La cabecera municipal fue trasladada de Acultzingo a Tecamalucan por decreto del 3 de octubre de 1924, sin embargo, un nuevo decreto del 26 de diciembre de 1926 la devolvió a Acultzingo.
Subdivisión administrativa
Para el gobierno interior, el municipio de Acultzingo se divide en 7 agencias municipales, 7 subagencias y 12 jueces auxiliares; su elección se da por procedimientos fijados por el mismo ayuntamiento y que pueden ser auscultación, plebiscito o elección directa.
Representación legislativa
Para la elección de Diputados locales al Congreso de Veracruz y de Diputados federales al Congreso de la Unión, Acultzingo se encuentra integrado en los siguientes distritos electorales:
Local:
- XXI Distrito Electoral Local de Veracruz con cabecera en Cd. Mendoza.[39]
Federal:
- Distrito electoral federal 18 de Veracruz con cabecera en Zongolica.[40]
Presidentes municipales
(2026 - 2029) Daniel González Amaro
(2022 - 2025) Luis Alfredo Cruz López
(2018 - 2021) René Medel Carrera
(2014 - 2017): Salomón Cid Villa
(2011 - 2013): Cándido Morales Andrade
(2008 - 2010): Juan Carlos Rodríguez González
(2005 - 2007): María Isaeva Aguilar Montero
(2001 - 2004): Manuel Palestino Muñoz
(1998 - 2000): Enrique Martínez Montero
(1995 - 1997): Luis Gámez Andrade
(1992 - 1994): Gonzalo Hernández Cid
(1988 - 1991) Julio Palacios Martínez
(1988 - 1991) Alfredo Acevedo Palestino
(1982 - 1985) Josafa Díaz Hernández
(1979 - 1982) Samuel Lazcano Herrera
(1976 - 1979) Luis Barrientos Hernández
(1973 - 1976) Víctor Martínez Mata
(1970 - 1973) Froylan Palestino C.
(1967 - 1970) Eduardo Martínez Gámez
(1964 - 1967) Crecencio Andrade C.
(1961 - 1964) Celso Acevedo Martínez
(1955 - 1958) José Aurelio Andrade Carrera
(1825) Juan de los Santos Tolentino
