Museo Histórico Nacional (Uruguay)
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| Museo Histórico Nacional | ||
|---|---|---|
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Casa de Rivera, Casa de Lavalleja, Quinta de Batlle, Quinta de Herrera, Museo Romántico | ||
| Ubicación | ||
| Localidad | Ciudad Vieja | |
| Dirección | Rincón 437, Ciudad Vieja, Montevideo | |
| Coordenadas | 34°54′25″S 56°12′24″O / -34.90691291, -56.20658976 | |
| Tipo y colecciones | ||
| Tipo | Museo nacional y Museo de historia | |
| Clase | Historia nacional | |
| Historia y gestión | ||
| Creación | 18 de julio de 1838 | |
| Director | Andrés Azpiroz | |
| Información del edificio | ||
| Edificio | Casa de Fructuoso Rivera | |
| Sitio web oficial | ||
El Museo Histórico Nacional es el principal museo de historia de Uruguay

La creación del Museo Histórico Nacional tiene sus antecedentes en el decreto del Ministerio de Gobierno de 1837, que dispuso la formación de un Museo y Biblioteca Nacional. A tales efectos, se conformó una comisión encargada de reunir materiales y se promovió la donación de objetos de mineralogía, botánica y zoología, con el propósito inicial de constituir un gabinete de historia natural. Sin embargo, la diversidad de los aportes recibidos llevó a que la institución adoptara una orientación más amplia, pasando a denominarse Museo Nacional.
El Museo Nacional fue inaugurado el 18 de julio de 1838, junto con la Biblioteca Nacional, en conmemoración del octavo aniversario de la Jura de la Constitución. Ambas instituciones se instalaron en la Casa del Gobernador, ubicada en el sitio donde actualmente se encuentra la plaza Zabala, en Montevideo. En sus primeros años, las actividades fueron limitadas, reflejando las dificultades propias del contexto institucional de la época.[1]
En 1871, el Museo y la Biblioteca fueron trasladados al edificio de Correos y Telégrafos, donde reanudaron sus actividades. Durante este período, el acervo del Museo comenzó a diversificarse con la incorporación de una colección de numismática, pinturas y diversos objetos de carácter histórico, anticipando el perfil que posteriormente adoptaría la institución.
Un hito fundamental se produjo en 1880, cuando la Biblioteca Nacional se separó del Museo. La separación de dichas instituciones marcó un punto de inflexión en la organización del antiguo Museo Nacional, dando lugar a la conformación de dos instituciones diferenciadas. A partir de entonces, mientras la Biblioteca Nacional continuó su desarrollo como entidad autónoma, el Museo Nacional mantuvo sus colecciones organizadas en tres secciones —historia natural, historia y bellas artes— conservando su carácter integrador original. No obstante, en el marco de un proceso más amplio de especialización de las instituciones culturales del Estado, esta estructura comenzó a ser cuestionada, en particular ante la necesidad de contar con un espacio específicamente dedicado a la historia nacional. Este proceso culminó el 10 de diciembre de 1911, cuando las secciones del Museo se independizaron, dando origen a los museos: de Historia Natural, de Bellas Artes y el Museo y Archivo Histórico Nacional.[2] Inicialmente, el Museo y Archivo Histórico Nacional permaneció ligado al actual Archivo General de la Nación, aunque con el tiempo ambas instituciones se separaron, consolidando sus funciones específicas.
En este proceso, el Museo Histórico Nacional asumió un papel central en la construcción de la identidad nacional, orientando su misión a la conservación y exhibición de documentos, pinturas y objetos vinculados al proceso independentista y a la historia política del país, y afirmándose como una institución autónoma dedicada a la historia patriaComo parte de esta consolidación, el Museo incorporó progresivamente diversas sedes de alto valor simbólico, entre ellas la antigua residencia de Fructuoso Rivera, de Juan Antonio Lavalleja y la de Giuseppe Garibaldi.
Asimismo, recibió parte de la pinacoteca del antiguo Museo Nacional. En 1942, bajo la dirección de Juan Pivel Devoto, la institución experimentó una importante reestructuración, orientada a la valorización de los héroes nacionales y de las principales figuras políticas en la construcción del sistema democrático. En ese contexto, se incorporaron también las residencias de José Batlle y Ordóñez y de Luis Alberto de Herrera, junto con sus respectivos objetos personales. [3]
Edificios
Año Sede Ubicación Casa de Fructuoso Rivera Ciudad Vieja 
Casa de Juan Antonio Lavalleja Casa de Giuseppe Garibaldi Casa de Juan Francisco Giró 
Casa de Antonio Montero 
Casa de Manuel Ximénez y Gómez Quinta de Herrera Brazo Oriental 
Quinta de José Batlle y Ordóñez Piedras Blancas
Acervo

La institución cuenta con un importante acervo vinculado a la historia y la arqueología del país. Entre sus piezas más relevantes se encuentra la primera Constitución de la República de 1830, así como destacadas esculturas y pinturas de artistas como Juan Manuel Blanes, Pedro Blanes Viale, Carlos María Herrera y José Luis Zorrilla de San Martín, cuyas obras representan, en gran medida, episodios fundamentales de la historia nacional. Asimismo, el Museo reúne amplias colecciones especializadas en historia nacional y americana, además de un valioso conjunto documental integrado por planos, grabados, láminas, manuscritos y fotografías. En una de sus sedes se exhibe una muestra permanente dedicada al período romántico, que incluye pinturas, vestimenta y mobiliario representativos de la época.
Entre los fondos más destacados se encuentran las colecciones de Pablo Blanco Acevedo, donadas a la institución el 28 de octubre de 1942 por su esposa, Rosina Pérez Butler, así como las colecciones presidenciales, que constituyen un aporte significativo al patrimonio histórico del país.