Museo Torres García
museo en Uruguay
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El Museo Torres García, se encuentra ubicado en la peatonal Sarandí 683, Ciudad Vieja en Montevideo, Uruguay. Resguarda parte de la obra del profesor, escritor y pintor Joaquín Torres García, fundador del universalismo constructivo. Depende de la Fundación Torres García.[1]
| Museo Torres García | ||
|---|---|---|
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Museo Torres García en 2011. | ||
| Ubicación | ||
| País |
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| Localidad | Municipio B | |
| Dirección | peatonal Sarandí 683, Ciudad Vieja, Montevideo, Uruguay | |
| Coordenadas | 34°54′23″S 56°12′05″O | |
| Tipo de museo y colecciones | ||
| Tipo | Privado | |
| ● Género | Universalismo constructivo | |
| Historia y gestión | ||
| Creación | 1949 | |
| Administrador | Fundación Torres García | |
| Director | Alejandro Diaz | |
| Información del edificio | ||
| Edificio | bazar Broqua & Scholberg | |
| Estilo | Art Decó | |
| Información para visitantes | ||
| Horario | lunes a sábados de 10 a 18 | |
| Mapas y planos | ||
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| Sitio web oficial | ||
Historia

Tras el fallecimiento de Joaquín Torres García en 1949, sus familiares y allegados, liderados por su viuda Manolita Piña, decidieron crear un museo que preservara el legado del artista, incluyendo tanto sus obras como su archivo documental.[2]
El Museo Torres García fue inaugurado el 28 de julio de 1955 en un edificio cedido por el Concejo Departamental, ubicado en la Avenida 18 de Julio 1903.[3]
En 1967, el museo se trasladó al subsuelo del Ateneo de Montevideo, sede del Taller Torres García, donde funcionó hasta 1975, y permaneció sin funcionar durante el período de la dictadura cívico-militar en Uruguay.[4]
En 1986 se creó la Fundación Torres García, presidida por Manolita Piña y con la participación de sus hijos Augusto y Olimpia.[5]
La reapertura del museo se logró gracias a un convenio entre la Generalidad de Cataluña y el Estado uruguayo, que permitió la adquisición de un nuevo edificio. Desde 1990, la institución funciona en un inmueble de cinco pisos de estilo art déco sobre la peatonal Sarandí en Montevideo, en el histórico predio que albergó la Casa Broqua & Scholberg, uno de los bazares más importantes de la época dorada de la ciudad.[6]
La hija mayor del pintor, Olimpia Torres Piña, fue Presidenta de la Fundación Torres García hasta su fallecimiento en 2007.[7]
Acervo

Además de la obra de Joaquín Torres García, se exhiben pinturas y obras de otros artistas vinculados a su taller y a su influencia artística, como José Gurvich, Augusto Torres y otros discípulos y contemporáneos. Su obra refleja las “transformaciones” que vivió en su vida influenciado por los viajes que realizó y sus experiencias personales, marcando así distintas etapas a nivel artístico.[8]
El acervo del museo está formado por cartas, miles de folios, bocetos, dibujos, libros dibujados y manuscritos inéditos; y se realizan talleres de formación artística.[9]
Exposiciones
Las exposiciones presentes en la peatonal Sarandí se organizan en tres pisos. El piso 1, “Clásico”, donde el clasicismo de Torres García pone al ser humano en el centro, sus obras representan arquetipos de lo humano como un labrador, un músico, una madre, un anciano. Es un clasicismo moderno, donde el artista es plenamente consciente de sus recursos plásticos: la línea austera, la geometría, el color, medios que no contradicen la belleza de lo representado sino que la expresan, utilizando el arte griego que toma como referencia. [10]
El piso 2, “Moderno”, en 1916 asimila las transformaciones del arte moderno y lo vuelca hacia el presente, influenciado por su tiempo en Nueva York, aquí la ciudad contemporánea se convierte en su tema central. Para representarla, fractura el espacio y utiliza sus fragmentos en un orden plástico propio, representando dinamismo de la vida urbana. Su trabajo se presenta en múltiples formatos: pintura, mural, acuarela, stencil, collage, juguetes y escultura en madera. [10]
Por último, el piso 3, “Universal”, en su etapa madura abandona la idea de un arte formal y busca que su obra sea un objeto cultural con significado, sus elementos no representan cosas sino símbolos que apuntan al mundo interior del ser humano, en una espiritualidad laica desvinculada de toda tradición y, por ello, universal.[10]
