El lugar fue adquirido en 1987 por el mago y coleccionista Georges Proust. Tras seis años de obras, abrió sus puertas en 1993.[1]
La primera parte del recorrido está a cargo de magos profesionales, quiénes explican la historia de la magia. Posteriormente se ofrece un espectáculo de magia de salón. Varias salas ofrecen ilusiones ópticas y espejos deformantes, vitrinas con material utilizado por ilusionistas desde el siglo XVII (grandes ilusiones, carteles, autómatas), así como numerosas máquinas de monedas utilizadas por los feriantes.[2]
Una pequeña tienda sigue siendo la ocasión para una última serie de demostraciones. La academia de magia Georges-Proust exhibe sus creaciones. Una escuela de magia también ofrece cursos durante todo el año.[3][4]
El Museo de Magia también está junto al Museo de Autómatas, con el que comparte instalaciones.