Durante la campaña francesa contra Corea de 1866, los militares del reino Joseon, que en esa época utilizaban rifles con llave de mecha, sufrieron ante la superioridad de los rifles occidentales. Por lo tanto, Heungseon Daewongun, en ese entonces líder del reino Joseon, ordenó se desarrollara una armadura a prueba de balas.
Los chalecos se distribuyeron entre los soldados, y se utilizaron durante las batallas peleadas en la isla Ganghwa contra la marina de Estados Unidos durante la Expedición de Estados Unidos a Corea en 1871.
Durante la batalla, los chalecos demostraron ser a prueba de balas. Sin embargo, tomaban fuego fácilmente al ser alcanzados por fragmentos de balas de cañón; los registros del gobierno de Estados Unidos indican que algunos soldados coreanos se prendieron fuego luego de un ataque con cañones. Además los chalecos resultaban ser demasiado abrigados para utilizarlos durante el verano.
El ejército de Estados Unidos capturó uno de estos chalecos y lo envió a Estados Unidos donde finalmente fue cedido al museo Smithoniano.