Nati Cañada

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Nombre de nacimiento Natividad Cañada Peña Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1942 o 1946 Ver y modificar los datos en Wikidata
Oliete (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Nati Ocaña
Información personal
Nombre de nacimiento Natividad Cañada Peña Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1942 o 1946 Ver y modificar los datos en Wikidata
Oliete (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Pozuelo de Alarcón Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Educación
Educada en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Área Retratista y dibujante
Género Retrato Ver y modificar los datos en Wikidata
Sitio web www.naticanada.com Ver y modificar los datos en Wikidata

Nati Cañada (Oliete,[1] Teruel, 1942 o 1946) es una retratista española.

Hija y hermana de artistas (su padre fue el pintor Alejandro Cañada Valle). Estudió Bellas Artes en las Escuelas de San Carlos de Valencia y San Fernando de Madrid, y a partir de su licenciatura comienza la búsqueda de su mundo artístico, de su estilo como manifestación propia para tener una dicción pictóricia personalizada .[2]

Su estilo ha recibido la denominación de realismo mágico, y cuenta con una larga carrera expositiva. Sus obras tienen una amplia presencia y difusión en Europa y América. Ha llevado a su pintura a los actuales reyes y príncipes de España, así como a primeras damas de América y a personajes notorios como el escritor Gabriel García Márquez .[3]

La obra de Cañada

Según Alejandro Monaj, las obras de Cañada son de minucioso tratamiento, hay un apaciguamiento de los fondos en los que la desmaterialización de lo real es constante. Nos ofrece un mundo reposado y distante donde el recuerdo, la ensoñación, la ausencia, el tiempo, nos asoman a los límites de una realidad siempre trascendida .[4]

En palabras de la artista: "La pintura es mi modo de vida. No me veo haciendo otra cosa. Tampoco es que quiera dedicarme a otra actividad".

Cañada se convirtió en foco de atención cuando falleció el "rey del pop", Michael Jackson, ya que retrató al ídolo. También retrató al rey Juan Carlos de España, la reina Sofía, la infanta Cristina, Ana de Orleans (duquesa de Calabria), Vicente Fox, Ricardo Maduro, Gonzalo Sánchez de Lozada, el cantante Raphael, la modelo Inés Sastre, el tenor Plácido Domingo, entre muchos más .[5] [6]

Estilo de la obra

Sus cuadros reciben el denominativo de realismo mágico, por los tonos pardos, rojizos, verdes o terrosos que utiliza en óleo sobre tabla, y que cuelgan en las paredes de palacios, casas presidenciales, ministerios, instituciones, mansiones y museos de países europeos y americanos.

Su trabajo inicia teniendo una entrevista con la persona interesada en obtener un retrato. Cañada toma varias fotos, desde varios ángulos, capta los gestos, las miradas, las posturas, luego el resto corre por su cuenta en su hogar en Madrid, donde le lleva meses y horas concretar un cuadro y plasmar en él los mensajes ocultos, la personalidad íntegra de las personas .[5]

Cañada ha sabido acoger los rasgos físico y psicológicos en el lienzo, casi siempre resuelto en ocres, tierras y sienas que confieren un aire dorado a sus cuadros. Ella viaja a distintos países de América Latina al menos dos veces al año para llevar a cabo los retratos que le encargan .[2]

Etapas de su trayectoria.

Comenzó en Zaragoza mostrando sus cuadros de grupos de figuras de los años 60-70, en los que su propia familia aparece en composiciones a modo de dioses lares. Luego viene la etapa mística de los 80-90, que proporciona una ingravidez a sus figuras que se funden en nubes y cielos, con una blancura ciertamente inmaterial. Sus bodegones y naturalezas muertas de esta época son bellísimas. De 1990-2000 la desmaterialización se hace aún mayor y los objetos se hacen ingrávidos por completo. Parece que la autora se aísla de la realidad y crea su propio mundo más allá de las cosas circundantes. Las figuras y los objetos se sitúan en una ensoñación que los caracteriza como visiones oníricas.

La arqueología clásica fragmentada o las escenas bíblicas con el Cristo como protagonista se dan cita en una siguiente etapa donde la artista pareciera asumir las dos raíces fundamentales de la cultura de Occidente: Grecia y Roma por un lado, el cristianismo, por otro. El color sepia se instala en su iconografía trabajada con frecuencia sobre tabla. Cañada es una artista de evolución silente y progresiva en una continua indagación sobre el lenguaje pictórico .[2]

Formación y deformaciones (1960-1970)

Los primeros dibujos de Cañada son del verano del 1957, en Oliete, los hermanos, la iglesia, las calles del pueblo, un autorretrato que se ha perdido. Comenzó a ir al estudio de su padre cuando todavía iba al colegio, y completamente influida por él aprendió carboncillo, estatua, bodegón, retrato. Más tarde asistió a la Escuela de Bellas Artes. Al mudarse a Madrid, su obra sufre la deformación, se desmanda del todo. Es apasionante, no hay dibujo, ni proporción, ni claroscuro obligatorio.

En la década de los 70 estuvo varios años pintando niñas de primera comunión y Pretéritos. Más tarde, en los 80´s el trazo se vuelve más fino, la pintura más delicada. Los fondos se apaciguan, azul gris liso, como si fuera el espacio vacío. Las figuras, los retratos, los bodegones, todo es cada vez más transparente, las telas siempre blancas, todo lo blanco le atrae de manera especial .[4]

Desmaterizaciones y evolución de la materia (1990-2000).

Bibliografía

Referencias

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