Neuroadministración

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La neuroadministración, neurogerencia o neuromanagement, también neurociencia organizacional[1],[2] es la aplicación de las neurociencias a la gerencia y a la vida empresaria.[3] Desde la primera década del siglo XXI, se sucede una incorporación de las técnicas neurocognitivas a la administración, especialmente en relación con el estudio de la toma de decisiones en el ámbito organizacional.[4][5][6]

Neurona humana visualizada con microscopía de fluorescencia. La complejidad de sus conexiones refleja la base biológica detrás de cada decisión, emoción y comportamiento en el entorno organizacional.

Se trata de una disciplina centrada en explorar los procesos neurofisiológicos involucrados en la toma de decisiones, así como en el análisis del desarrollo de las inteligencias múltiples en contextos personales y organizacionales, la toma de decisiones ejecutivas y las competencias profesionales. Asimismo, se considera la interacción y la acción humana como elementos relevantes en el funcionamiento organizacional. Algunos autores sostienen que su aplicación puede contribuir a mejorar el desempeño organizacional, particularmente en la toma de decisiones, la gestión del talento y los procesos internos, así como en las formas de interacción dentro de las organizaciones.[3]

La disciplina analiza diversas cuestiones vinculadas con el ámbito empresarial, como por ejemplo, por qué algunos líderes toman decisiones acertadas en milisegundos mientras otros demoran más y aun así se equivocan; por qué un individuo exitoso en un puesto puede fracasar al ser ascendido, y por qué ciertos equipos de trabajo alcanzan alto rendimiento mientras otros no lo logran.[4]

Estudia el cerebro de los líderes mediante equipos tecnológicos que permiten observar reacciones cerebrales en el momento en que éstas se producen, en pos de determinar qué zona del cerebro se activa mientras una persona evalúa alternativas para tomar una decisión; cuáles áreas permanecen apagadas y cuáles se encienden al determinar su grado de motivación; y en qué medida las emociones favorecen o bloquean el funcionamiento ejecutivo del cerebro. También estudia las dinámicas neurológicas que se producen en la toma de decisiones en equipo, al evaluar varios cerebros de forma sincronizada mientras trabajan, ya sea respondiendo un test, resolviendo problemas o situaciones simuladas.

En neuromanagement, la actividad en los lóbulos frontales es la que más se analiza para los puestos directivos, ya que según un artículo de la Universidad de Cádiz, acciones como la de planificar, establecer actuaciones o medidas que desarrollen los planes, seleccionar recursos y organizarlos, o tomar cualquier decisión de administración hacen que el lóbulo frontal esté especialmente estimulado.[7]

Las aplicaciones de la neurociencia en el ámbito organizacional abarcan diversas áreas funcionales, desde la producción y la logística hasta las áreas comerciales y financieras, incluyendo distintos niveles gerenciales y roles dentro de la organización.[4]

Origen e historia

Existen desacuerdos en cuanto a su origen y contenido. Investigadores han encontrado, por lo menos en lo que respecta al origen del término (que puede figurar con otro nombre, como por ejemplo neuroeconomía), tres fuentes de origen distintas:

La primera es la investigación publicada en 2001 realizada por Breiter, Aharon, Kahneman, Dale y Shizgal, en el artículo Functional imaging of neural responses to expectancy and experience of monetary gains and losses. La segunda data de 2004, donde Paul Zak acuña el término neuromanagement; y el tercero, en 2006 por la conceptualización del término neuramanagement por el profesor Qingguo Ma que dirigía en ese momento el Laboratorio de Neuromanagement de la Universidad de Zhejiang.

Respecto del artículo de Paul Zak de 2004, los investigadores no han encontrado el termino en dicho artículo, aunque sí en artículos posteriores del investigador, con lo cual en este caso puede tener incluido temas de neuromanagement bajo el nombre de neuroeconomía, dado que el nombre de la publicación fue Neuroeconomics. Philosophical Transactions of the Royal Society of London.

Existen dos trabajos seminales, tanto, para la neuroadministración como para la neuroeconomía, según se analice desde su aspecto empresarial organizacional y de su grupo de interés, o si se analiza desde sus consecuencias para el mercado nacional o general, son On the neuronal computation of utility, publicado en Current Directions in Psychological Science de Shizgal y Conover, 1996; y Neurobiology neural basis of utility estimation, publicado en Current Opinion in Neurobiology de Shizgal en 1997. Estas publicaciones constituyen los primeros estudios de toma de decisiones en las que se incluyeron datos neurocientíficos y un modelo matemático riguroso.[8]

En el campo de la administración, la neuroadministración parece ser una evolución lógica respecto de los estudios anteriores que analizaban el comportamiento de los empleados y consumidores en el ambiente o atmósfera laboral y comercial. Se analizaba el nivel de activación emocional, la atención visual, el interés por productos y las reacciones inconscientes; y se utilizaban distintos aparatos para obtener grados de respuesta galvánica de la piel, electrocardiografía, eye tracking, electroencefalografía y sensores de temperatura.

Según Braidot, la actividad de dirección, tal como se conoció hasta fines del siglo XX y principio del siglo XXI, sostuvo su funcionamiento en modelos e instrumentos de “aplicación externa”. Desde la segunda década del siglo XXI, esta disciplina necesita nuevos recursos y nuevas herramientas, porque las realidades empresariales y del mundo en su conjunto así lo demandan. Se plantea que el desarrollo organizacional puede estar vinculado a la comprensión de los procesos cognitivos y emocionales de los individuos que integran la organización: el líder y todo su equipo.[2]

Campo de aplicación

La administración, dirección o gestión empresarial implica un conjunto de actividades que pueden ser subdivididas en diferentes procesos, originando distintas ramas de estudio desde la neuroadministración:[7][8]

Más información Campo, Descripción ...
Campos de aplicación del neuromanagement
Campo Descripción
Neuromotivación Documentos centrados en el estudio de estrategias para influenciar desde la neurociencia en el recurso humano.
Neuroliderazgo Trabajos enfocados en el estudio y desarrollo de herramientas para fortalecer las habilidades de liderazgo de determinados talentos.
Neuromarketing Reúne las fuentes orientadas a potenciar el consumo de un producto; en varios de ellos se planteó el desarrollo de herramientas neurocientíficas con este propósito.
Evaluación de ganancias Documentos en los que se realizó un abordaje a la neuroeconomía, no desde el foco financiero, sino desde la evaluación de pérdidas y ganancias.
Rendimiento laboral Compendio de fuentes en las que se trabajó la neurogestión desde la potencialización del capital humano.
Toma de decisiones económicas Trabajos respecto a la toma de decisiones desde la perspectiva financiera de la empresa.
Selección de personal y perfilamiento Fuentes en las que se proponen herramientas neurocientíficas para perfeccionar el proceso de reclutamiento.
Confianza organizativa Investigaciones en las que se propone la aplicación de estrategias para mejorar el clima laboral y el rendimiento, a partir de los hallazgos de Paul Zak sobre la neurobiología de la confianza.
Toma de decisiones morales Estudios en los que se evaluaron las respuestas cerebrales ante decisiones morales en contexto de reclutamiento.
Neuroseguridad Trabajo de grado en el que se abordó, desde una perspectiva neurocientífica, la razón de actos inseguros por parte de trabajadores.
Negociación Revisión descriptiva documental que aborda la neurogestión como herramienta para la negociación.
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Discrepancias

El neuromanagement es un campo amplio que abarca varios temas, pero esta visión no es compartida por todos, ya que para otros es un subcampo de la neuroeconomía (neuroeconomics), y para otros surge al igual que la neuroeconomía desde la economía conductual.[8] Además, otros consideran que de la conjunción de la neurociencia y el management se agrupa el neuroliderazgo, el neuromarketing y neuroeconomía, etcétera, como partes del neuromanagement.[9][5] Algunos aglutinan los estudios en dirección y organización en el campo de la neurociencia cognitiva organizacional en: neuroeconomía, neuromarketing, y comportamiento organizacional.[10]

La diferencia entre neurogerencia (neuromanagement) y neuroeconomía (neuroeconomics) se entiende a partir de los autores europeos continentales de administración de empresas o economía de la empresa, como Echevarría, Pirla, Gutenberg, Mellerowicz, entre otros. Estos señalan que la economía de la empresa o administración de empresas —denominada en Latinoamérica como administración, con una visión reducida de la Business Administration ya que implica solamente la rama particular de dirección y organización, según aclaró Oreste Popescu— no surgió como una segregación parcial de la economía política (economics en término anglosajón), sino que surge a partir de planteos propios y la necesidad de dar respuestas concretas a la actividad empresarial, considerando a la empresa como un ente real e histórico, es decir una organización de funcionamiento. A diferencia de la microeconomía, que trabaja con modelos abstractos orientados al análisis global o general de la economía; la economía de la empresa se ocupa de la configuración y estructuración económica de las actividades empresariales y su actividad gestora. Por ello, no debe confundirse la administración de empresas o economía de la empresa con la economía en sus ramas macro o microeconómica, ya que difieren en sus fines y en su objeto de estudio.[11][12][13][14][15][16]

Críticas

Su contenido, en relación con las diferentes subdisciplinas y subáreas del neuromanagement, las diferentes definiciones de neurogestión por parte de los autores, y los modelos y herramientas del neuromanagement que se conocen, evidencian desacuerdos respecto al origen, definición y aplicación de la neurogestión y una necesidad de contemplar el neuromanagement desde una perspectiva interdisciplinar.[8]

Críticos señalan que los estudios en neurogestión reducen fenómenos sociales complejos a procesos más básicos y neurológicos, considerando que sin una explicitación de los desafíos del reduccionismo, y sin soluciones para ellos, las posibilidades de avanzar en los estudios del liderazgo teórica y empíricamente son limitadas. Debido a las ambigüedades inferenciales que se derivan de tales conocimientos, los estudios de neuroadministración corren el peligro de informar inadecuadamente la práctica organizacional.[17]

Otra situación problemática que se presenta es, que los académicos están desarrollando servicios basados en neurociencia más lentamente que los profesionales de consultoría. Esto ha generado una agitación académica (Nature Neuroscience, julio de 2004 y The Lancet Neurology, septiembre de 2004). Algunos investigadores han expresado preocupación sobre la adopción rápida de tecnologías avanzadas como la neuroimagen sin prestar suficiente atención a los procedimientos adecuados.[10]

Referencias

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