La obra se compone de cuatro relatos breves inspirados en leyendas urbanas: el primero narra la historia de Lisa, una mujer que se enfrenta a un asesino oculto en el asiento trasero de su automóvil; el segundo sigue a J.J. Cooney, un adolescente adicto a los videojuegos que termina siendo absorbido por su propio juego; el tercero se centra en Frank MacLeod, un sacerdote acosado por una camioneta infernal; y el cuarto relata la experiencia de una familia suburbana de Houston que lucha contra una rata gigante en su hogar.
La producción fue concebida originalmente como un episodio piloto de dos horas para una serie televisiva proyectada por la cadena NBC durante la temporada 1983–1984.
Terror en Topanga
La película trata de cuatro historias cortas de terror antológicas sobre eventos paranormales, insólitos y extraños.[1] Cuatro episodios contemporáneos, localizados en ambientes familiares de los Estados Unidos, que plantean el terror como algo sorprendente:
Durante un control de tráfico rutinario, un patrullero de carretera es brutalmente apuñalado por un agresor no identificado; pese a la gravedad del ataque, sobrevive y es trasladado a un hospital. El responsable resulta ser William Henry Glazier, un asesino en serie fugado de una institución psiquiátrica que mantiene en vilo a la zona de Topanga.
Paralelamente, Lisa, una ama de casa y fumadora compulsiva, advierte que se ha quedado sin cigarrillos y decide salir a comprar más, a pesar de la advertencia de su esposo, Phillip. Tras adquirir provisiones y cigarrillos, inicia el regreso a su hogar, pero descubre que el combustible de su vehículo está casi agotado. Con las estaciones de servicio cercanas ya cerradas, se detiene en un establecimiento apartado, cuyo encargado coincide físicamente con la descripción de Glazier. La inquietud de Lisa aumenta al percibir que el hombre observa con detenimiento tanto a ella como a su automóvil. De manera repentina, el dependiente arremete contra el vehículo con una manguera de combustible, rompe una ventanilla y la saca por la fuerza. Acto seguido, extrae un arma de fuego y dispara al verdadero Glazier, quien se ocultaba en el asiento trasero del coche. Tras neutralizar la amenaza, el hombre tranquiliza a Lisa y le ofrece contactar a la policía.
Posteriormente, los agentes escoltan a Lisa de regreso a su domicilio, donde, aún afectada por lo ocurrido, arroja los cigarrillos a la basura.
El Obispo de la Batalla
J.J. Cooney es un jugador de videojuegos excepcionalmente talentoso y hábil estafador, obsesionado con superar El Obispo de la Batalla, un juego notoriamente difícil en el que los participantes deben enfrentarse a enemigos y escapar de un laberinto tridimensional compuesto por trece niveles. Su amigo Zock Maxwell señala que nadie de su entorno ha logrado alcanzar el nivel trece, hasta el punto de que muchos consideran que se trata de un mito. No obstante, J.J. está convencido de su existencia y dedica horas a intentarlo reiteradamente, sin éxito, alcanzando únicamente el nivel doce. Decidido a no rendirse, incluso después del cierre del local, intenta jugar una vez más, pero el propietario del salón recreativo lo expulsa.
Esa misma noche, J.J. abandona su casa a escondidas mientras sus padres, Jerry y Adele, duermen, e irrumpe en el local con el propósito de completar el juego. Tras un gran esfuerzo, consigue finalmente superar el nivel doce. De forma repentina, la máquina recreativa se desintegra y la voz del Obispo de la Batalla resuena, felicitándolo por su habilidad y dándole la bienvenida al nivel trece, antes de liberar una descarga de energía. Una vez disipada, los enemigos tridimensionales del juego emergen de los restos de la máquina hacia el mundo real. Estas entidades disparan rayos láser que dañan el entorno, pero J.J. logra defenderse utilizando el arma de los controles del juego, que ahora también emite disparos reales. En su huida hacia el estacionamiento, deja caer el arma. Poco después, el Obispo de la Batalla aparece y comienza a acercarse inexorablemente a un J.J. aterrorizado.
A la mañana siguiente, Zock, Jerry y Adele acuden al salón recreativo, donde constatan los daños ocasionados durante la noche, así como la misteriosa reconstrucción de la máquina de El Obispo de la Batalla. Acto seguido, observan a J.J. en la pantalla, presenciando con incredulidad cómo se transforma en el sprite del personaje jugador.
La bendición
El sacerdote católico Frank MacLeod atraviesa una profunda crisis de fe. Aunque oficia el funeral de un niño que fue abatido durante un asalto a una tienda, se muestra incapaz de ofrecer palabras de consuelo a los asistentes. En una posterior reunión con su obispo, Frank relata haber presenciado directamente la muerte del menor, experiencia que lo ha llevado a cuestionar la existencia de Dios ante el sufrimiento humano. Desoyendo los consejos de su colega, el padre Luis Del Amo, decide renunciar al sacerdocio y abandonar la rectoría, llevando consigo un recipiente con agua bendita, con la intención de encontrar un nuevo sentido para su vida.
Poco después, en la carretera, se cruza con una camioneta negra con vidrios polarizados. Al intentar cederle el paso, ambos vehículos maniobran simultáneamente, casi provocando un accidente. Más tarde, el mismo vehículo aparece tras él y embiste su automóvil, desprendiendo el parachoques trasero y obligándolo a salir del camino. Mientras intenta reparar el daño, la camioneta reaparece y casi lo atropella. Frank intenta huir, pero el vehículo lo persigue implacablemente. Desesperado, interpela al conductor invisible, sin obtener respuesta, antes de ser nuevamente forzado fuera de la ruta.
Cuando logra reincorporarse, la camioneta emerge violentamente desde el suelo y reanuda la persecución. Se revela entonces que el vehículo es conducido por el propio Satanás. En una colisión final, el automóvil de Frank queda destruido, mientras que la camioneta permanece intacta. Herido y sin posibilidad de escape, arroja el agua bendita contra el vehículo, logrando vaporizarlo, antes de perder el conocimiento.
Los servicios de emergencia acuden al lugar, pero no encuentran evidencia alguna de la existencia de la camioneta. Mientras es atendido por los paramédicos, Frank solicita ser trasladado al hospital de su parroquia, manifestando haber recuperado la fe a raíz de la experiencia vivida.
La noche de la rata
En una noche tormentosa, Claire Houston, ama de casa, percibe ruidos en el ático de su vivienda y supone que se trata de ratas. A la mañana siguiente, consulta la guía telefónica en busca de un exterminador, pese a las reticencias de su esposo, Steven. Esa misma noche, una de las trampas instaladas por Claire atrapa y mata a una rata, cuyo cuerpo es arrojado a la basura por Steven. Paralelamente, la gata de la familia, Rosie, explora el entretecho, donde es brutalmente atacada por una criatura desconocida.
Al día siguiente, Brooke, la hija del matrimonio, advierte la desaparición de la mascota, mientras que en la cocina se detecta una obstrucción en el fregadero compuesta por una gran cantidad de pelaje gris. Claire ingresa al entretecho en busca del animal, hallando su cadáver y vislumbrando la silueta de una criatura de gran tamaño con ojos rojos. Más tarde, Brooke descubre que su habitación ha sido completamente destrozada, con la excepción de un único juguete intacto: un peluche con forma de rata.
Finalmente, Claire contacta al exterminador Mel Keefer, quien determina que la criatura ha roído tanto las tuberías como el cableado eléctrico de la casa. Asimismo, descubre un gran orificio cubierto de saliva detrás de un gabinete en la cocina. Molesto por la intervención, Steven exige a Keefer que abandone el lugar. Esa noche, mientras Brooke duerme en la habitación de invitados, Claire recibe una llamada de Keefer, quien afirma haber identificado a la criatura a partir de un antiguo libro: se trataría del llamado «Roedor del Diablo», una rata gigantesca, dotada de gran fuerza e inteligencia, que habría sembrado el terror en la Europa del siglo XVII. Steven interrumpe la comunicación y le ordena no volver a llamar.
Poco después, la familia escucha notas desordenadas provenientes del piano en la planta baja y descubre nuevos destrozos, incluidas teclas roídas y un mueble volcado. Ante la evidencia de múltiples accesos abiertos en las paredes, Steven toma una escopeta y desciende en busca de la criatura, mientras Claire y Brooke se resguardan en el piso superior.
Repentinamente, la puerta de la habitación se cierra de golpe mientras Brooke comienza a gritar. Al forzar la entrada, Steven y Claire se enfrentan directamente con el «Roedor del Diablo». La criatura exhibe habilidades psicoquinéticas, desplazando objetos, abriendo y cerrando puertas y ventanas, y causando daños en la estancia acompañados de un chillido ensordecedor. A través de una comunicación telepática con Brooke, la entidad revela ser una madre que solo desea recuperar a su cría. Comprendiendo la situación, Steven desciende a la cocina, recupera la rata muerta desde la basura, la coloca en una caja y la sitúa junto a una ventana. La criatura toma la caja, recupera a su cría y abandona la casa, desapareciendo en la noche.