Nora Veryán
From Wikipedia, the free encyclopedia
Norma Verjan
Veryán
Ciudad de México (México)
Ciudad de México (México)
| Nora Veryán | ||
|---|---|---|
|
Veryán en Santa Claus (1959). | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Nora María Antonieta Vergean Rubio | |
| Otros nombres |
Nora Vergean Norma Verjan Veryán | |
| Nacimiento |
16 de abril de 1927 Ciudad de México (México) | |
| Fallecimiento |
7 de noviembre de 1998 (71 años) Ciudad de México (México) | |
| Causa de muerte |
Insuficiencia cardíaca global cardiopatía hipertensiva cáncer de mama metastásico hipertensión arterial derrame pleural bilateral[1] | |
| Nacionalidad | Mexicana | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Raúl Meraz (desc.-desc.; div.) | |
| Hijos | 1 | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Actriz | |
| Años activa | 1948-1995 | |
Nora María Antonieta Vergean Rubio (Ciudad de México, 16 de abril de 1927-Ciudad de México, 7 de noviembre de 1998), conocida como Nora Veryán, fue una actriz mexicana.
Entre sus trabajos más destacados se encuentra su participación en las películas, Una familia de tantas (1949), Nosotras las taquígrafas (1950), Nosotras las sirvientas (1951), Pulgarcito (1958), Santa Claus (1959), Espiritismo (1962), Niño pobre, niño rico (1983) y Los años de Greta (1992).
Primeros años
Nora María Antonieta Vergean Rubio nació el 16 de abril de 1927 en Ciudad de México, siendo hija del francés Henry Vergean y la española Anelie Zajur.[2][3] Al crecer, persiguió una carrera como actriz, para la cual se preparó ingresando como estudiante a la academia de actuación de Seki Sano.[4]
Inicios y consagración
En 1947, adoptó el nombre artístico de Nora Veryán e hizo su debut profesional como actriz con papeles secundarios no acreditados durante las grabaciones de las películas, Lazos de fuego y Los viejos somos así, mismas que fueron estrenadas en 1948. Dando inicio a su trayectoria durante el transcurso de la Época de Oro del cine mexicano, consiguió su primer papel reconocido en La Mancornadora de 1949. Pronto se estableció con papeles de apoyo en producciones significativas como, Una familia de tantas (1949), Escuela para casadas (1949), Pasión jarocha (1950), Yo quiero ser tonta (1950), Nosotras las taquígrafas (1950), Nosotras las sirvientas (1951) y La alegre casada (1952).[5]
A mediados de los años cincuenta, se casó con el actor Raúl Meraz. Después de que tuvieran a su primer y único hijo, Raúl decidió emprender su propio negocio familiar y compró camiones de carga para usarlos en fletes y mudanzas. Ella, por su parte, lo apoyó incondicional, física, moral y financieramente. Si bien durante los primeros días el negocio funcionó a la perfección, la competencia les hacía el trabajo difícil y la falta de experiencia que tenían los llevó a perder todo su dinero invertido. Buscando darle solución a esto, hipotecaron su casa para tratar de recuperar el negocio. Ellos, a costa de sus bienes, querían preservar su negocio, pero no lo lograron, dándolo como perdida total.[4][6] Dada la situación, tanto Nora como Raúl se vieron en la necesidad de tomar cualquier tipo de personaje cinematográfico que se les ofreciera, hecho que ayudó a consagrar a Nora, pues entre los años 1958 y 1959, alcanzó gran notabilidad gracias a su participación en las películas infantiles de cine fantástico, Pulgarcito (1958) y Santa Claus (1959).[7]
Su filmografía auguraba posibles protagónicos importantes a inicios de los sesenta, pero su auge fue brevemente frenado tras verse envuelta en una discusión con Rodolfo Landa, que en su momento era el secretario general de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), institución a la que ella pertenecía. Este desentendido provocó que no obtuviera algunos personajes que buscaba interpretar.[4] Sin embargo, continuo cimentando una carrera medianamente reconocida en la década de 1960, llegando a convertirse en una reina del grito por sus participaciones en cintas de terror mexicanas, que incluyeron La máscara de hierro (1960), Muñecos infernales (1961), El ataúd infernal (1962), la comedia de terror Frankestein, el vampiro y compañía (1962) y Espiritismo (1962).[8]
Trayectoria y vida posterior
Cuando las deudas que compartía con su esposo estaban poco a poco saliendo adelante, todo volvió a arruinarse a finales de 1960, cuando descubrió que su marido le había estado siendo infiel con María Luisa del Ángel del Ángel, una mujer que llevaba un largo tiempo saliendo con él. Esto supuso el fin inmediato a su matrimonio, por lo que sin pensarlo le exigió el divorcio y este se lo concedió. No obstante, su apresurada decisión acabó por agravar sus problemas de dinero, ya que se había casado con Raúl por bienes separados, lo que la dejó a ella con deudas en el banco y sin casa, ya que esta le pertenecía a su ya exesposo.[4]
Raúl prosiguió con su carrera como actor y rehízo su vida casándose con María Luisa del Ángel, mientras que ella tuvo que abandonar su profesión artística de 1967 a 1979, con el fin de buscar otros oficios que le generaran mayores ingresos. Cuando se restableció un poco, volvió al cine y la televisión en 1981, interviniendo en proyectos como Niño pobre, niño rico (1983), Los pepenadores de acá (1985), Los años de Greta (1992), Una luz en la escalera (1994) y la telenovela Imperio de cristal, con la que marcó su trabajo filmográfico final, retirándose profesionalmente en 1995 debido a un diagnóstico de cáncer de mama que empeoró por varios problemas cardiacos con los que lidiaba, padecimientos para los que no contaba con los medios monetarios suficientes que la ayudaran a tratarse adecuadamente.[9]
Muerte
Enferma, endeudada, pobre y olvidada por los medios de entretenimiento y el público en general, el 7 de noviembre de 1998, Veryán falleció en Ciudad de México a los 71 años de edad, luego de que su cáncer de mama evolucionara a metástasis, y sus afecciones coronarias, entre ellas cardiopatía hipertensiva e hipertensión arterial, le ocasionaran una insuficiencia cardíaca global y un derrame pleural bilateral.[1] Su cuerpo fue cremado y sus cenizas le fueron entregadas a su hijo. Ya que él vivía con ella, terminó heredando todas las deudas que quedó a deber, desconociéndose si logró pagarlas.[10]