La localidad aparece mencionada en múltiples documentos medievales aragoneses de los siglos XII-XIV. Estos tratan fundamentalmente de compraventas de tierras, herencias y cabreos en el entorno de María y Cadrete y a veces asocian la localidad a tierras de regadío abastecidas gracias a aguas de la Huerva. Las menciones a un alamín refuerzan ese carácter agrícola de la localidad.
Dada la existencia de los topónimos similares Novallas y Novillas (con los que algunos autores posteriores confundieron algunas de las menciones) se ha propuesto a menudo que el nombre podía hacer referencia a nueva población o nuevas tierras. Junto a la ausencia de menciones documentales previas, algunos historiadores han propuesto que el topónimo debe asociarse a una nueva fundación cristiana tras la conquista de la región en 1118.
Sin embargo, la presencia de repetidas menciones a pobladores musulmanes hacen a otros autores sospechar que su origen podría ser una localidad musulmana previa a la conquista cristiana. En ese caso, el topónimo podría ser similar a Utebo y hacer referencia a una ubicación a nueve millas del centro urbano regional, Zaragoza. La existencia en el Bajo Huerva de varios yacimientos arqueológicos datados de época islámica dan varias posibles ubicaciones para la localidad en tal caso. Una tercera teoría propuesta es que el topónimo podría venir, a través de Nubalis del árabe Banu Nuh haciendo referencia a una alquería islámica de dicho linaje, si bien no hay yacimientos arqueológicos conocidos que confirmen esa posibilidad.
Con la compra de Cadrete y Novells por Juan Zapata de Cadrete en 1288 y la creación de un señorío alrededor del castillo de Cadrete, la localidad pasa a ser más fuertemente asociada a esa localidad. Las últimas menciones son de comienzos del siglo XIV. Las menciones posteriores a una almunia sin especificar y la fundación en ese momento del monasterio de la Santa Fe por Miguel Pérez Zapata han hecho a algunos autores proponer que el monasterio lo sustituyó como entidad poblacional.