Novena de la Gracia
From Wikipedia, the free encyclopedia

La Novena de la Gracia es una devoción católica dedicada a San Francisco Javier, misionero de la Compañía de Jesús en Extremo Oriente.[1][2]
El origen de la devoción se encuentra en un episodio ocurrido al padre jesuita Marcello Mastrilli en 1633. Ese año con motivo de la visita del príncipe Alejandro Carlos Vasa (hermano del rey Ladislao IV de Polonia) a la ciudad de Nápoles, el virrey del reino, Manuel de Acevedo y Zúñiga, vi conde de Monterrey mandó el montaje de cuatro grandes altares en favor de diferentes devociones en el palacio real de Nápoles para mostrar la magnificencia del reino. Cada uno de estos cuatro altares fue encargado al cuidado de un gran señor del reino. Uno de ellos, el dedicado a la Inmaculada Concepción fue asignado a Carlo Brancaccio, pariente cercano de Marcello Mastrilli. Carlo Brancaccio encargó al padre Mastrilli que le ayudase en la configuración del altar. Se celebraron las fiestas y días después, el padre Mastrilli seguía los trabajos de desmontaje in situ cuando uno de los obreros que trabajaban en el altar dejó caer un martillo por accidente que cayó sobre la parte de la derecha de la cabeza del jesuita, hiriéndole de tal forma que se creyó que era mortal.
El padre Mastrilli fue trasladado a su cuarto del colegio del Gesú en Nápoles, considerándose que estaba cercana su muerte se comenzó a prepararle para este acontecimiento. Mastrilli pidió un cuadro de San Francisco Javier al que tenía gran devoción. A la mañana siguiente se encontró totalmente repuesto y un día después, el 4 de enero de 1634, pudo celebrar misa. El jesuita atribuyó su milagrosa curación a San Francisco Javier que se le había aparecido después de que le trajeran el cuadro y le había preguntado si deseaba morir o partir a las Indias como misionero. Marcello Mastrilli cumpliría este voto partiendo a las Indias en 1635 y sería martirizado en Japón el 17 de octubre de 1637.
Algunos años después del episodio milagroso atribuido a San Francisco Javier, en 1658, el padre Alejandro Filipucci consideró que había sido curado de una enfermedad por Francisco Javier e ideó esta devoción en honor de las curaciones milagrosas del padre Mastrilli y del propio Filipucci fijando sus fechas definitivas.
La Novena se extendería gracias a su difusión por parte de los jesuitas en las casas profesas y colegios de la Compañía. Se conoce que algunos santos realizaron la novena de la Gracia como San Vicente de Paúl o Santa Teresa de Lisieux. En enero de 1904 el propio Pío X escribió sobre la devoción:
Ha ya cerca de tres siglos que los fieles de Cristo acostumbran en sus trabajos a recurrir confiadamente a San Francisco Javier, Apóstol de las Indias, insigne por su predicación y milagros, principalmente por medio del devoto ejercicio al que por su grande y comprobada eficacia en las necesidades de la vida presente, no duraron en llamar Novena de la Gracia
Durante las fechas en que se celebra la Novena se produce anualmente la Javierada o Marcha a Javier, desde Pamplona al castillo y basílica de Javier.