Por la mañana Kevin le promete a Ryan conseguirle una cita con un inversionista muy importante. Más tarde durante un paseo, Wilfred platica con Ryan, él recibe un mensaje en el cual el inversionista planeo una cita con él. Wilfred afirma que él no vive ahora, en el presente y dice que quiere que viva feliz el poco tiempo que le queda, Ryan queda sorprendido, entonces Wilfred dice que él pudo oler un tumor en su cerebro mientras dormía, saca una pistola y apunta a la cabeza de Ryan diciendo que no puede vivir viéndolo sufrir, Ryan suplica por que no le dispare, llegando a un momento grande de desesperación Wilfred aleja la pistola y de esa manera demuestra que así tiene que vivir: estando en el presente. Tranquilizándose un poco, dos delincuentes llegan con Ryan y Wilfred pidiéndole la cartera, Ryan al principio piensa que sólo es parte de un plan de Wilfred, sin embargo, cuando apuntan a Wilfred en la cabeza les da su cartera. Ryan enojado reclama a Wilfred, él asustado afirma haber perdido el sentido del olfato. En la entrevista con el inversionista (el cual se llama Warner), Ryan y Kevin tratan de convencerlo pero debido al teléfono celular que tiene no les presta atención pero aun así les muestra el folleto y afirma que pensará si lo contrata, mientras Ryan puede ver como Wilfred piensa en voz alta, lo ve tan concentrado en tales pensamientos que no se percata de que hay ardillas muy cerca de él. Tiempo después, Ryan feliz se dirige a decirle a Wilfred que Warner lo quiere en el sitio de un nuevo proyecto, pero encuentra a un Wilfred "filósofo", pues pasó la mayoría del tiempo leyendo libros. Wilfred al haber leído el libro se da cuenta de que planean hacer un centro comercial en un terreno baldío donde viven perros callejeros. Ryan decide no tomar en cuenta las palabras de Wilfred y se dirige a la junta, sin embargo, Wilfred comienza a gritar con el fin de evitar que construyan ahí. Warner le confirma a Ryan que está contratado y Wilfred se enfurece más. Al día siguiente Ryan encuentra a Wilfred decepcionado por no haber logrado nada, Ryan se apura para llegar a firmar el contrato y Wilfred decide quedarse en casa. En un yate esperando a Warner, a Kevin le llega un mensaje de su hijo, el cual se había hecho un Pirsin él mismo, Ryan le dice que él puede explicarle todo a Warner, Kevin dice que no lo acompañará al hospital diciendo que prefiere estar ahí para firmar el contrato, Ryan llama a Wilfred y por el buzón de voz Wilfred se despide de Ryan. Rápidamente Ryan se dirige a la casa y encuentra a Wilfred en el balcón del segundo piso con apariencia como de emo y con una correa en el cuello, Ryan deduce que él hace todo eso por una casa de 9.000 dólares y se marcha, pero recuerda que Wilfred odia las correas y al regresar ve cómo Wilfred se lanza para así poder ahorcarse. Cuando logra desatarlo lo reanima con respiración boca a boca, al reaccionar se da cuenta de que su sentido del olfato volvió. Ryan promete comprarle la casa.