Nuestra Señora de la Caridad Coronada (Sanlúcar de Barrameda)

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Nuestra Señora de la Caridad Coronada es una advocación mariana de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz, Andalucía, España), venerada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad Coronada y reconocida como patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad. La imagen es titular de la Hermandad de la Caridad y procesiona anualmente cada 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen.

Datos rápidos Origen, País ...
Nuestra Señora de la Caridad Coronada
Nuestra Señora de la Caridad Coronada, Sanlúcar de Barrameda.
Origen
País EspañaBandera de España España
Santuario Basílica de Nuestra Señora de la Caridad Coronada
Datos generales
Veneración Iglesia católica
Festividad 15 de agosto
Patrona de Sanlúcar de Barrameda
Fecha de la imagen siglo XVI
(Atribuida a Gaspar del Águila)
Estilo Manierismo
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Historia

La devoción a Nuestra Señora de la Caridad Coronada en Sanlúcar de Barrameda tiene su origen a comienzos del siglo XVII. Hacia 1607, Pedro de Ribera Sarmiento, natural de Málaga y alférez de la Marina Real, se había establecido en la ciudad tras contraer matrimonio con María de León. Esta, devota de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas (Toledo), expresó su deseo de poseer una imagen semejante a la venerada en dicha localidad. Con este propósito, Pedro de Ribera viajó a Sevilla, donde adquirió una talla mariana ofrecida por el pintor Baltasar de Bracamonte, para cuya compra hubo de vender su propia espada.[1]

Nuestra Señora de la Caridad, Illescas

Tras regresar a Sanlúcar, Pedro de Ribera intervino en una reyerta que tuvo lugar mientras cenaba en un mesón de la ciudad, resultando gravemente herido. Cuando se encontraba al borde de la muerte y recibía la extremaunción, solicitó que la imagen recién adquirida fuese colocada junto a él. Según la tradición, su recuperación fue inmediata y la curación de sus heridas se atribuyó a la intercesión de la Virgen.[1]

En agradecimiento, Ribera mandó vestir ricamente la imagen y la colocó en una hornacina situada en el lugar donde había ocurrido la reyerta, en la calle Aduana (hoy calle Bolsa), esquina con la plaza de la Ribera (actual Plaza del Cabildo). Asimismo, sufragó el mantenimiento de una lámpara de aceite que debía permanecer encendida cada noche ante la imagen.[1]

El 6 de junio de 1608, un día después de la festividad del Corpus Christi, tuvo lugar el acontecimiento que consolidó la devoción popular hacia la imagen. Según la tradición, la dueña del mesón o el propio don Pedro olvidó encender la lámpara de aceite, pero esta se encendió milagrosamente por sí sola y comenzó a rebosar aceite. Dicho aceite fue considerado milagroso y se distribuyó entre los fieles, quienes lo empleaban para ungir a los enfermos, atribuyéndosele numerosas curaciones.[2]

Ante el creciente fervor popular, y con el consentimiento de Pedro de Ribera, Alfonso Pérez de Guzmán, VII duque de Medina Sidonia, ordenó el traslado de la imagen al Hospital de San Pedro el 10 de junio de 1610. Cuatro días después, el 14 de junio, Pedro de Ribera formalizó mediante escritura pública la donación de la imagen a la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, quedando establecida en la iglesia del citado hospital.[1]

Por aquellas fechas, la Casa de Medina Sidonia promovía la construcción de la Iglesia de Santa Ana, un nuevo templo que vendría a sustituir la antigua Capilla de San Pedro, anexa al hospital homónimo, proyectado por Alonso de Vandelvira, que inicialmente estaba destinado a albergar el panteón familiar de los duques. Sin embargo, el duque decidió dedicar la iglesia a la Virgen de la Caridad, pasando a denominarse Santuario de Nuestra Señora de la Caridad. Tras finalizar las obras, la imagen fue trasladada a este templo, donde continúa recibiendo culto.[3]

Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad Coronada
Nuestra Señora de la Caridad Coronada

La Hermandad de Nuestra Señora de la Caridad fue fundada el 15 de mayo de 1609 por iniciativa de los duques de Medina Sidonia, contribuyendo decisivamente a la difusión de la devoción. En 1618, la Virgen de la Caridad fue proclamada patrona de todos los estados pertenecientes a la Casa de Medina Sidonia y Alcaldesa Perpetua de Sanlúcar de Barrameda. Durante los siglos siguientes, su fama se extendió más allá de los límites de la ciudad, convirtiéndose en uno de los principales centros de peregrinación mariana de Andalucía occidental, pudiendo compararse con la romería de Nuestra Señora del Rocío Coronada.[3]

Ya en época contemporánea, la Virgen ha sido motivo de diferentes actos y concesiones. En 1919, la ciudad de Sanlúcar de Barrameda reafirmó a la Virgen de la Caridad como Alcaldesa Perpetua de la ciudad. Por otra parte, como reconocimiento a la profunda vinculación de la imagen con la historia y la identidad de la ciudad, el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda le concedió el 12 de julio de 1990 la Medalla de Oro de la ciudad. Además, se volvió a renovar el título de la Virgen como Alcaldesa Perpetua de la ciudad.[2]

Además, El 1 de febrero de 1997, el Papa San Juan Pablo II eleva el título del templo a Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, por ser esta una imagen de gran devoción e importancia histórica.[4]

Coronación Canónica

Siendo Papa Pablo VI se le solicitó la autorización de la coronación canónica de Virgen de la Caridad, la cual fue aprobada el 28 de marzo de 1965. Desde ese momento, comenzaron todos los preparativos, ya que, el día 15 de agosto de ese mismo año, festividad de la Asunción de la Virgen, Nuestra Señora de la Caridad fue coronada en La Calzada por el cardenal José María Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla. A modo de preparación de tal evento, la ciudad llevó a cabo una serie de actos y cultos en su honor, finalizando todo con la salida procesional anual de la Santísima Virgen.[2]

La Imagen

La imagen de Nuestra Señora de la Caridad es una escultura mariana de vestir atribuida al escultor sevillano Gaspar del Águila, realizada en torno al año 1600. La talla, concebida para recibir ricos atuendos textiles, responde a los modelos de imaginería devocional desarrollados en la escuela sevillana de comienzos del siglo XVII.[5]

La escultura posee una altura de poco más de 60 centímetros, equivalente aproximadamente a dos cuartas. Se trata de una imagen de candelero para vestir, conservándose talladas la cabeza, las manos y el Niño Jesús, mientras que el cuerpo está concebido mediante una estructura destinada a sostener los distintos ropajes y ornamentos que tradicionalmente luce la imagen.[2]

La imagen se encuadra dentro del manierismo sevillano de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Presenta rasgos característicos de este estilo, como la serenidad de las facciones, la idealización de los rostros y una composición equilibrada y solemne, destinada a fomentar la devoción de los fieles.[3]

La talla fue realizada expresamente para servir como réplica o evocación de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad venerada en Illescas, circunstancia que explica las semejanzas existentes entre ambas advocaciones.[6]

Iconografía[6]

La iconografía de Nuestra Señora de la Caridad de Sanlúcar de Barrameda se desarrolló a partir de la propia imagen venerada en su santuario y de la necesidad de difundir su culto mediante pinturas, grabados, estampas y medallas. Desde comienzos del siglo XVII hasta la actualidad, su representación ha experimentado una evolución formal que, sin embargo, ha mantenido una serie de rasgos identificativos constantes.

El modelo iconográfico original se inspiró en la imagen de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas, como ya hemos mencionado, advocación con la que la talla sanluqueña guarda una estrecha relación. Desde sus primeras representaciones, la Virgen aparece con una característica silueta triangular, determinada por su condición de imagen de vestir y por el uso de amplias sayas y mantos. Asimismo, se representa sosteniendo frontalmente al Niño Jesús, situado en el centro de la composición y presentado a los fieles como eje visual de la imagen.

Durante el siglo XVII, las representaciones de la Virgen la muestran habitualmente aislada sobre fondos indefinidos o rodeada por resplandores luminosos, enfatizando el carácter milagroso atribuido a la imagen tras los acontecimientos ocurridos en Sanlúcar en 1608. En estas primeras obras ya aparecen algunos de los elementos que se convertirían en característicos de su iconografía: la corona imperial, la toca blanca, el rostrillo, las joyas y la rica indumentaria tanto de la Virgen como del Niño Jesús.

A partir de finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII, la iconografía evolucionó hacia una representación más compleja, mostrando a la imagen situada en la hornacina central del retablo mayor de su santuario. Estas pinturas reproducían visualmente el espacio devocional donde recibía culto, incorporando elementos como lámparas, flores, columnas y la ornamentación de plata que revestía el camarín. Esta modalidad iconográfica alcanzó una amplia difusión en cuadros de devoción privada.

Retablo cerámico de Nuestra Señora de la Caridad Coronada

Desde finales del siglo XVIII y especialmente durante el siglo XIX se consolidó la representación de la Virgen en su templete procesional de plata, utilizado durante su salida procesional. Esta nueva fórmula iconográfica terminó convirtiéndose en la más popular y reconocible, desplazando progresivamente a las anteriores. La imagen aparece entonces entronizada bajo el templete, conservando su tradicional forma triangular y acompañada por los elementos propios de su ajuar procesional.

Esta representación procesional se difundió ampliamente mediante grabados, azulejos, pinturas y medallas devocionales, convirtiéndose en la imagen más característica de la patrona de Sanlúcar de Barrameda. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, la iconografía de Nuestra Señora de la Caridad ha permanecido esencialmente estable, siendo reproducida tanto en obras de carácter popular como en creaciones artísticas contemporáneas inspiradas en la patrona sanluqueña.

Culto y devoción

La festividad de la Virgen de la Caridad se celebra con especial intensidad en torno a la solemnidad de la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto, fecha en la que tiene lugar su procesión anual por las calles del centro histórico de la ciudad.[7]

Los actos devocionales se inician en los días previos con la celebración de novenas, besamanos y el rezo del rosario de la aurora, que congregan a numerosos fieles en el santuario. Estas celebraciones preparan el ambiente religioso y festivo previo a la jornada principal.[7]

Durante la noche del 14 al 15 de agosto, distintos colectivos de la ciudad, entre ellos cofradías, asociaciones y grupos vecinales, elaboran alfombras efímeras de sal teñida que decoran el itinerario procesional. Estas composiciones, realizadas con grandes cantidades de sal coloreada, constituyen una de las manifestaciones más características de la festividad y forman parte del patrimonio inmaterial de la devoción local.[7]

Altar mayor de la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad Coronada

Uno de los elementos más representativos del culto a la Virgen de la Caridad es el uso de los nardos, flores blancas de intenso aroma que acompañan la procesión. Considerados símbolo de pureza y ofrenda devocional, los nardos son utilizados tanto para exvotos personales como para la ornamentación del paso y de los altares efímeros instalados en balcones y fachadas. Su presencia genera una atmósfera perfumada que caracteriza el recorrido procesional.[7]

En la tarde del 15 de agosto tiene lugar la procesión de la imagen por las principales calles del casco histórico de la ciudad, acompañada por miles de fieles y devotos. El cortejo discurre entre alfombras de sal, balcones engalanados y el lanzamiento de flores, especialmente nardos, como expresión de promesa y devoción. La música procesional y la participación popular contribuyen a configurar uno de los momentos de mayor arraigo religioso y social de la ciudad.[7]

Como muestra de la devoción y el alzance que tiene la Virgen de la Caridad, la Hermandad del Baratillo de Sevilla ha decidido colocar una imagen venera de plata en reducidas dimesiones donde se representa a la patrona sanluqueña en la entrecalle del paso de palio de María Santísima de la Caridad en su Soledad Coronada.[8]

Referencias

Enlaces externos

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