La Virgen, representada con cierta edad,[4] aparece derrumbada por el dolor al pie de la cruz, completamente sola y con una disposición helicoidal del cuerpo con el fin de remarcar el grado de ansiedad producto del estado de trance en el que se encuentra sumida. La pierna derecha se halla casi extendida del todo mientras que la izquierda está flexionada y hacia atrás, gesto que provoca un pronunciado arqueamiento del tronco hacia el lado izquierdo, con el hombro de este lado claramente adelantado respecto al otro. La disposición de ambas piernas guarda consonancia en cierta forma con los brazos ya que el derecho se apoya en el pecho en señal de desconsuelo mientras que el izquierdo se halla estirado hacia la parte posterior y cubierto por el manto, con la mano parcialmente tapada a imagen y semejanza de la talla de Juni, quien tenía por costumbre cubrir partes anatómicas con pañería, destacando en este aspecto diversas obras: la María Magdalena del Santo Entierro (1541-1544) del Museo Nacional de Escultura; la Virgen de la Esperanza (c. 1550) de la Iglesia de Santiago de Allariz; el relieve de la Virgen de la Piedad (1550-1560) del retablo de la Capilla de los Alderete en la Iglesia museo de San Antolín de Tordesillas; el San Juan del Calvario de Ciudad Rodrigo (1556-1557) del Museo Nacional de Escultura; y la María de Cleofás del Santo Entierro (1566-1571) de la Catedral de Segovia.[5]
La carga emocional radica en la cabeza, elevada, con la boca ligeramente abierta y los ojos, de cristal,[3]: 188 alzados hacia el cielo en actitud suplicante, estando la obra caracterizada en líneas generales por una composición piramidal y robusta, si bien a diferencia de la escultura de Juni la de Rozas no posee el mismo nivel de patetismo. La imagen, policromada y estofada por Manuel y Agustín de Estrada,[6][7]: 104 luce ropajes superpuestos consistentes en una túnica en color burdeos con rica ornamentación barroca y sobre esta un sayo de color pardo con manga corta, una toca en color marfil y un manto azul con cenefa dorada apoyado en el hombro izquierdo el cual cae por la parte posterior y se recoge entre las piernas. Los paños lucen una gran cantidad de drapeados en forma de arista que dotan a la imagen de gran movimiento y apariencia almidonada, destacando un marcado equilibrio en las ondulaciones de todas las prendas, si bien en la zona del pecho, donde la mano derecha entra en contacto con la túnica, no se producen tantos pliegues como en la imagen vallisoletana, lo que disminuye la sensación de profundidad, aspecto que queda disimulado por los siete cuchillos que la Virgen luce en el pecho. Estas piezas fueron donadas en 1897 por Juana Sánchez debido a que los anteriores puñales, realizados en plata y costeados en 1728 por los fieles (entre los que figura Santiesteban según los libros de cuentas de la Archicofradía de Nuestra Señora de los Dolores,[2] fundada el 4 de abril de 1911),[6] fueron robados por los franceses en el marco de la Guerra de la Independencia Española, conociéndose además que los cuchillos originales eran de acero[2] (hay constancia de la existencia en Astorga con anterioridad a la talla de Rozas de imágenes de idéntica temática gracias a devocionarios antiguos en los que figuran ilustraciones de Vírgenes, probablemente de bastidor, con cuchillos en el pecho).[2]
Como elemento accesorio, además de los puñales, porta una diadema de orfebrería rematada por dieciocho rayos intercalados, luciendo a mayores un manto negro bordado cuando sale en procesión.[8] Respecto a la cruz, esta es de gran tamaño y carece por completo de cualquier adorno así como del tradicional letrero con el monograma INRI, si bien del travesaño cuelga un sudario de encaje, quedando el madero perfectamente enmarcado por el camarín donde es venerada la Virgen todo el año. Esta pieza, de estilo neogótico y realizada en plata de Meneses (fiel a su vez a los modelos de las custodias de Toledo y Córdoba), fue obsequiada en 1894 por los fieles Indalecio Iglesias y Modesto Goy, posible pariente de Facundo Goy, quien regaló en 1871 el estandarte de la hermandad, en el que aparece representada la talla de Rozas acompañada por dos querubines a los lados.[2]