Nueva Era (periódico)

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Se puede considerar que las primeras publicaciones que se pudieran considerar antecesoras del periodismo en México son La Gaceta de México y Noticias de España, que surge en 1772 y cuyo contenido refiere notas oficiales, religiosas y comerciales. En 1805 surge el Diario de México, principal divulgador de las ideas políticas independentistas y liberales de la época.[1]

Hacia finales del siglo XIX y principios del XX había 2579 periódicos; la mayor parte, casi 2 mil, estaban en las provincias y las publicaciones impresas en la capital fueron 576.[2]

El periodismo que hereda Porfirio Díaz de la época juarista es un periodismo de oposición permanente en el que existe una constante confrontación entre los ideólogos de la prensa y la clase gobernante. Los nuevos diarios incorporaron mejoras técnicas, impulsaron la habilidad de sus periodistas y promovieron de modo creciente la importancia del reportaje como género periodístico, siendo El Imparcial, bajo la dirección de Rafael Reyes Spíndola, el mejor ejemplo. No obstante, hacia las postrimerías del régimen la oposición contra Díaz cobra una fuerza incontenible y los afanes por la renovación social quedan plasmados en periódicos como Restauración y Democracia Cristiana, así como en Regeneración, periódico liberal-anarquista de los hermanos Flores Magón.[3] Este último, se constituyó en un opositor del régimen porfirista, logrando tirajes de hasta 30 mil ejemplares y cuyos principales destinatarios eran los obreros, clase emergente dado el avance de la industrialización, sobre todo en manos de inversores extranjeros.[4]

También se fundaron otros diarios opositores como El Antireeleccionista de José Vasconcelos y Moisés Sanz; el Constitucionalista de Rafael Martínez; México Nuevo, El Partido Democrático y otros diarios de menor presencia, que en su conjunto fueron parte de un sector del periodismo que criticó continuamente al Presidente Díaz.[5]

Durante la Revolución, los diferentes grupos relacionados con el movimiento establecen sus propios medios: en apoyo a los constitucionalistas se fundan El Constitucionalista, El Liberal de Jesús Urueta y El Demócrata de Rafael Martínez, en tanto que para zapatistas y villistas destacan La Convención, El Monitor, La Opinión, El Radical, Tierra y Justicia. Un par de años después nacen El Universal y Excélsior, que habrán de inaugurar la era de los periódicos de circulación nacional con grandes tirajes.[3]

Historia

Final

Referencias

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