Nunciatura apostólica en Gran Bretaña

From Wikipedia, the free encyclopedia

País Reino UnidoBandera del Reino Unido Reino Unido
Localidad Londres
Jurisdicción Reino UnidoBandera del Reino Unido Reino Unido
Tipo Embajada de la Santa Sede
Nunciatura Apostólica en Gran Bretaña



Sede de la nunciatura en Wimbledon.
Localización
País Reino UnidoBandera del Reino Unido Reino Unido
Localidad Londres
Información general
Jurisdicción Reino UnidoBandera del Reino Unido Reino Unido
Tipo Embajada de la Santa Sede
Sede Bandera del Reino Unido 54 Parkside, Wimbledon, Londres SW19 5NE.
Organización
Depende de Secretaría de Estado de la Santa Sede
Historia
Fundación 17 de enero de 1982

La Nunciatura Apostólica en Gran Bretaña es la misión diplomática de la Santa Sede en Gran Bretaña y la representación permanente del papa ante la Iglesia católica en Inglaterra, Gales y Escocia. El jefe de la misión recibe el título de nuncio apostólico en Gran Bretaña o nuncio apostólico ante la Corte de San Jaime, y tiene rango de embajador ante el Gobierno del Reino Unido.[1][2]

Desde 2023 el puesto lo ocupa el arzobispo español Miguel Maury Buendía.[3][4]

Relaciones anteriores a la nunciatura

Los contactos diplomáticos entre los reinos de las islas británicas y la Santa Sede se remontan a la Alta Edad Media. En el siglo XV la monarquía inglesa mantuvo embajadores permanentes ante el papa; entre ellos, John Sherwood, nombrado en 1479 por Eduardo IV de Inglaterra, ejerció como representante regio hasta finales del siglo XV.[5]

Tras la ruptura de Enrique VIII con Roma y la consolidación del anglicanismo, las relaciones oficiales quedaron interrumpidas. Sólo durante el breve reinado del monarca católico Jacobo II (1685-1688) se restableció por unos años el intercambio de enviados entre la Corona británica y la Santa Sede, para volver a suspenderse después de la Revolución gloriosa.[5]

El clima político del siglo XIX, marcado por la emancipación católica y la reconstrucción del mapa europeo tras las guerras napoleónicas, abrió un lento proceso de deshielo. En 1914 el Reino Unido restableció una legación permanente ante la Santa Sede, dirigida por un ministro plenipotenciario y no por un embajador, de modo que la relación siguió siendo asimétrica: existía misión británica en Roma, pero no representante papal acreditado formalmente ante el gobierno británico.[5][6]

Creación de la Delegación Apostólica (1938)

A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, la jerarquía católica de Gran Bretaña y diversos responsables políticos británicos defendieron la conveniencia de contar con un representante papal estable en Londres. El objetivo era facilitar la comunicación entre la Santa Sede, los obispos de Inglaterra, Gales y Escocia y el Foreign Office, en un contexto marcado por el crecimiento de la comunidad católica y por el ascenso de los totalitarismos en Europa.[6]

El 21 de noviembre de 1938, el papa Pío XI erigió la Delegación Apostólica de Gran Bretaña, con jurisdicción sobre Gran Bretaña, Malta y Gibraltar.[7] El primer delegado apostólico fue William Godfrey, sacerdote de Liverpool, que adquirió una casa en el barrio londinense de Wimbledon para instalar allí la sede de la delegación.[7] Desde el punto de vista del derecho internacional, el delegado no tenía estatus diplomático: su misión se dirigía principalmente a la Iglesia local, aunque en la práctica sirvió también como canal oficioso de contacto entre la Santa Sede y el Gobierno británico.[6]

Durante la Segunda Guerra Mundial la delegación desempeñó un papel destacado, por ejemplo, actuando como punto de enlace con el gobierno polaco en el exilio y colaborando en el nombramiento de obispos para las diócesis británicas.[7] Godfrey permaneció en Londres hasta 1953, cuando fue nombrado arzobispo de Liverpool, y le sucedieron los arzobispos Gerald Patrick O’Hara, Igino Eugenio Cardinale y Domenico Enrici, todos con el título de delegados apostólicos.[8]

Del delegado al nuncio: el «nuncio question»

Entre 1938 y los años 70 la cuestión de si el representante papal en Londres debía recibir rango diplomático —el llamado nuncio question— fue objeto de debates periódicos entre la Santa Sede, el Foreign Office y los gobiernos de Irlanda y del Ulster.[6] Algunos sectores británicos temían que un nuncio acreditado ante la Corte de San Jaime pudiera tener implicaciones políticas en relación con Irlanda del Norte, mientras que la jerarquía católica veía en él un signo del reconocimiento pleno de la comunidad católica en el país.[6]

El contexto cambió en la segunda mitad del siglo XX: disminuyó la hostilidad anticatólica, avanzó el diálogo ecuménico y la Santa Sede reforzó su red diplomática. En 1976 el obispo anglicano de Southwark, Mervyn Stockwood, llegó a sugerir oficialmente que el delegado apostólico en Londres recibiera estatus de pro-nuncio con plenas credenciales diplomáticas.[6][9] Las tensiones políticas vinculadas al conflicto de Irlanda del Norte y el deseo de ambas partes de contar con un canal de diálogo discreto influyeron en la evolución de estas conversaciones.[9]

Erección de la nunciatura (1982)

En 1982 el Reino Unido y la Santa Sede acordaron elevar sus relaciones al rango de embajada. El ministro británico ante la Santa Sede pasó a ser embajador y el papa Juan Pablo II erigió la Nunciatura Apostólica en Gran Bretaña, transformando la anterior delegación apostólica en una misión diplomática de pleno derecho.[5][10]

En este contexto, el entonces delegado apostólico, el arzobispo Bruno Bernard Heim, recibió el título de pro-nuncio apostólico y se convirtió en el primer representante pontificio con rango de embajador ante la Corte de San Jaime.[8] Según crónicas periodísticas de la época, el acuerdo preveía que el nuncio en Londres se ocupara de las cuestiones relativas a Inglaterra, Gales, Escocia y Gibraltar, mientras que la nunciatura en Irlanda seguiría teniendo competencia sobre toda la isla irlandesa, incluida Irlanda del Norte.[11]

La erección de la nunciatura coincidió con la primera visita pastoral de un papa al Reino Unido, realizada por Juan Pablo II en mayo y junio de 1982, que simbolizó públicamente la nueva etapa en las relaciones entre la Santa Sede y el país.[5]

Evolución reciente

Desde 1982 la nunciatura ha acompañado momentos clave de las relaciones bilaterales, como la visita de Estado de Benedicto XVI en 2010 o la cooperación entre la Santa Sede y el Reino Unido en temas como la lucha contra la trata de personas, la promoción de la paz o la protección del medio ambiente.[10]

En el siglo XXI han servido como nuncios en Gran Bretaña los arzobispos Faustino Sainz Muñoz, Antonio Mennini, Edward Joseph Adams, Claudio Gugerotti y, desde 2023, Miguel Maury Buendía.[8][12]

Funciones

El nuncio apostólico en Gran Bretaña es el representante personal del papa ante la Iglesia católica en el territorio y ante el Gobierno del Reino Unido. Su función es equivalente a la de un embajador, pero combina responsabilidades diplomáticas y eclesiales: mantiene la relación con las autoridades civiles, informa a la Santa Sede sobre la situación del país, fomenta el diálogo ecuménico y asiste a los obispos locales, entre otras tareas.[1][2]

En el plano interno de la Iglesia, el nuncio colabora en el proceso de nombramiento de obispos y sirve de enlace entre las conferencias episcopales de Inglaterra y Gales, y de Escocia, y los dicasterios romanos.ñ

Sede

La sede de la nunciatura se encuentra en el número 54 de Parkside, en Wimbledon (sur de Londres), dentro del territorio de la archidiócesis de Southwark, frente a Wimbledon Common.[8] El edificio, una residencia de finales del siglo XIX adaptada a uso diplomático, está protegido como edificio catalogado de grado II en el registro oficial de patrimonio de Inglaterra.[13]

Lista de representantes papales en Gran Bretaña

Delegados apostólicos en Gran Bretaña

Pro-nuncios apostólicos en Gran Bretaña

Nuncios apostólicos en Gran Bretaña

Véase también

Referencias

Enlaces externos

Related Articles

Wikiwand AI