Conmemora la maldición turca que cayó sobre la ciudad el nueve de julio de 1558, cuando la flota de Piali Bajá arribó y ocupó Ciudadela con violencia y destrucción. El obelisco recuerda la importancia estratégica que tuvo la isla de Menorca en el Mediterráneo.
Preside la plaza del Born, y está a la vista de una serie de palacios y edificios importantes del casco antiguo: el renacentista Martorell; el neoclásico Torre-Saura; el palacio Salort; el teatro des Born; el Ayuntamiento de Ciudadela (antiguo Alcázar); mirador en el puerto; e iglesia de San Francisco de Asís (siglo XIII). El monumento tiene veintidós metros de altura. Cada viernes y sábado se monta un mercado a los pies del obelisco y los comerciantes ocupan casi toda la plaza.
En 1857 se colocó la primera piedra en solemne ceremonia. Se dice que, bajo la piedra se dejaron monedas del año 1558. Con el tiempo, dos fachadas del monumento sufrieron los efectos perniciosos del viento lebeche (llebeig), que sopla del suroeste portando agua marina que absorbe la piedra. El obelisco se restauró en 2009 (más de 50.000 euros de gasto), trabajos que no satisfacieron a todos. Para la sociedad Histórico-arqueológica Martí i Bella las técnicas utilizadas no han respetado los materiales históricos.[6]