Diócesis de Egabro
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La diócesis de Egabro (en latín: Dioecesis Egabrensis) fue una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en la actual España. Se trataba de una diócesis latina, sufragánea de la archidiócesis de Sevilla. Fue suprimida en el siglo IX y restaurada como diócesis titular en 1969 como diócesis de Egabro. Desde el 1 de abril de 2023 su obispo titular es Ramón Darío Valdivia Jiménez.[nota 1]
| Diócesis de Egabro | ||
|---|---|---|
| Dioecesis Egabren(sis) (en latín) | ||
| Sede suprimida | ||
| Información general | ||
| Iglesia | católica | |
| Iglesia sui iuris | latina | |
| Rito | mozárabe | |
| Sufragánea de | archidiócesis de Sevilla | |
| Fecha de erección | siglo IV? (como diócesis) | |
| Fecha de supresión | siglo IX | |
| Localización | ||
| Localidad | Egabro | |
| Comunidad autónoma | Andalucía | |
| País |
| |
| Sede titular | ||
| Iglesia de la sede titular | católica | |
| Tipo de sede titular | diócesis | |
| Nombre(s) | Egabro | |
| Año de erección | 1969 | |
| Titular | Ramón Darío Valdivia Jiménez | |
Territorio y organización

La diócesis extendía su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito mozárabe residentes en la ciudad de Egabro y adyacencias. La tradición litúrgica mozárabe, que fue la utilizada por la mayoría de los obispos de Egabro, se ha visto recuperada en los últimos años cuando, para la celebración de la fiesta del mártir egabrense san Rodrigo de Córdoba ha sido autorizada por la sede primada de Toledo a petición del obispado de Córdoba, la misa en rito hispánico o mozárabe en torno a la fiesta del copatrono de Cabra, el 13 de marzo de cada año.[1]

La sede de la diócesis se encontraba en la ciudad de Igabrum, que en la época visigoda adoptó el nombre de Egabrum o Egabro, correspondiente a la actual Cabra. Según la tradición, la actual iglesia de San Juan Bautista del Cerro, en Cabra, se construyó sobre los cimientos de la antigua catedral de Egabro, que a su vez se erigió sobre las ruinas de un templo pagano dedicado a la diosa Fortuna. La iglesia actual alberga una placa (Ara de Bacauda) que conmemora la consagración de un altar dedicado a la Virgen María, que data del 30 de mayo de 650. Es el único testimonio en piedra que se conserva del obispado egabrense y[2] confirma la consagración de un templo dedicado a santa María.
Historia

Los orígenes de la diócesis son desconocidos, pero las referencias a Egabro como sede episcopal se remontan al siglo IV de nuestra era como se testimonia con la presencia de un presbítero, llamado Victorino, que siendo obispo Sinagio suscribió las actas del Concilio de Elvira celebrado en torno al año 300-302, considerado el primero de los concilios que tuvieron lugar en Hispania y cuyas actas son las más antiguas que se conservan de un evento así en la Iglesia universal.
A partir de ese dato, la diócesis de Egabro es fruto de la expansión del cristianismo en la Hispania romana que hace posible la existencia de una comunidad cristiana en el antiguo municipio de Igabrum[3] en fechas muy tempranas. La situación en una zona de tránsito cercana a vías naturales y calzadas importantes, posibilitó que llegara el cristianismo a la ciudad íbero-romana de Igabrum[4] y que surgiera muy pronto, la jerarquización de la naciente iglesia egabrense.
Como han señalado algunos estudios, la cristianización del territorio romano fue una constante en los siglos II y III completándose con la conversión de los emperadores, como fue el caso de Constantino y Teodosio. A partir de ahí, los emperadores cristianos fueron proclives a la protección de la Iglesia a la vez que concedieron privilegios.[5]
Desde la temprana cita de un presbítero el obispado de Egabro en el primer concilio hispánico, durante casi dos siglos no se sabe nada más hasta la época visigoda, cuando la existencia de esta diócesis contó con testimonios que adquieren mayor relevancia. Se ha hablado de representación egabrense en los concilios de I de Tarragona (516) y II de Toledo (527), aunque podría tratarse de un error terminológico pues la referencia sería a la diócesis egarensis (la actual Tarrasa) en lugar de la egabrensis, como señala Julián García en su aportación a la Guía histórica de Cabra antes citada. No obstante sí que han aparecido algunos testimonios epigráficos que, a falta de fuentes literarias, permiten hablar de la presencia cristiana en Egabro. Es una de las diócesis hispanas más antiguas y su actividad se extiende entre finales del siglo III y hasta el siglo XI.
Será a partir del siglo VI cuando ya quede perfectamente identificada la presencia de la diócesis de Egabro en los concilios que se van a celebrar. El III Concilio de Toledo, que tuvo lugar en el año 589 y en el que el rey Recaredo suscribe las actas, incluye la presencia del obispo Juan, de la diócesis egabrense, quizá el primero de los que conforman la lista de obispos de Egabro. También consta su presencia en el I Concilio de Sevilla, celebrado un año después del III de Toledo, firmando en segundo lugar tras Leandro de Sevilla. El orden de la firma en actas, de los presbíteros y obispos asistentes a los concilios, ha sido considerado como dato para tener en cuenta la fecha de su ordenación o consagración, testimoniando también la antigüedad de la sede episcopal a la que pertenecían.
Cuando en 619 se convocó el II Concilio de Sevilla, también conocido como Sínodo de Sevilla, la presencia de la diócesis de Egabro cobra protagonismo por cuánto se plantean algunas cuestiones relacionadas con la extensión de su territorio, así como de otras cuestiones de índole interna que suponen la vitalidad de una sede como la egabrense. En este sínodo sevillano se trataron cuestiones relacionadas con los obispados de la Bética como las relacionadas con la delimitación territorial, la forma de celebrarse las ordenaciones, temas litúrgicos y ejercicio de la autoridad episcopal, entre otras. En este concilio el obispo de Egabro estuvo ausente, probablemente por su avanzada edad y enfermedad,[nota 2] y fue representado por el diácono Aniano. En el concilio se anularon dos ordenaciones diaconales, que el obispo había realizado de manera irregular y anticanónica, limitándose a imponer las manos sobre los candidatos al diaconado, pero dejando a un sacerdote la tarea de pronunciar la fórmula de ordenación. El concilio redujo entonces a la esclavitud a un sirviente que, tras ser liberado por el obispo de Egabro, había conspirado contra él e intentado envenenarlo.
La asistencia de obispos de Egabro a concilios posteriores queda testimoniada con la firma de Deodato en los concilios IV, VI y VII de Toledo que se celebraron en los años 633, 638 y 646, respectivamente. Deodato está considerado como uno de los obispos que mayor tiempo ocupó la silla de Egabro siendo sustituido por Bacauda, uno de los más conocidos de la trayectoria episcopal de la antigua Egabro.
Bacauda asistió al VIII Concilio de Toledo que tuvo lugar en 653. Sin embargo su existencia queda también corroborada en una de las más antiguas manifestaciones epigráficas de la devoción a santa María en la Hispania visigoda, el Ara de Bacauda.
La relación de obispos de Egabro continúa con Gratino que asistió al XIII Concilio de Toledo celebrado en el año 683; Constantino que asistió al XV de Toledo en 688 así como los mencionados por Juan Gómez Bravo en su Catálogo de los Obispos de Córdoba[6] o por Enrique Flórez en el tomo XII de su España Sagrada.[7]
En 711 los árabes cruzaron el estrecho de Gibraltar y comenzaron la conquista de la península ibérica, poniendo fin a la dinastía visigoda. La ocupación árabe no acabó con la diócesis, el obispo Recafredo asistió al Concilio de Córdoba del año 839, en pleno apogeo del emirato de Abderramán II (r. 822-852) y Reculfo o Riculfo, que es nombrado por el abad mozárabe Samsón en el año 862; si bien la sede episcopal se mantuvo hasta finales del siglo XI, en que con la reconquista cristiana de la región, su territorio se integró en el de la diócesis de Córdoba.
Diócesis titular
Desde 1969 Egabro figura entre las sedes episcopales titulares de la Iglesia católica como diócesis de Egabro. Desde el 1 de abril de 2023 su obispo titular es Ramón Darío Valdivia Jiménez, obispo auxiliar de Sevilla y administrador apostólico de Cádiz y Ceuta.
Episcopologio
Obispos residenciales
Según Albornoz,[8] la lista completa de los obispos de Egabro sería:
- Sinagio (mencionado a inicios del siglo IV)
- Nebridio (533-550)
- Juan o Benenato (antes de 589-después de 590)
- Anónimo † (mencionado en 619)
- Deodato (antes de 633-después de 646)
- Bacauda (antes de 653-después de 660)[9]
- Gratino (mencionado en 683)
- Constantino (mencionado en 688)
- Arcesindo (693-714)
- Recafredo (hasta 839)
- Reculfo (mencionado en 862)
Obispos titulares

- Hubert Luthe † (28 de octubre de 1969-18 de diciembre de 1991 nombrado obispo de Essen)
- Reginald Michael Cawcutt † (29 de mayo de 1992-5 de agosto de 2022 falleció)
- Ramón Darío Valdivia Jiménez, desde el 1 de abril de 2023[10]
Notas
- Según Luis García Moreno (Prosopografía del reino visigodo de Toledo, p. 105) este obispoo sería el mismo Juan, documentado en 589 y 590.