Los capítulos (o cuentos cortos) del libro presentan un mosaico de personajes y anécdotas que permiten ver la vida de Olive desde diversas perspectivas, sea como protagonista o actriz secundaria, y conocer la historia de la ciudad y sus habitantes. Sobre el método de Strout escribió The Guardian: "Estos libros están estructurados como colecciones de historias vinculadas, pero el editor de Strout los llama novelas. Podría ser más exacto decir que son el equivalente narrativo en prosa de una serie dramática de televisión de larga duración. Los personajes (muchos de ellos familiares de libros anteriores) pasan al primer plano para protagonizar sus propias historias, luego retroceden, para ser vislumbrados mucho más tarde, mientras tanto, sus vidas han seguido adelante. Sin embargo, independientemente de cómo se elija clasificarlas, las colecciones de Olive tienen la amplitud y la sutileza emocional de las novelas más exhaustivas."[4]
La novela abarca un período de veinticinco años y narra la conmovedoramente dulce, mordazmente divertida y devastadoramente trágica historia de una serie de personajes en una aparentemente plácida ciudad de Nueva Inglaterra. Rica en asuntos ilícitos, crimen y tragedia, es contada a través del lente de Olive, cuyo complicado ingenio y conducta dura enmascaran un corazón cálido pero atribulado, poseyendo un acérrimo centro moral. Olive, que tiene opiniones sobre todo, pero fracasa como esposa, madre y maestra, es una mujer brusca, impaciente, profundamente entristecida y desilusionada, que es más temida que amada. Como en algún momento lo percibe su marido: "ella emanaba una oscuridad que parecía instalada a su lado como una conocida que no quisiera marcharse."[5] Crosby, el pequeño pueblo en la costa atlántica, es como ella: pasan pocas cosas, pero los recuerdos duran toda la vida. La ambivalencia, la malicia, todo está tallado en piedra, pero solo sale a luz de forma indirecta, nunca completamente, siempre con medias verdades. Cada familia tiene su lado oscuro, que solo se rumorea. La gente se reúne en la iglesia, en los funerales... y permanece en silencio. La ciudad es también el protagonista, se puede escapar de ella, pero el precio es alto: divorcio, suicidio, enfermedad. La protagonista es en su franqueza, descontento e implacable honestidad un factor distorsionante, que pone en tela de juicio la vida cotidiana de la ciudad, con sus pulcros patios delanteros, el hermoso paisaje, el club de botes, y la habitual hipocresía. Sus convicciones y juicios son lapidarios e irreversibles: considera a George W. Busch un cowboy descerebrado[6] y a su marido un iluso. Dice de sí misma: "yo no soy nada sofisticada. Soy, básicamente, una campesina. Y soy pasional e intransigente como los campesinos."[7]
En el cuento Marea creciente un candidato al suicidio intenta salvar a una mujer que está a punto de ahogarse. Luchando con el oleaje piensa: "¡Oh, mundo loco, absurdo e incognoscible! Cuánto quería vivir ella, cuánto quería resistir."[8] Tal vez la frase reproduzca la visión del mundo de Elzabeth Strout.