Operación Catapulta
From Wikipedia, the free encyclopedia
La Operación Catapulta fue una acción militar británica realizada en el verano de 1940 con el fin de tomar el control o destruir el grueso de la Armada francesa de manera que no supusiese una amenaza a Gran Bretaña tras la rendición francesa al Eje.[1]
En general la operación se llevó a cabo con escasa resistencia y pocas bajas, salvo en el caso de la batalla de Mers el-Kebir, en la que el ataque británico a la escuadra francesa allí anclada causó 1297 muertos.[2] La operación acabó con la alianza anglo-francesa y los dos países se enfrentaron en diversos territorios hasta el desembarco aliado en África en noviembre de 1942.[2]

El armisticio franco-alemán del 22 de junio establecía que parte de la flota francesa debía concentrarse en algunos puertos y desarmarse con supervisión italo-germana.[3] A pesar de las garantías de los dirigentes franceses de que sus barcos nunca caerían en manos del Eje, El Gobierno británico y su Almirantazgo desconfiaban y consideraban que el riesgo de que la Armada francesa cayese en manos enemigas era notable.[3][4] Dada la superioridad italiana en acorazados, destructores y submarinos, si la Marina francesa se unía al Eje, la Armada británica perdería por completo el control del Mediterráneo y quizá del Atlántico norte,[5] lo que hubiese complicado extraordinariamente el abastecimiento de Gran Bretaña al obligar a sus barcos a rodear África.[4] Decidieron por tanto neutralizar la mayor cantidad posible de buques franceses,[5] bien mediante su captura o mediante su destrucción.[3][4]
Planes
La operación se concentró en los buques franceses que se encontraban tanto en puertos británicos como en Orán, Alejandría o Dakar.[1] Otros puertos como Casablanca, Tolón o Argel se consideraban demasiado bien defendidos para que se incluyesen en la operación.[1] El grueso de la Marina francesa, la cuarta del mundo,[4] se encontraba por entonces distribuida por diversos puertos africanos.[6]
La fecha para poner el marcha la operación se fijó en el 3 de julio.[1] Mientras, el Gobierno francés había solicitado ya el 25 de junio la devolución de sus barcos refugiados en Gran Bretaña, petición que Londres decidió desoír.[7]
Puertos británicos
La madrugada del 3 de julio, los británicos abordaron por sorpresa los barcos franceses que se hallaban en sus puertos.[1][7] En total, tomaron dos acorazados (el Paris y el Courbet),[7] dos cruceros ligeros, ocho destructores, seis submarinos y doscientas embarcaciones menores.[1] A pesar de su número, los buques capturados apenas representaban una décima parte del tonelaje total de la Armada francesa, y entre ellos no se encontraban los de mayor importancia militar.[6] En general los abordajes no encontraron resistencia,[7] salvo en el caso del crucero Mistral y en el del submarino Surcouf, en el que fallecieron cuatro personas.[1]
Mazalquivir

Un quinto de la Armada francesa se encontraba anclada en el puerto militar de Mazalquivir, en el golfo de Orán.[8] Dos modernos cruceros de batalla (el Dunkerque y el Strasbourg), dos acorazados (el Bretagne y el Provence), el portahidroaviones Commandant Teste, seis superdestructores, siete destructores de menor tamaño y cuatro submarinos componían la escuadra.[8]
Los británicos encargaron la neutralización de esta importante fuerza al vicealmirante James Somerville, destacado en Gibraltar con l «Fuerza H», una escuadra con un portaaviones, dos acorazados , un crucero de batalla, dos cruceros ligeros y once destructores.[9] El vicealmirante francés Gensoul rechazó el ultimátum británico y tras largas pero infructuosas negociaciones Somerville atacó a la flota francesa a media tarde.[10] El asalto concluyó con la huida a Tolón del Strasbourg, el hundimiento de Bretagne y graves averías en el Provence y el Dunkerque.[10] En la corta batalla los franceses perdieron 1297 hombres.[10]
Alejandría

En el puerto egipcio de Alejandría se hallaba fondeada una importante escuadra que contaba con un acorazado (el Lorraine), cuatro cruceros, tres destructores, un submarino y algunos barcos menores.[6][7] Aunque el vicealmirante francés había recibido órdenes de zarpar hacia Bizerta, llegó a un acuerdo con su homólogo británico, que había recibido a su vez instrucciones de impedir[11] la partida de la flota francesa.[6] El almirante Cunningham prometió no tratar de tomar por sorpresa las naves francesas a cambio de que Godfroy no intentase abandonar el puerto sin antes avisar a las autoridades británicas.[6][11] Aunque los gobiernos francés y británico se mostraron contrarios al pacto, este evitó la confrontación de las flotas.[6][11]
Tras este primer acuerdo y siguiendo instrucciones de Londres, el 3 de julio Cunningham ofreció a Godfroy la posibilidad de unirse a la flota británica, mantener los barcos desarmados en el puerto con tripulaciones mínimas o hundirlos.[6][11] Godfroy se avino a aceptar la segunda alternativa hasta que recibió noticias del ataque británico a la base de Mazalquivir.[6] Entonces detuvo el desarme de sus barcos, aunque no obedeció las órdenes que le exigían partir de inmediato; por su parte, Cunningham desoyó las suyas de Londres de obligar a los franceses a desarmar sus buques antes del anochecer.[6][12]
La mañana del 4 de julio, Londres ordenó a Cunningham tomar por asalto la flota francesa, hundirla o aceptar la entrega de los barcos para su posterior hundimiento.[8] Mientras, Godfroy indicó su intención de tratar de romper el cerco a que le sometían las naves británicas —con sus cañones apuntando ya a los barcos franceses— y tratar de alcanzar el mar abierto.[8] Tras varias horas de tensión y de largas negociaciones, Godfroy se avino a retirar el combustible de sus barcos y entregar las culatas de sus cañones al consulado francés bajo control británico, de forma que quedaban desarmados, aunque aún bajo mando francés.[8][7][13] A lo largo de los días siguientes, el 70 % de las tripulaciones abandonó las naves con la promesa de no tratar de hundirlas ni de atacar a los británicos; estos, por su parte, se comprometieron a pagar a los marinos y a no tomar los barcos si alemanes e italianos respetaban el armisticio franco-alemán.[8] A pesar del disgusto de Churchill por el acuerdo, este se rubricó formalmente en estos términos el 7 de julio.[8][13] La amplia ventaja en armamento de Cunningham, que hacía toda resistencia francesa inútil, y su habilidad diplomática evitaron una repetición de Mazalquivir.[11]
Dakar

El 18 de junio y para disgusto británico, el acorazado Richelieu había partido de Brest y, en vez de marchar a Gran Bretaña como esperaban los británicos, encaminarse al puerto senegalés de Dakar.[14] Desde allí Churchill creía que podría poner el peligro toda las rutas del Atlántico sur.[14] El 25, cuando el acorazado abandonó el puerto, un crucero y un portaaviones británico recibieron orden de interceptarlo y solo el regreso del Richelieu a puerto evitó el choque.[14]
Al acorazado le acompañaban en el puerto tres destructores (Milan, Epervier y Fleuret), dos submarinos y varios barcos menores.[7]
El 7 de julio, una escuadra británica presentó un ultimátum similar al de Mazalquivir al comandante del Richelieu: debía hundir el barco antes de seis horas, dirigirse bajo supervisión británica a las Antillas, a los Estados Unidos o a Gran Bretaña para su desarme o inutilizar el buque de manera que no pudiese participar a partir de entonces en la contienda.[15] Al rechazar los franceses las condiciones, los británicos lanzaron un ataque con torpedos y cargas de profundidad que averió[10] gravemente el acorazado la mañana del día 8.[15][16][13] El Richelieu pasó diez meses en reparación.[16]
Caribe y otras zonas
Tras largas negociaciones a principios de mes, los franceses accedieron a inmovilizar un portaaviones (el Béarn) y dos cruceros ligeros, supervisados por los estadounidenses.[15]
En Suez, Canadá, Singapur y los alrededores de Creta, otros barcos franceses fueron confiscados por los británicos o hundidos a lo largo del mes.[15] El Almirantazgo convenció a Churchill de anular el ataque a Casablanca, donde se deseaba destruir el acorazado Jean Bart.[17]