Orang Ikan
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Orang Ikan (en id. malayo orang = humano; ikan = pez) es un monstruo o animal críptido del que se especula que habita en las islas Kei al sureste del archipiélago de las islas Molucas. La fuente principal de los relatos de esta legendaria criatura proviene del folklore de los habitantes de la isla y de los supuestos avistamientos que habrían tenido lugar en esa región por parte de un grupo de soldados japoneses, durante la ocupación de las islas por parte de un escuadrón de Japón en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial.[1][2][3]
Morfología
En 1943 un grupo de soldados afincados en una de las islas que integran en archipiélago de las islas Kei, afirmaban haber divisado unas extrañas criaturas dentro del agua con un rostro similar al de los humanos. Algunos de esos soldados afirmaban haber visto similares criaturas en alguna de las lagunas naturales de las islas o incluso en la playa, nadando de una manera similar a la de los humanos, como haciendo brazas. Si bien ante la vista de los humanos, dichas criaturas se sumergirían para no volver a ser vistas, otros soldados creían haber visto alguna de ellas en la playa caminando o corriendo sobre la arena como si estuviesen buscando algo.
Aunque los relatos indican que la mayoría de los soldados que las avistaban se mostraban perplejos ante esas criaturas, a los lugareños por el contrario les resultaban familiares y las denominaban en idioma malayo con el nombre de Orang Ikan.
En cierta ocasión el sargento a cargo del equipo de vigilancia en las islas, Taro Horiba fue informado por los nativos acerca de que un ejemplar de dichas criaturas había sido hallado muerto en la playa más temprano ese mismo día, y se encontraba disponible para verlo. Horiba se habría dirigido no sin escepticismo hacia la cabaña del jefe tribal donde habían trasladado el cuerpo del animal. Allí finalmente habría logrado ver de cerca a la criatura en cuestión a la cual describió con las mismas características morfológicas que el resto de sus soldados.
Al regresar a Japón, Horiba relató sus experiencias e instó a varios zoólogos a investigar, pero nadie lo tomó en serio. El hecho de que no hubiera tomado ninguna foto no ayudó a su causa, y al final fue ridiculizado por la mayoría de sus colegas.
Acorde a los testimonios de aquellos que afirmaban haberlas visto en las islas, esas criaturas se caracterizaban por poseer una longitud entre 1.50 y 1.60 metros, de piel rosada, cabellera rojiza que le llegaba hasta los hombros en algunas ocasiones y completamente lampiñas en otras, rostro simiesco, orejas pequeñas, una boca con diminutos dientes similar a la de una carpa, miembros superiores e inferiores con membranas interdigitales y púas o espinas en la zona del cuello. A diferencia de los relatos clásicos sobre sirenas o nereidas, los Orang Ikan no cumplían con las gráciles o bellas figuras que a éstas suelen caracterizarlas, sino que, por el contrario, eran considerados bastante feos dentro de los estándares humanos. Según los testimonios, estos seres tendrían capacidades anfibias aunque preferían desenvolverse mayoritariamente en el agua donde solían nadar con extrema velocidad, mientras que su alimentación consistiría en pescado.[1]