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Orden de Santa Clara

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La Orden de Santa Clara (en latín: Ordo Sanctæ Claræ, O.S.C.) u Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara[1] es uno de los institutos religiosos de la Segunda Orden de San Francisco para religiosas. Estas monjas son conocidas como clarisas.[1] La Orden fue fundada por san Francisco de Asís y santa Clara de Asís en 1212.

Nombre latino Ordo Sanctæ Claræ
Siglas O.S.C
Nombre común Clarisas
Regla Santa Clara de Asís
Datos rápidos Nombre latino, Siglas ...
Orden de Santa Clara
Nombre latino Ordo Sanctæ Claræ
Siglas O.S.C
Nombre común Clarisas
Regla Santa Clara de Asís
Hábito túnica marrón, velo negro, toca blanca, cuerda y corona franciscana
Fundador santa Clara de Asís e Inés
Fundación 1212
Lugar de fundación monasterio de San Damián, cerca de Asís (Italia)
Aprobación 1253 papa Inocencio IV
Lema Pax et bonum (paz y bien)
Actividades vivir en oración, silencio, contemplación y trabajar para su sustento
Fundaciones destacadas se estiman 892 monasterios, en los cuales habitan aproximadamente 8960 monjas.
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Historia

Santa Clara de Asís. Fresco de Simone Martini. Siglo XIV. Basílica de San Francisco de Asís.

La Primera Orden de San Francisco fue fundada en 1209. Sus miembros eran conocidos como hermanos menores. A partir de 1210 san Francisco de Asís tuvo su residencia habitual en la iglesia de Porciúncula, en Asís, Italia. Santa Clara, una joven muchacha noble de Asís a la que le gustaban los sermones de san Francisco, se fue de la casa familiar con una amiga llamada Pacífica y se presentó en Porciúncula en la noche del Domingo de Ramos de 1212. San Francisco les cortó el cabello y les dio un hábito como el suyo. Posteriormente, las mandó a vivir al monasterio de monjas benedictinas de San Paolo de Bastia. Al cabo de unos días se trasladaron al monasterio de benedictinas de Sant Angelo, en el monte Subasio de la provincia de Perugia. Posteriormente se les unió una hermana de Clara, Inés, a la cual Francisco también cortó el pelo. Tiempo después, el obispo Guido de Cortona entregó a estas monjas la iglesia de San Damián en Asís.[2] El propio san Francisco organizó la comunidad de San Damián, les aconsejó y les entregó numerosos escritos sobre vida religiosa.[3]

El IV Concilio de Letrán de 1215 indicaba que todas las órdenes que no estaban aprobadas canónicamente debían tomar la regla de una orden ya aprobada. Las clarisas tomaron la regla benedictina. No obstante, Clara obtuvo de Inocencio III un singular "privilegio de pobreza".[4]

Francisco conoció al cardenal Hugolino de Segni, obispo de Ostia y Velletri, en 1216. El cardenal Hugolino aprobó la regla de las clarisas de San Damián en 1219.[5] Fue la primera mujer que escribió una regla para una comunidad.

Al principio a estas monjas se las conoció como hermanas menores,[6] Cuando Hugolino usó el término hermanas pobres para el grupo de monjas de la iglesia de San Damián, san Francisco dijo que prefería que el nombre de las religiosas fuese el de damas pobres. Finalmente, el nombre "hermanas menores" fue suprimido por Gregorio IX en 1241.[7]

El papa Honorio III aprobó la regla de la Primera Orden de San Francisco con la bula Solet annuere del 22 de noviembre de 1223.[8] En 1227 Hugolino fue escogido papa como Gregorio IX. El papa Inocencio IV aprobó unas reglas para las clarisas con la bula Quoties a nobis del 23 de agosto de 1247. No obstante, posteriormente el pontífice dijo en la bula Inter personas del 6 de julio de 1250 que esta no era obligatoria para las monjas.[3][9]

El 16 de septiembre de 1252 el papa Inocencio IV aprobó otra regla para la orden. El cardenal Reinaldo de Conti di Segni fue protector de los franciscanos desde 1227 y desde 1248 también lo fue de las clarisas.[9] El 27 de abril de 1253 logró que el papa Inocencio IV visitase a santa Clara en Asís, donde pasaba el final de su vida.[10]

Hermanas clarisas en Brasil

La aprobación de la regla por bula de Inocencio IV tuvo lugar con la Solet annuere del 9 de agosto de 1253.[9] Reinaldo llegó a sumo pontífice en 1254 como Alejandro IV y canonizó a santa Clara en la catedral de Agnani en 1255.[6] En 1257 comenzó la construcción de la basílica de Santa Clara en Asís. En 1260 se enterró en este lugar el cuerpo de la santa. La basílica fue finalizada en 1265.[11]

En 1221 el papa Honorio III aprobó el Memorial del propósito de los hermanos y hermanas de penitencia que viven en sus propias casas (conocido como el Memoriale), que va dirigido a todas las órdenes de penitencia en general, y que fue la primera norma usada por la Tercera Orden de San Francisco, fundada en el siglo XIII para hombres y mujeres seglares franciscanos.[12]

La beata Isabel de Francia, hermana del rey san Luis IX, quiso fundar un monasterio de damas pobres cerca de París, bajo la inspiración de santa Clara. Elaboró una nueva regla que, posteriormente, fue estudiada y modificada por cinco teólogos franciscanos de la Universidad de París, entre los que estaba san Buenaventura de Fidanza. Esta regla fue aprobada por Alejandro IV el 27 de julio de 1263 y, finalmente, recibió la bula de Urbano IV Religionis augmentum del 27 de julio de 1263.[13] Esta regla fue profesada por 10 conventos en Francia e Inglaterra,[14] empezando por el primero de Longchamps, cerca de París. Aunque se trataba de una orden de clausura, tenía algunas modificaciones con respecto a la regla de santa Clara en espiritualidad y mitigaba el requisito de la pobreza, permitiendo que el convento tuviera rentas.[15] Estas monjas también recibían asistencia espiritual de los franciscanos.[16]

El hábito religioso de las clarisas

Durante su pontificado, Alejandro IV continuó siendo protector de franciscanos y clarisas. Cuando fue sucedido por Urbano IV en 1261, los franciscanos pidieron al papa que les asignase como protector al cardenal Juan Cayetano Orsini, lo que les fue concedido, aunque las clarisas tuvieron de protector a Esteban de Hungría, obispo de Palestrina.[16] El papa Urbano IV, en la bula Inter personas del 19 de agosto de 1262, confirmó que en las circunstancias que se daban los franciscanos debían ser los que atendiesen las necesidades espirituales de las clarisas. Para tratar la jurisdicción franciscana de las clarisas y el papel del cardenal protector, el cardenal Cayetano de Orsino preparó una nueva regla para las clarisas, que fue aprobada por Urbano IV por bula del 18 de octubre de 1263.[16] En esta regla el cardenal protector asignaba a las comunidades clarisas un visitador o un capellán, sin que este tuviese que ser necesariamente franciscano.[14] También se consiguió la unificación con el mismo cardenal protector de todos los conventos de religiosas seguidoras de santa Clara, incluidos los fundados con la regla de la beata Isabel de Francia.[14] La regla urbanista permitía que los conventos de clarisas tuvieran propiedades y rentas.[15] También añadía el uso del escapulario.[15]

Para tratar la jurisdicción franciscana de las clarisas y el papel del cardenal protector, el cardenal Cayetano de Orsino preparó una nueva regla para las clarisas, que fue aprobada por Urbano IV por bula del 18 de octubre de 1263.[16] En esta regla el cardenal protector asignaba a las comunidades clarisas un visitador o un capellán, sin que este tuviese que ser necesariamente franciscano.[14] También se consiguió la unificación con el mismo cardenal protector de todos los conventos de religiosas seguidoras de santa Clara, incluidos los fundados con la regla de la beata Isabel de Francia.[14]

Difusión de la orden

Europa

Las Hermanas Clarisas en oración en la clausura conventual.

La difusión de la orden empezó en 1218 cuando se fundó un monasterio en Perugia. A este le siguieron nuevas fundaciones en Florencia, Venecia, Mantua y Padua. Santa Inés de Asís, que hermana y compañera de santa Clara, introdujo la orden en España, siendo Barcelona y Burgos las ciudades que tuvieron las comunidades más grandes. La tradición histórica sostiene, además, que la primera fundación fuera de Italia fue en Navarra, extramuros de Pamplona, el monasterio de Santa Engracia, entre los años 1227-1228.[17][18] A esta fundación siguieron en estas tierras poco después las de Tudela (1257), Estella (1262) y, bastante más tarde, Monteagudo (1503).[19] Aquella primera de Pamplona se asentó en Olite hacia 1804 donde permanece en la actualidad.[20] En el conjunto de España durante el siglo XIII se fundaron 49 conventos, y en los siglos siguientes aumentó el número viviendo álgidos momentos fundacionales en el siglo XVI, con la fundación de 83 nuevas casas que contrasta con las 7 del siglo XVIII, o las 11 del siglo XIX. En este siglo «la orden no se vio afectada por los distintos procesos de exclaustración, no obstante, los bienes de sus conventos fueron desamortizados.»[21] A esa primeras damas pamplonesas no tardaron en seguirlas varias damas burgalesas, por un lado, y zaragozanas, por otro (1234) según informa el historiador franciscano José García Oro.

Comunidad de Hermanas Clarisas de Toulouse, en Francia.

La orden se extendió a Bélgica y a Francia, donde se fundó un monasterio en Reims en 1229, seguido de otros en Montpellier, Cahors, Burdeos, Metz y Besanzón. La comunidad de Asís fundó un monasterio en Marsella en 1254.[22] El monasterio de clarisas de San Marcelo, en París, fue fundado por la reina Margarita de Provenza, que falleció en él en 1295.[23] El rey Felipe IV de Francia y la reina Juana I de Navarra fundaron un monasterio en Moncel, en la diócesis de Beauvais.[23] Hacia el año 1300 había 47 monasterios de clarisas en España.[24] Cristóbal Colón estuvo en el monasterio de Santa Clara de Moguer, en la provincia española de Huelva y en Alicante[25] -Monasterio de la Santa Faz- uno de sus más señalados enclaves.

El primer monasterio de clarisas de Inglaterra fue fundado en 1286 en Newcastle upon Tyne.[26] En la Edad Media inglesa su principal monasterio fue la abadía de la Orden de Santa Clara, que se encontraba cerca de Aldgate. Tras la disolución de los monasterios realizada por Enrique VIII, varias comunidades religiosas de Inglaterra se instalaron en la Europa Continental. Ese fue el caso del monasterio de clarisas de Gravelines, Francia, fundado por Mary Ward.[26] Cuando fueron expulsadas del monasterio por el ejército durante la Revolución Francesa, en 1795, la comunidad regresó a Inglaterra. Se instalaron primero en Northumberland y en 1857 construyeron un monasterio en Darlington.[26] Tras la emancipación católica de la primera mitad del siglo XIX, otras clarisas fueron al Reino Unido,[27] y establecieron comunidades como las de Notting Hill (1857, aunque el Ayuntamiento las obligó a trasladarse en la década de 1960 y se instalaron en la villa de Arkley en 1969),[28] Woodchester (1860), Much Birch (1880), Arundel (1886), Lynton (fundado por la comunidad de Rennes, Francia, 1904), Woodford Green (1920–1969), York (1865–2015)[29] y Nottingham (1927).

En Irlanda se fundaron conventos de esta orden a partir del siglo XVII. La primera clarisa irlandesa fue Martha Marianna Cheevers.[30]

También hay conventos de clarisas en otros países europeos como Alemania, Bélgica, Hungría, Lituania, Polonia y Portugal.

Reino Unido

El primer monasterio de las Clarisas en Inglaterra se fundó en 1286 en Newcastle upon Tyne.[26] En la Inglaterra medieval, donde a las monjas se las conocía como «minoritas», su monasterio principal estaba situado cerca de Aldgate, conocido como la Abadía de la Orden de Santa Clara. La orden dio nombre a la calle aún existente conocida como Minories, situada en el límite oriental de la Ciudad de Londres.

Tras la disolución de los monasterios bajo el reinado del rey Enrique VIII, se formaron varias comunidades religiosas en Europa continental para los católicos ingleses. Una de ellas fue un monasterio de las Clarisas fundado en 1609 en Gravelines por Mary Ward.[26] Las monjas clarisas del convento de Valonia y ocho mujeres inglesas, entre las que se encontraba Mary Ward, alquilaron un local en la ciudad hasta que se terminó de construir el convento.[31] El convento se terminó en 1609 y proporcionó un lugar permanente donde vivir a las monjas hasta 1626, cuando un incendio destruyó la mayor parte del edificio y obligó a las monjas a buscar un refugio temporal hasta que se reparara. La desgracia volvió a golpear en 1654, cuando una explosión destruyó casi toda la ciudad, incluido el convento.[32]

Más tarde, expulsadas de su monasterio por el Ejército Revolucionario Francés en 1795, la comunidad acabó trasladándose a Inglaterra. Se establecieron primero en Northumberland y, posteriormente, en 1857, construyeron un monasterio en Darlington,[26] que permaneció en pie hasta 2007.

Tras la emancipación católica en la primera mitad del siglo XIX, otras clarisas llegaron al Reino Unido,[33] y acabaron estableciendo comunidades, por ejemplo, en Notting Hill (1857, que se vio obligada a trasladarse por orden del ayuntamiento en la década de 1960, y se instaló en el pueblo de Arkley en 1969),[34] Woodchester (1860–2011), Levenshulme (1863),[35] Much Birch (1880), Arundel (1886), Lynton (fundada desde Rennes, Francia, 1904–década de 2010), Woodford Green (1920–1969), York (1865–2015)[36] y Nottingham (1927–2023).[37][38]

La comunidad de Luton se fundó en 1976 para paliar la escasez de profesores en las escuelas católicas locales. Inicialmente tenía su sede en el número 18 de London Road, en una gran casa eduardiana. En 1996, la comunidad reorientó su labor hacia el ministerio social y la oración, y se trasladó a una vivienda más pequeña y moderna en Abigail Close, Wardown Park.[39]

Irlanda

La Orden de las Clarisas es la comunidad religiosa femenina más antigua de Irlanda. En 2024, las Clarisas celebraron su 382.º aniversario en Irlanda.[40] En Irlanda hay siete monasterios de la Observancia Colettina. La comunidad con las raíces históricas más antiguas es el monasterio de Isla de las Monjas en Galway, cuya historia se remonta al monasterio de Gravelines. La comunidad cuenta con una colección de libros raros que constituye la colección individual más completa del mundo de material clarisiano de la Edad Moderna en inglés.[41]

Fue una mujer inglesa, conocida popularmente como la Venerable María Ward, quien fundó un convento de clarisas inglesas en Gravelines, Francia, en el siglo XVII.[42] Mujeres de diferentes países acudían allí en busca de admisión. Una de ellas era una joven, conocida como Marianna Cheevers, que solicitó la admisión en la abadía en 1619. Marianna era una joven irlandesa de Wexford y se convirtió en la primera clarisa irlandesa desde la Reforma. Hizo sus votos en diciembre de 1620 y le siguieron otras cuatro mujeres de Irlanda. Dos de las mujeres que se unieron a ella eran hijas del vizconde Dillon, una de las cuales era Cisly Dillon, y las otras dos eran Alse Nugent, de Westmeath, y Mary Doudal, de Dublín. En mayo de 1625, las cinco habrían profesado y se habrían convertido en las primeras cinco clarisas de Irlanda desde la Reforma. Las cinco mujeres estaban decididas a fundar un convento exclusivamente irlandés y eligieron a Cisly Dillon, hija de Theobald Dillon, primer vizconde de Dillon, para que fuera su abadesa, a pesar de que solo tenía 22 años en aquel momento. [43]

El 20 de mayo de 1625 llegaron a la ciudad de Dunkerque, situada a solo 14 millas de Gravelines,[43] y ubicada en la costa de los Países Bajos. Los Países Bajos debían de estar repletos de irlandeses en aquella época.[44] Dado que los irlandeses lucharon como mercenarios en casi todas las guerras españolas entre 1587 y 1814, de hecho, en 1585, la reina Isabel se comprometió a ayudar a los holandeses protestantes a luchar por su independencia de los católicos españoles y envió a más de 500 católicos irlandeses a combatir.[45] Cuando los irlandeses y su coronel inglés William Stanley, que también era católico, descubrieron que habían sido enviados a luchar contra los católicos españoles, cambiaron rápidamente de bando en el conflicto y allanaron el camino para que miles de otros irlandeses vinieran a luchar por los españoles.[43] Eran soldados como estos a los que Cisly y los demás esperaban ayudar. Personas como Owen Roe O’Neil, un famoso soldado y líder de la historia irlandesa,[46] se habrían encontrado en los Países Bajos en esa época. Otros irlandeses, como Owen, crecieron en lugares como los Países Bajos españoles[47] y los Países Bajos (situados al norte de Francia) y no volverían a Irlanda a menos que los trajeran de vuelta compañeros insurgentes o familiares que aún vivieran en Irlanda.[48] En otras palabras, los Países Bajos y los Países Bajos españoles estaban llenos de católicos irlandeses.

Dado que las cinco mujeres tenían contactos entre los oficiales irlandeses, no es de extrañar que quisieran fundar un convento en los Países Bajos. Lo que sí sorprende es el valor que demostraron, ya que carecían de recursos económicos. Esperaban sobrevivir con las limosnas que recibían, pero estas no eran suficientes. Al no poder pagar el elevado alquiler, se vieron obligadas a marcharse tras dieciocho cortos meses y se trasladaron a una localidad llamada Nieuwpoort, situada un poco más al norte de la costa, cerca de Ostende. Dado que la mayor parte de sus donaciones procedían de Irlanda y la guerra seguía en curso, disponían de muy poco o nada para ganarse la vida. Como Carlos I era ahora rey, se preguntaban si debían regresar a Irlanda. Las comunidades que habían sido clausuradas tras la Reforma estaban siendo restauradas por los franciscanos irlandeses.[43] Aunque Carlos II habría tenido un mayor impacto en la restauración del catolicismo que Carlos I, aunque solo fuera por el hecho de que disfrutó de un reinado más largo como monarca de Inglaterra que su padre.[49]

En junio de 1629, las Clarisas llegaron finalmente a Irlanda, y las cinco monjas se establecieron en Dublín. Fundaron un convento en Merchants’ Quay[40] y acogieron a doce novicias, de las cuales seis hicieron sus votos. Todo iba bien hasta que, el 24 de febrero de 1630, llegó una orden desde Inglaterra para cerrar todas las casas religiosas. Consiguieron permanecer ocultas hasta el 22 de octubre de 1630, cuando fueron detenidas por las autoridades. Mientras las conducían, la gente en la calle las vio con sus hábitos y provocó un tumulto para liberarlas. La abadesa Cisly logró calmar a la multitud y, tras ser interrogadas por las autoridades, se permitió a las mujeres marcharse, se les ordenó disolver el convento y se les dijo que abandonaran Dublín en el plazo de un mes.[43]

Se dividieron en grupos de dos para no llamar la atención, y la joven abadesa Cisly se dirigió a la finca de su padre y encontró un terreno alejado de la vista del público.[43] Las monjas lo llamaron Belén, ya que allí encontrarían refugio, al igual que Jesucristo se refugió en el establo tras su nacimiento. Vivieron allí en paz durante más de una década y eran famosas por su piedad. Al cabo de un tiempo, construyeron un convento en Drogheda y comenzaron a crecer en número. Aunque esos diez años fueron una bendición de paz, la agitación volvería a azotarlas.[40] La persecución bajo las Leyes Penales y la rebelión irlandesa conducirían a la destrucción de su monasterio y no les dejarían otra opción que disolverse por un tiempo.[50] Muchas de ellas se refugiaron en Dublín y, con el tiempo, formaron allí un convento, y esa comunidad se convertiría en una de las más antiguas de Irlanda.[43] Originalmente era una comunidad independiente de mujeres irlandesas bajo una madre superiora común con las monjas inglesas,[51] se trasladaron a Dublín en 1629, la primera comunidad monástica en Irlanda en un siglo. La primera abadesa fue Cisly Dillon, hija de Theobald Dillon, primer vizconde de Dillon.[43]

La guerra obligó a la comunidad a regresar a Galway en 1642. A partir de ese momento, la persecución bajo las Leyes Penales y la guerra provocaron la destrucción repetida de su monasterio y la dispersión de la comunidad a lo largo de dos siglos, hasta 1825, cuando quince monjas pudieron restablecer la vida monástica de forma permanente en el lugar.[52]

Posteriormente se fundaron monasterios en 1906 tanto en Carlow como en Dublín. A partir de estos, se establecieron fundaciones en Cork (1914) y Ennis (1958). En 1973, una comunidad claustrada de monjas de la Tercera Orden Regular Franciscana en Drumshanbo, fundada en Inglaterra en 1852 y establecida allí en 1864, se transfirió a la Segunda Orden, bajo esta Observancia.[53]

Hay un monasterio de las Clarisas en Faughart, condado de Louth.[54]

Hispanoamérica

En el siglo XVI se fundaron conventos de clarisas en Santo Domingo[55] y México.[56] En Perú hubo desde el siglo XVII.[57] «A mediados del siglo XX las clarisas españolas habían fundado 39 conventos en América.»[21]

Estados Unidos

En Estados Unidos existen monasterios de clarisas desde el siglo XIX. Entre otros lugares, hay en: Bordentown, Nueva Jersey; Boston, Massachusetts; Brenham, Texas; Chicago, Illinois;[58] Cincinnati, Ohio;[59] Cleveland, Ohio (O.S.C., O. S. Cl. Col.. y O. C. P. A.); Evansville, Indiana;[60] Los Altos Hills, California; Memphis, Tennessee;[61] Condado de New Kent, Virginia;[62] Nueva Orleans; Filadelphia, Pensilvania;[63] Phoenix, Arizona; Saginaw, Míchigan; Spokane, Washington;[64]/ Travelers Rest, Carolina del Sur; Washington D. C.;[65] y Wappingers Falls, Nueva York.[66]

Además hay otros monasterios en California, Florida, Misuri, Montana y Tennessee. Desde la década de 1980, las monjas de la ciudad de Nueva York han formado otras comunidades en Connecticut y Nueva Jersey.[67]

Canadá

Hay tres monasterios de esta orden en Canadá: en Duncan y en Mission, en la Columbia Británica, y en Valleyfield, Quebec.[67]

Santos, beatos, venerables y siervos de Dios

Santos

  • Chiara Offreduccio d'Assisi (16 de julio de 1194 – 11 de agosto de 1253), una de las primeras seguidoras de Francisco de Asís y fundadora de la Orden, canonizada el 26 de septiembre de 1255
  • Agnese d'Assisi (h. 1197 o 1198 – 16 de noviembre de 1253), una de las primeras abadesas de la Orden y hermana menor de Santa Clara de Asís, canonizada el 15 de abril de 1752.
  • Anežka Přemyslovna (Inés de Bohemia) (20 de enero de 1211 – 2 de marzo de 1282), princesa y abadesa de Bohemia, canonizada el 12 de noviembre de 1989
  • Kinga (Cunegunda) de Polonia (5 de marzo de 1224 – 24 de julio de 1292), gran duquesa de Polonia que más tarde se hizo monja, canonizada el 16 de junio de 1999
  • Catalina de Bolonia (8 de septiembre de 1413 – 9 de marzo de 1463), escritora, maestra, mística y artista, canonizada el 22 de mayo de 1712
  • Eustaquia Calafato (25 de marzo de 1434 – 20 de enero de 1485), abadesa, canonizada el 11 de junio de 1988
  • Camilla Battista da Varano (9 de abril de 1458 – 31 de mayo de 1524), princesa y abadesa, canonizada el 17 de octubre de 2010

Beatos

  • Felipa Mareri (h. 1190-1200 - 16 de febrero de 1236), monja, beatificada el 30 de abril de 1806
  • Elena Enselmini da Arcella (h. 1208 - 4 de noviembre de 1242), monja, beatificada el 29 de octubre de 1695
  • Salomea de Polonia (h. 1211/1212 – h. 1268), reina de Halych que más tarde se hizo monja, beatificada el 17 de mayo de 1673
  • Margherita Colonna (h. 1259 – 30 de diciembre de 1284), monja, beatificada el 17 de septiembre de 1847
  • Jolanta de Polonia (h. 1235 – 11 de junio de 1298), monja polaca, beatificada el 26 de septiembre de 1827
  • Mattia de Nazarei (1 de marzo de 1253 – 28 de diciembre de 1319), monja, beatificada el 27 de julio de 1765
  • Petronilla de Troyes/de Moncel (fallecida el 1 de mayo de 1335), abadesa francesa, beatificada el 11 de mayo de 1854[68][69]
  • Felicia Meda (h. 1378 - 30 de septiembre de 1444), abadesa, beatificada el 2 de mayo de 1807
  • Antonia da Firenze (h. 1401 - 29 de febrero de 1472), abadesa, beatificada el 17 de septiembre de 1847
  • Ludovica di Savoia (28 de diciembre de 1461 – 24 de julio de 1503), monja, beatificada el 12 de agosto de 1839
  • Paola Montaldi (h. 1443 - h. 1514), abadesa, beatificada el 6 de septiembre de 1866
  • Marguerite de Lorraine (h. 1463 - 2 de noviembre de 1521), duquesa de Alençon que más tarde se hizo monja, beatificada el 20 de marzo de 1921
  • María Crucificada Satellico (31 de diciembre de 1706 – 8 de noviembre de 1745), religiosa profesa, beatificada el 10 de octubre de 1993
  • Anne-Joseph (Marie-Joséphine) Leroux (23 de enero de 1747 - 23 de octubre de 1794), mártir de la Revolución Francesa y también religiosa profesa de las Ursulinas,[70] beatificada el 13 de junio de 1920
  • Jeanne-Germaine Castang (María-Céline de la Presentación) (24 de mayo de 1878 – 30 de mayo de 1897), religiosa profesa francesa, beatificada el 16 de septiembre de 2007
  • Isabel (de San Rafael) Aranda Sánchez (h. 1899 - 13 de enero de 1937), mártir de la guerra civil española de la diócesis de Jaén, promulgación del decreto de martirio el 20 de junio de 2025 y actualmente en espera de beatificación[71]
  • Manuela de Jesús Arias Espinosa (María Inés Teresa del Santísimo Sacramento) (7 de julio de 1904 – 22 de julio de 1981), fundadora de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento y de las Misioneras de Cristo para la Iglesia Universal, beatificada el 21 de abril de 2012

Declarada beata por aclamación popular

  • Ortolana (siglo XII – 2 de enero de 1238), madre de las santas Clara y Inés, quien más tarde ingresó en la Orden y se convirtió en monja
  • Lucía da Valcaldara (h. 1370 - 12 de enero de 1430), religiosa profesa
  • Mascalda Romano Colonna Calafato (h. 1407 – 17 de octubre de 1482), viuda y madre de Eustaquia Calafato, quien, tras escuchar un sermón del Beato Matteo da Agrigento, la inspiró a ingresar en la vida religiosa
  • Illuminata Bembo (h. 1410 – 18 de mayo de 1496), abadesa y amiga de Santa Catalina de Bolonia
  • Costanza Riccardi (h. 1451 – ¿después de 1500?), religiosa profesa[72]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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