Orlando Sierra Hernández

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José Orlando Sierra Hernández (Santa Rosa de Cabal, Risaralda, 21 de septiembre de 1959 - Manizales, Caldas, 1 de febrero de 2002) fue un filósofo, columnista y periodista colombiano, subdirector del diario La Patria, de la ciudad de Manizales. Se desempeñó como jefe de redacción de dicho diario y era el autor de una columna ampliamente leída y comentada en la que criticaba regularmente la corrupción del gobierno departamental.[1] También fue novelista y poeta.[2]

Nacimiento 21 de septiembre de 1959
Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia
Fallecimiento 1 de febrero de 2002 (42 años)
Manizales, Caldas, Colombia
Causa de muerte Herida por arma de fuego
Nacionalidad Colombiana
Datos rápidos Información personal, Nacimiento ...
Orlando Sierra Hernández
Información personal
Nacimiento 21 de septiembre de 1959
Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia
Fallecimiento 1 de febrero de 2002 (42 años)
Manizales, Caldas, Colombia
Causa de muerte Herida por arma de fuego
Nacionalidad Colombiana
Información profesional
Ocupación Periodista, novelista y poeta
Años activo 1985 - 2002
Empleador La Patria
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Biografía

Orlando Sierra Hernández nació en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia, el 21 de septiembre de 1959, en el seno de una humilde familia campesina.[2] De niño, Hernández tuvo dificultades tanto en la escuela primaria como en la secundaria, pero siempre tuvo afinidad por las letras y supo que quería estudiar literatura.[1] Desempeñó sus estudios en la Universidad de Caldas, donde estudió filosofía y letras, y en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, donde estudió periodismo. Esta educación le daría las habilidades necesarias para llevar a cabo su vida como periodista.[2] Se convertiría en profesor y director de un centro cultural en la Universidad de Caldas, pero siempre tuvo la esperanza de convertirse en escritor.[1][2]

Carrera

Orlando Sierra Hernández se vinculó al periódico La Patria hacia 1985, cuando comenzó a escribir una columna cultural para el periódico.[1][2] Más adelante se convertiría en el editor en jefe del periódico y comenzó a escribir su columna más conocida, Punto de Encuentro.[2] Esta columna comenzó a publicarse en 1993 y rápidamente convirtió al periodista en el columnista más leído de la región.[1][2] Sierra Hernández escribió una novela llamada La estación de los sueños y tres libros de poesía.[2]

Al momento de su asesinato, Orlando se desempeñaba como subdirector del periódico y a través de su columna, que se publicaba todos los domingos, mantuvo una postura inquisitiva contra la corrupción de la clase política del departamento de Caldas.[3] Era especialmente crítico con Francisco Ferney Tapasco González, director del Partido Liberal Colombiano en Caldas y diputado de la Asamblea Departamental, por su corrupción en el uso de cargos políticos para beneficio personal a expensas de las personas a las que gobernaba.[3][4][5] De hecho, escribió una columna en marzo de 1996 exponiendo por qué Francisco Ferney Tapasco González era completamente indigno para ser el presidente de la asamblea de Caldas.[4]Por esa y otras columnas en las que era crítico con el poder político de Caldas, y en especial contra el propio Tapasco, comenzó a ser objeto de hostigamientos y recibió graves amenazas de muerte, al punto que en 1998, por razones de seguridad, debió ser custodiado por guardaespaldas.[6]

Antes de ser asesinado, Sierra Hernández estaba realizando una investigación sobre la presunta asociación criminal de Tapasco con el paramilitarismo del departamento de Caldas y en la que, además, indagaba sobre el posible vínculo que existía entre el político y una reconocida banda de sicarios que operaba en el sector de la Galería, en Manizales.[5][6][7] Sierra no había presentado estas acusaciones, pero estaba en el proceso, y Tapasco buscaba que esta información no saliera a la luz pública, aún sí eso implicara acabar con la vida del periodista para silenciarlo.[5][6][7] Tapasco y su hijo, Dixon Ferney, fueron posteriormente investigados y condenados por sus vínculos con la Parapolítica y con las pesquisas del caso por el homicidio del periodista se pudo establecer que el sicario que asesinó a Sierra efectivamente pertenecía a dicha organización criminal y que había sido contratado por el político —a través de terceros que también fueron procesados y condenados como coautores y copartícipes del crimen— para atentar contra la vida del periodista.

Asesinato

El 30 de enero de 2002 Orlando Sierra regresaba de almorzar con su hija Beatriz, un poco antes de las 2:00 de la tarde, a la sede de La Patria, en el centro de Manizales [6][8]cuando un sicario, posteriormente identificado como Luis Fernando Soto Zapata, le disparó, a quemarropa, dos veces en la cabeza con un revólver; Soto Zapata fue capturado por la policía minutos después del hecho. Sierra fue trasladado de urgencia al Hospital de Caldas, allí permaneció dos días en estado crítico hasta su muerte, el 1° de febrero de 2002.[1][6] Sierra era consciente de que su vida corría peligro y se lo había comentado a colegas, amigos y hasta a su propia hija.[5][9]

El sicario afirmó que pensaba que el periodista era un hombre que había matado a un pariente suyo años atrás, pero tras un examen detallado a las cámaras de vigilancia del lugar se pudo observar que lo había estado esperando durante más de dos horas al frente de la entrada a la sede del periódico, sitio donde le disparó a Sierra. Luis Arley Ortiz, presunto facilitador del crimen y quien también fue capturado ese mismo día, fue liberado por las autoridades al principio, pero fue arrestado nuevamente meses después, cuando las autoridades lograron determinar que, efectivamente, él era el intermediario que facilitó el trato entre una banda de sicarios del sector de la Galería, a la cual pertenecía el asesino del periodista, y la persona que ordenó la muerte de Sierra.[1][6][5]

Investigaciones

Pocos años después de la investigación del asesinato de Sierra, que fue encabezada por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía, Luis Frenando Soto Zapata fue condenado y recibió una sentencia de 19 años de prisión.[5][10][7] Tras múltiples rebajas y condonaciones de su pena, por estudio, trabajo y buen comportamiento, sólo cumplió algo más de cinco años de esta condena, y poco tiempo después de ser liberado fue asesinado por la policía, luego de matar a un hombre en la ciudad de Cali.[5]

Luis Arley Ortiz y Luis Tabares Hernández, coautores del crimen, también fueron capturados y condenados a 28 años de prisión, y el caso fue esencialmente archivado por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía en junio de 2004.[5][11] Sin embargo, siete revistas y periódicos colombianos creyeron que el crimen no se había resuelto por completo, y se unieron para crear el Proyecto Manizales en un esfuerzo por crear conciencia sobre Sierra Hernández y coadyuvar más a fondo en la investigación de su caso . Alrededor de este tiempo, se hizo un documental sobre el asesinato de Sierra llamado "La batalla del silencio".[5][6]

Finalmente, nueve años después del asesinato de Sierra, las autoridades colombianas acusaron a Francisco Ferney Tapasco González de ser quien ordenó su muerte.[5][6][7] Fue sentenciado a 36 años de prisión en noviembre de 2015 cuando finalmente fue capturado y encarcelado.[5][6][7] Casi al mismo tiempo, la corte ordenó sentencias de 28 años para Fabio López Escobar y Jorge Hernando López Escobar, y a principios de 2016, Fabio López Escobar había sido deportado de los Estados Unidos para cumplir su sentencia en Colombia y ambos ahora están tras las rejas.[5][12] Los abogados de Francisco Ferney Tapasco González han dicho que apelarán la decisión del tribunal.[6] Este fue el primer caso de un periodista asesinado en Colombia en el que todos los involucrados en la cadena criminal del asesinato fueron procesados y condenados a prisión.[5][6]

Reacciones

El crimen de Orlando Sierra generó un profundo rechazo en Manizales. La ciudadanía se volcó a las calles en movilizaciones donde señalaron categóricamente a la clase política local —la misma que el periodista denunciaba en sus columnas— como responsable de su asesinato. El día de su sepelio, la 'pluma más leída de la región' fue ovacionada por diversos sectores sociales que, entre homenajes, tildaron a los políticos de 'politiqueros' y 'corruptos' por intentar acallar una de las voces más críticas del periodismo local.

Orlando Sierra Hernández fue importante porque actuó como el perro guardián político del gobierno del departamento de Caldas.[1][9][6] Siempre fue abierto y honesto en sus columnas, y nunca tuvo miedo de llamar a nadie sin importar cuán importante fuera esa persona.[9] Su muerte también fue importante porque se hizo justicia por su asesinato, y fue una gran victoria para los periodistas colombianos porque, aunque muchos habían sido asesinados anteriormente, Sierra fue el primero en tener justicia total a través del sistema judicial en Colombia.[6]

Después de la muerte de Sierra, muchas organizaciones de libertad de prensa hicieron declaraciones condenando el acto. Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO, dijo: "El asesinato de Orlando Sierra Hernández es una tragedia más en la larga lista de ataques a la libertad de expresión en Colombia. Las autoridades colombianas deben hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar que este nuevo crimen no quede impune".[8]

Además, al conocer la sentencia de Tapasco, Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director del diario peruano La República, dijo: "Por fin se ha hecho justicia", agregó que se trata de "una gran noticia para celebrar por la memoria de Orlando Sierra, por el sufrimiento de los miembros de su familia, por el honor de los colegas de La Patria". y por justicia para todos los periodistas colombianos asesinados cuyos casos siguen impunes".[5]

Referencias

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